Corbelle será homenajeado el próximo jueves en la plaza de toros de Las Ventas; toda la vida al lado de toreros de la talla de Gregorio Sánchez, Ordóñez… y apoderado de grandes como Ortega Cano

Rafael Corbelle será homenajeado el próximo jueves 15 de diciembre en la plaza de toros de Las Ventas. La Unión Nacional de Picadores y Banderilleros ha programado en su reunión anual un homenaje a este gran torero de plata, que anduvo al lado de toreros de la talla de Gregorio Sánchez, Antonio Ordóñez, Andrés Hernando, Ángel Teruel… Hablamos con él unos días antes de este compromiso para el también apoderado de Ortega Cano, Antonio Ferrera, Curro Vázquez, David Mora y ahora Pérez Mota. Nos narra toda una vida de batallas en las plazas y en los despachos por respetar la integridad del toreo. Así es Rafael Corbelle.
¿Cómo fueron sus inicios en la profesión, Rafael?

Maté mi primer becerro con once años en mi pueblo. Luego comencé con el Bombero Torero toreando novilladas sin caballos. De ahí salté a novilladas picadas, debutando en Vitoria, y llegaron citas como Vistalegre, Zaragoza y las cuatro tardes en Madrid. Me di cuenta que tenía buena condición, pero no lo vi claro y dije que me quitaba. El día de mi boda se presentaron en Usera y me propusieron hacerme hombre de plata y ahí cambió todo.

¿Sin tomar la alternativa?

No la llegué a tomar, no. Todo el mundo decía que podía funcionar y podía ser un gran matador de toros, pero toreé cinco años seguidos en Madrid y en muchos sitios importantes. Cuando dije que no, era que no. No como ahora, que no se retiran ni con agua caliente, aunque no toreen.

¿Cómo fueron sus comienzos como subalterno? ¿Al lado de quién comenzó?

Por la puerta grande, con una figura del toreo, Gregorio Sánchez, con el que toreé 62 corridas el primero año.

¿Y cómo era Gregorio?

Extraordinario torero y extraordinaria persona. Un hombre de los de antes. Muy serio, muy honrado y muy decente. Yo viajé con él desde el primero día, porque le gustaban mis charlas. Él sólo quería que todo se hiciera con mucha seriedad no sólo por mi parte, sino por la de mis compañeros.

¿Su siguiente parada?

Con Andrés Hernando, luego con Ángel Teruel, después Antonio Ordóñez…

¿Y el maestro Ordóñez, era realmente tan impactante en el trato en corto?

El mejor que he visto en mi vida. Como persona tenía una seriedad absoluta, mucho respeto, y se analizaban las corridas después de cada una de ellas. Nos decíamos a la cara quién había estado bien y quién no, inclusive él. Todo eso se analizaba con mucho respeto, con mucha torería, con mucha categoría. Toreé con él dos temporadas, hasta que se retiró. Esa retirada fue en uno de los mano a mano con Paco Camino. Lo apoderaba entonces la Casa Chopera, teníamos hechas 72 corridas de toros y a la 42, en San Sebastián, la gente estaba reacia con él y se acercó a la cuadrilla y nos dijo que no toreaba más. No toreó las treinta corridas restantes que le quedaban. Para mí ha sido un torero de una categoría excepcional, yo he sido un torero apasionado de su toreo porque él ha sido un torero de época, un torero grandioso.

¿Echa en falta muchos valores de antes en el toreo de ahora?

Valores hay y figuras también, pero se ha perdido el romanticismo y la categoría. Antes veías a un torero andar por la calle y ya sabías que era torero. En ese sentido han cambiado las cosas. Hay figuras actuales, pero hoy están las cosas están bastante complicadas fuera de la cumbre de escalafón, que es el que lleva gente a las plazas. Hay un hecho gravísimo, que son los cientos de corridas que antes se daban en los pueblos y ahora no. Hay otra cosa que sobra en el toreo: la cantidad de indecentes que que cobran dinero por dar puestos para torear y que están haciendo algo feísimo, porque los chavales nuevos que salen no pueden sacar la cabeza. Hay que hablar con la Federación Española de Municipios y provincias para que sepan a quién le dan las plazas.

Siguiendo un poco su trayectoria, ¿cómo fueron sus inicios como apoderado?

Fui apoderado de Ortega Cano, luego también apoderé a Curro Vázquez, a raíz de él me fui con Abellán, luego Luis Miguel Encabo, con Antonio Ferrera, con David Mora durante una temporada y ahora estoy con Pérez Mota.

¿Ha llevado buena amistado con todos ellos o era algo complicado?

Me he llevado muy bien siempre con todo el mundo por el respeto que me inculcaron todos los matadores con los que fui, sobre todo mi hermano. Eso lo he llevado a gala. Otra de las cosas de las que más me enorgullezco es de ser presidente de la Unión, para que se acercaran los sueldos de abajo a los de arriba. Una cosa fundamental fue también que la mayoría de los que estábamos arriba y toreábamos mucho conseguimos el Sanatorio de Toreros para los 2500 que estábamos. Eso fue un orgullo para mí y para toda la junta directiva de aquella época.

