MARIO VARA / Sevilla

Una vez más se cumplió el dicho de ‘tarde de expectación, tarde de decepción’ en el esperado Domingo de Resurrección de Sevilla. El cartel ansiado por la afición sevillana no consiguió llevar a los tendidos lo que estos demandaron llenando la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Únicamente el quinto toro de la tarde, un bonito colorado salpicado de pelaje, tuvo algo de movimiento que aprovechó en determinadas series con la mano derecha, José Mari Manzanares. Fue aquí cuando se escucharon algunas de las ovaciones más fuertes de la tarde. El torero alicantino aprovecho el potable pitón izquierdo y rematando con bonitos pases de pecho realizó la obra más bonita del domingo con la franela. Un pinchazo y una estocada sirvieron para recoger una ovación en el tercio.

Su primer toro, que hizo segundo de la tarde, no se entregó ni siquiera desde el inicio donde soltaba la cara al final de cada capotazo. No obstante, fue aquí donde se pudo vivir uno de los grandes momentos del festejo con un bonito duelo de quites entre el propio Manzanares y Roca Rey.

Con la muleta el torero alicantino lo intentó pero sin conseguir que el de Cuvillo se encelara y repitiera en la embestida. Gran estocada pero silencio en los tendidos.

La afición de Sevilla volvía a llenar los tendidos para ver al maestro de La Puebla del Río que lucía para la ocasión vestido azul marino e hilo blanco. No cabe duda que la tarde de Morante ha sido voluntariosa y con interés para agradar al aficionado sevillano. En el primero de la temporada regaló unas bonitas verónicas que parecían ser el entrante perfecto de una importante tarde de toros. Finalmente no fue así. Con la muleta y tras un gran inicio de faena y una entregada serie con la derecha el toro se rajó y no permitió ningún tipo de lucimiento. Fallo reiterado con la espada y silencio.

Algo parecido ocurrió con el cuarto de la tarde. Una total voluntad de Morante ante un toro que no decía nada en los primeros tercios. Brindó a Vargas Llosa y con la mano izquierda dejó los mejores muletazos de la tarde. Hubó momentos para el sueño pero desgraciadamente Sevilla tendrá que esperar el triunfo del torero del arte. En la temporada 2016 fue al octavo toro… ¿Cuándo será este año?.

Y la guinda del cartel era sin duda la presencia del joven Roca Rey. El torero peruano esta batiendo récords y a su temprana edad se acerca ya a convertirse en figura del toreo. Cumplió con lo esperado. Voluntarioso, raza, valor, quietud, elegancia y cada día mejor concepto de toreo. Sin embargo sigue sin suerte en los sorteos y no conseguimos ver en Sevilla la mejor versión del torero peruano.

Serío y astifino fue el tercero de la tarde que sus buenas no acabaron por romper en ningún momento. Ya en los primeros tercios se vieron las carencias que fueron tapadas por una extraordinaria lidia de Juan José Dominguez. Antes de eso, dos livianos puyazos y un extraordinario duelo de quites en esta ocasión entre el torero de Perú y el de la Puebla del Río. Con la muleta, Roca Rey lo intentó por ambos pitones y con su tradicional valor ligado a un buen toreo pero una gran estocada no valió para cortar ningún apéndice del de Núñez del Cuvillo.

Poco hay que decir del que cerró plaza que brusco y suelto no permitió el lucimiento. Todo esto sumado a que era el último toro de la tarde hicieron que ni toro ni torero consiguieran llevar algo de emoción a los tendidos.

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Primera de abono. Domingo de Resurrección. Se colgó el cartel de «No Hay Billetes». Minuto de silencio por Manolo Cortés, Pepe Ordoñez y el niño Adrián Hinojosa. Saludó en banderillas Rafael Rosa en el segundo de la tarde. Asistió al festejo desde el palco de la Maestranza la Infanta Doña Elena.
Seis toros de Núñez del Cuvillo.

José Antonio «Morante de la Puebla”, silencio tras aviso y ovación.

José María Manzanares, silencio y ovación tras aviso.

Andrés Roca Rey, ovación y silencio.