f160x220-44626_49672_0Cumple el Faraón de Camas, este miércoles, ochenta y tres años de vida torera.  Curro y sus ochenta y tres! para postrarse ante un Faraón que lo fue todo en el toreo y que, más allá de sus ocho décadas de vida, sigue despertando pasiones.

Comentan que Curro fue con el hijo de Rancapino, un cantaor de flamenco amigo, a una tienta. El muchacho salió a la vaca y estuvo gris, desacertado.

– Maestro —le comentó en el burladero— hoy no me parece que me encuentro.

– Entonces vámonos —contesto Curro al momento —que aquí no hemos «venío a trabajá».

Meses más tarde, en la feria de Sevilla, después de haber pegado el maestro de camas tres petardos de los suyos, unos amigos de dijeron:

– A ver si te arrimas en la corrida que te queda.

Y Curro contestó:

– A ver si quiere Dios que me arrime…

O sea, que parece, o que viniera de arriba, o no dependiese de él. Así era su personalidad, a la que fue siempre fiel.