Con más voluntad que rotundidad se topó Adame con seis animales de dispar juego del que destacó el buen segundo, premiado exageradamente con el arrastre lento al que desorejó; de nuevo faltó público

Asumía Joselito Adame la gesta de anunciarse con seis toros de distintos hierros esta tarde en la plaza más grande del mundo, pero que en las últimas semanas está teniendo un bajón acusado de público: la Plaza México. Lo hacía con seis animales de Barralva, Montecristo y San Isidro trenzando el paseo mayor en el coso más importante de América en solitario.

Con alegría capotera recibió Joselito Adame al primer toro de la tarde, un animal que recibió un breve pero buen puyazo. Por tafalleras fue el quite del aquicalidense, que conectó primeramente con el tendido de esta forma. Obediencia, nobelza y calidad tenía el toro de San Isidro ante una faena eléctrica de Joselito Adame, que sí lo templó por momentos pero no logró conectar con el tendido. Poco a poco se fue frenando el toro ante el toque fuerte de Adame, quedando siempre fiel el animal ante las telas del mexicano. Sonó mientras lo pasaportó con la espada un aviso. Silencio.


No se acopló Joselito Adame a la embestida del segundo, un toro muy justo de presencia al que sí llevó suave pero no lucido antes del primer encuentro con el jaco. Por chicuelinas cantadas quitó al animal, bajándole la mano en las dos últimas y rematando soltando a una mano el capote. Por bajo y doblándose comenzó su faena Joselito Adame ante el de Teófilo Gómez, llevándoselo con torería a los medios y alargando el viaje del cárdeno. Buenas fue la primera tanda con la mano izquierda, llegando también en la segunda y especialmente en un cambio de mano templadísimo para rematar la serie. Se puso de verdad al natural Joselito, cruzándose ante la cara de un animal noblón que se mereció el arrastre lento exageradamente, al que sonsacó momentos de mérito por la mano izquierda, incluso con lentitud en algún momento. Ya en terrenos del tercio prosiguió al natural, dada la calidad que tenía el toro y consiguió llevarlo con suavidad para escuchar los olés del tendido con fuerza. Volvió a llegar al tendido por la misma mano y una excelente trincherilla para rematar trasteo, haciendo el toreo especialmente en los finales de suerte con mucho sabor. Tres circulares y unas manoletinas epilogaron su faena, matando Joselito de estocada entera un punto desprendida. Dos orejas excesivas.

«Vencedor” de 494 kilos era el tercero de la encerrona con el hierro de Montecristo, un animal que saltó al callejón en el primer envite contra el burladero. Con una larga cambiada en el tercio y de rodillas recibió Joselito Adame, acusando debilidad de inicio el de Gómez acusando el fuerte golpe que se dio al caer en el callejón, siendo devuelto tras numerosas protestas en el tendido. Lo sustituyó el toro «Ventilador”, de 513 kilos, que tuvo una salida fría a la que no logró acoplarse el hidrocálido. El quite de oro de Pepe Ortiz le realizó tras el quite al toro, que tenía movilidad pero le faltaba fijeza. No tuvo lucimiento el toro, que Joselito brindó a sus hermanos Luis David y Alejandro, por lo que optó por la porfía sin conexión. Decidió alargar la faena, matando de estocada un punto desprendida y tendida.

«Premio Nacional” llevaba por nombre el cuarto de la encerrona, con el hierro de Villacarmela. Quitó por delantales con los pies juntos tras el encuentro con el varilarguero. Se vino siempre a menos el toro en la faena de muleta, con el público impacientándose mientras alargaba la faena Adame, que brindó a un amigo en el callejón. Optó por rajarse finalmente el de Villacarmela, con poca colaboración y rehuyendo de forma reservona de los trastos de Joselito. Lo despachó de pronta estocada.

A portagayola se fue a recibir al quinto de la tarde Joselito Adame, que luego imprimió variedad y alegría capotera en un inicio con conexión. Trasera fue la primera vara, que preludió la voluntad en el quite por zapopinas, ejecutando la penúltima con el envés del capote. Con más voluntad que brillantez puso los pares de banderillas el torero, y tras brindar a otro conocido que se encontraba en una barrera, comenzó su labor por estatuarios. Terminó por ser anodina una labro en la que debió sacar los naturales de uno en uno y conectar de forma aislada con el tendido. Sólo al final ligó por luquesinas y las bernadinas finales para enlazar con el respetable. Mató de soberbia estocada recibiendo para cortar una oreja.

«Tapa vocas” era el sexto de la corrida, un animal con 557 kilos de peso al que el respetable ovacionó de salida y recibió con airoso toreo capotero. El picador César Morales le echó una buena vara en cuanto a proposición, echando luego la mano un punto atrás en el puyazo. Por caleserinas fue el quite de Joselito Adame, mostrando variedad en los quites durante toda la tarde. Se desplazó a diestras el animal, intentándolo Joselito en varias tandas. Al natural intentó alargar las embestidas sin fruto final. Espada en mano, mató de pinchazo y media tendida, además de varios descabellos.  

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros Monumental de México. Tercera de la Feria Guadalupana. Corrida de toros. Algo más de un tercio de plaza. 

Toros de San Isidro (2º de arrastre lento), Teófilo Gómez, Villacarmela, Montecristo, San Isidro y Barralva.

Joselito Adame, en solitario, silencio tras aviso, dos orejas, silencio, silencio, oreja y palmas de despedida.