En cuanto a los poderdantes, ¿qué destacaría de cada uno de ellos?

Todos en su corte han tenido personalidad. Ortega Cano era un figurón de épica. Curro Vázquez tenía mucho cartel en Madrid aunque no toreaba mucho. He apoderado por dos veces a Miguel Abellán, De Luis Miguel Encabo destaco su gran mérito, pues toreó en torno a las sesenta corridas en sus primeros años y de las llamadas duras. Es un torero extraordinario, al igual que Ferrera. Él me llamó estando en figura, mientras lo llamaba todo el mundo para apoderarlo y él dijo que no, que su apoderado era yo, algo que me dio una inmensa alegría. Es un torero muy variado y que además torea muy bien.

Ahora se han visto fotos en su recuperación en el campo y está realmente espléndido…

Es que es un torero espléndido. Él estuvo mucho tiempo entrenando con el maestro Manzanares, algo que le tenía en un pedestal y copió de él. Es un torero completísimo.

¿Cómo fue aquella época del toreo en la que empezó de apoderado? ¿En qué se asemeja y en qué se diferencia de la actual?

No había monopolio. La mayoría de los empresarios no iban con ningún torero, algo que ahora sí que ocurre. Ahora todos los toreros se quieren ir con casas grandes, como los Lozano, cuando antes sólo apoderaban a un torero, Palomo. Los de Sevilla no llevaban a ninguno, y eso a los que estamos por libre nos debilita. Aquí la que manda es la espada y la muleta y un hombre que sepa defender su dignidad y su dinero.

¿Y Simón Casas?

Confío mucho en él. Es un gran innovador y creo que lo va a hacer muy bien.

¿Cree que el monopolio se acusará o nos puede venir bien al toreo su presencia?

Eso no es malo siempre y cuando en cada lugar se tome las cosas distintas. Donde lo tiene más complicado es Madrid, donde tiene que coger un gran equipo. Y una de las cosas que tiene que hacer es convencer a los consejeros de la Comunidad en que el toro con tanto peso y tanta cornamenta no embiste. Y eso es lo que hay que cambiar. El toro lo que tiene que tener es realidad en la plaza, y un toro serio puede tener perfectamente 500 kilos para que las corridas no sean bueyes de carreta. Las novilladas también hay que cuidarlas mucho, como lo hizo la casa Lozano en Madrid. Ojalá se proponga hacerlo y lo consiga viniendo de donde viene, de Nimes. Si tiene un gran equipo y convence a todos los veterinarios y consejeros de que el toro tiene que tener seriedad pero no tiene que ser tan grande como lo están echando, lo borda. En mi época de Antonio Ordóñez cada tarde embestían tres o cuatro toros. El toro tiene más nobleza hoy que nunca, pero le falta raza, y si le echas más kilos ya ni te cuento…

¿No cree que si baja la seriedad del novillo de Madrid baja la seriedad del toro de todas las plazas?

No, la seriedad no tiene que bajar. La seriedad está en los pitones, no en los kilos. También te digo que los ganaderos se tienen que dar cuenta que la nobleza del toro actual es tan excesiva que a veces no hace falta ni picarlo. Lo que hace falta ahora es el toro bravo de antes, que tenía cojones y seleccionaba toreros. El que paga, entonces, se siente feliz por incluso pasar miedo en los tendidos.

Antes había en todas las Ferias variedad de encastes en las ferias y ahora no lo hay.

Antes, la corrida de Santa Coloma, que era la más bonita del mundo, se lidiaba en Madrid y en Bilbao. Ahora se lidia pero no embiste. La gente no entiende que no puede salir un toro de 600 kilos en Madrid y dos pitones como un buey. No puede ser porque no embiste. He visto corridas de Flor de Jara, de Victorino, de Alcurrucén… con pocos kilos embestir como fieras, y el que quiera que lo ponga a prueba. Incluso los aficionados tenían que proponerse hacer reuniones en Madrid con todas las peñas y con todos los tendidos para decir qué es lo que pretendemos con esto. Y vamos a hacer la prueba, que el toro no sea una mona, sino que tenga su cara. No puedes poner un santacoloma con la cara de un toro de Samuel, hay que poner el toro serio y en puntas, pero sin desvaríos.

¿Cree que Roca Rey va a marcar una era?

De momento lleva gente a las plazas. Todos los que han tenido cojones como El Cordobés, como Palomo, como Chamaco han llevado gente a las plazas, incluso más que un torero de arte. Hace falta que las figuras actuales del toreo le den cancha en sus carteles a las novedades que haya, porque antes se hacían. No es bueno que estén todos juntos en un cartel. Roca Rey se queda quieto.

¿Y con Pérez Mota? ¿Qué tal va el apoderamiento?

