El domingo de Resurrección en la Plaza de Las Ventas , con más de media entrada , se lidiaron los toros de Montealto, que resultaron bien presentados , desiguales, deslucidos por falta de raza.  El (5) el mejor de la tarde aunque le faltara clase.

Curro Díaz: palmas, silencio y ovación con saludos

José Garrido: silencio , silencio y silencio

Incidencias : tras finalizar el paseíllo, los toreros fueron obligados a saludar. El banderillero Antonio Chacón recibió un puntazo y rotura fibrilar 1/3 distal bíceps femoral del muslo derecho. Fue atendido en la enfermería de la Plaza y trasladado al hospital San Francisco de Asís con cargo a la Fraternidad y de pronóstico reservado hasta estudio radiológico. Firmado por Dr García Padrós.

El que  abrió plaza fue un toro fuerte que se paraba, le  faltó clase y fuerza.  Curro Díaz lo intentó de capote. Brindó a su compañero y logró algunos muletazos sueltos sin ligazón. Gran estocada y palmas.  El tercero, sin clase le costaba arrancar y se fue complicando quedándose cada vez más corto. No le dio opciones de triunfo al de Linares y tras pinchazo y media estocada, silenciaron su labor. Con el quinto un toro de buena estampa jabonero y de muchos kilos , el más noble del encierro y con mas recorrido , aunque le faltó raza y emplearse, Curro logró sacar muletazos de muchísima calidad, levantando al público del asiento logrando cuajar una faena de emoción sobre ambos pitones. El toro levantaba la cara pero Curro supo con técnica, llevarlo muy toreado con sabor y torería. La pena fue que la estocada cayó baja y perdió el trofeo y todo se quedó en ovación y saludos.

El segundo salió noble y Garrido lo toreó bien con el capote con lances a la verónica pero luego se paró en la muleta y aunque el torero lo exprimió , silenciaron su labor tras la estocada.  Con el cuarto, que tenía buenas hechuras, pero se fue apagando, logró buenos pases con los piés juntos pero sin levantar altos vuelos y silenciaron su labor de nuevo y con el sexto y último, un animal deslucido Garrido puso empeño pero la falta de raza del animal no permitió el lucimiento y de nuevo silenciaron su labor.