Hemos toreado nueve corridas de toros. Estuvo muy bien en la última corrida en Madrid, cortando una oreja, y el hombre tiene clase y buen gusto. Hace falta ahora que otra vez en Madrid cuando toree pegue el zambombazo, corte las orejas y salga lanzado. Pero todo está muy complicado, porque en cuanto vas a los pueblos y pides lo tuyo, que son los mínimos, te ponen problemas. Pero yo tengo fe todavía en él porque le veo un buen torero. La última de Madrid estuvo extraordinario, hablé con Simón y seguramente me lo ponga una corrida antes de Feria y otra en San Isidro. Ahora estamos hablando con Valdemorillo, donde seguramente podamos torear también y luchando con estos toreros que empiezan y que aún no tienen categoría. En Francia tiene ambiente, pero con este tipo de toreros tienes que dar con empresarios que tengan la capacidad de hacer que un torero que pueda. Que le den cancha, y que cuando los pongan lo hagan con una corrida que pueda embestir, no con una corrida de las que no embiste ni uno. Porque en Madrid hay que llevar las mejores corridas que hay en el campo bravo, aunque haya que repetir las corridas no una vez, sino tres…

¿Cómo fue su trayectoria en la UNPBE?

Fue una cosa maravillosa. Yo sentí la realidad que teníamos los hombres de plata entonces y decidí meterme a pesar de que mucha gente me decía que no lo hiciera. Me llamó mucha gente y allí hicimos una labor extraordinaria, sobre todo congelando el suelo de las cuadrillas en América. Estábamos además una junta muy buena, la conexión que teníamos nosotros con empresarios eran fluidas, siempre exigiendo lo nuestro, desde los derechos de televisión. Pero nosotros, en el grupo especial, estábamos en 90.000 pesetas, y era injusto que el que toreaba esa misma corrida estuviera en 20.000, por eso intentamos que éste se acercara a 30. Hicimos una gran labor todos de la cual me siento muy feliz y satisfecho.

¿Cómo ve el toreo de plata en la actualidad?

Lo veo complicado, porque está entrando mucha gente que no es torero, que cobra bajo cuerda y los empresarios que piden lo suyo no los llevan, llevan al que se presta, por lo que es un gran problema. Hay que volver de nuevo a que haya seriedad, que no se metan infiltrados que no son toreros porque eso hace mucho daño.

Este año ha caído una barbaridad el toreo en los pueblos, ¿cómo arreglarlo?

Ha caído porque en los pueblos normalmente se daba una subvención para una novillada con caballos, un festival o una corrida de toros. Las subvenciones por motivos políticos han desaparecido y los festejos han bajado una barbaridad y creo que van a bajar más si no se toman medidas.

¿Y qué medidas pondría, Rafael?

Indudablemente a gente responsable y con solvencia Eso es lo primero. Que luego los políticos se den cuenta que a la gente que contraten, sepan que ese dinero va a estar depositado en los toreros y los subalternos antes de empezar la corrida. Y si los toreros quieren cobrar a las dos de la tarde lo puedan hacer. Esa es una base fundamental. Esa es mi opinión. Todo esto hay que hablarlo con la Federación Española de Municipios y Provincias. Ya hay gente que se sabe que son unos caras, que llevan a gente inclusive pagando para torear, y eso hay que eliminarlo. Un banderillero y un picador bueno y que pide lo suyo por torear en un pueblo no va, y luego van tres que piden un tercio de los mínimos y se los dan y va. Con doscientos y el boletín arreglan a muchos. Y eso hay que eliminarlo. Eso también se elimina con el toro: si el toro saliera con más cojones que tiene, si en las plazas se viviera y palpara el riesgo, si al toro se le pudiera picar, si el toro no saliera cayéndose por los suelos, volvía la emoción a las plazas de toros. Eso es lo que de verdad derrumba la Fiesta. Y los ganaderos también se tienen que responsabilidad. Los banderilleros y picadores de mi época que éramos buenos estábamos rifados. Hoy ves a las figuras que llevan a algunos que no conoce nadie.

¿Cuál es la solución, a parte de poner empresarios solventes, para recuperar esas 400 corridas perdidas?

Si hubiera que bajar los costes de las corridas, se bajan. Es gravísimo que se pague de seguridad social en un pueblo 8000 euros. Eso es una burrada, por 21 personas que trabajan.

Por lo que la unión de todos los empresarios con el Ministerio para renegociar los costes administrativos de un festejo es más que urgente…

Tienen que bajar los costes administrativos. Y si tuvieran que bajar, aunque muchos me lo tilden de barbaridad, los sueldos de las cuadrillas en los pueblos también se podrían revisar. Yo congelé América y yo iba todos los años, porque los sueldos se disparan cuando hay necesidad de torear más corridas en los pueblos. Entonces el empresario que tiene esos costes fijados con la Unión de Picadores y Banderilleros y la Unión de Toreros también tiene que sentarse con éstos y por lo menos hablarlo. Yo no digo que se pueda hacer, pero aquí todo el mundo tiene que aportar su granito de arena: toreros, banderilleros, ganaderos… porque necesitamos multiplicar esas corridas de toros en los pueblos. Cuando una empresa no va bien, hay que arreglarla, y si el toreo no va bien, hay que sentarse y arreglarlo, analizar los problemas que tiene y darles una solución.