Este pasado sabado con el cartel de no hay billetes,y cientos de personas fuera de la plaza,se celebro en la localidad cordobesa de Palma de Río una buena corrida de Albarreal,siendo estoqueada por los hermanos Benitez,y el diestro Javier Benjumea.

Ficha de la corrida

Manuel Díaz: oreja y dos orejas.

Julio Benitez: oreja y dos orejas.

Javier Benjumea: dos orejas

Una corrida focalizada por los medios de comunicación desde el minuto uno,los periodistas íbamos en busca de la foto con los dos hijos del Califa de Cordoba,la gran mayoria apenas prestaron atención a otro torero que esa tarde hacia tambien el paseillo,un torero de dinastia,el niño de otro figurón del toreo como fue Pedrin Benjumea.Javier se hacia presente en el coso con una personalidad arrolladora,de eso que decimos los aficionados que con solo hacer el paseillo,ya merece la pena verlo.

Los hermanos, hijos del Cordobes; estuvieron bullidores, con valentia intentaron en todo momento agradar a la concurrencia,abriendo ambos la puerta grande.

Aunque el toreo bueno,el que te desgarra el alma con sonidos celestiales,y aromas de azahar del cercano huerto que a pocos metros de la plaza tiene la familia Benjumea,lo realizaba el niño de Pedrin,como cariñosamente lo conocen sus paisanos de Palma de Rio.Brindo al cielo,a su abuelo,el que tarde tan tarde seguia al nieto en todas las plazas donde el niño toreaba.

El coso de Palma de Rio,bramo,se emociono,aplaudio hasta el infinito al niño de Pedrin. Su toreo magistral,sus pases de sentimiento,su mano izquierda hecha para abrir las puertas del banco de España. Si Federico Garcia Lorca,lo hubiese visto torear con esa cadencia,despacio como si el tiempo no transcurriera,estoy seguro que se habria ispirado en Javier,para escribir algunos de sus versos más hermosos.

Solo deseo por el bien de la tauromaquia de este país,que las empresas abran sus puertas,para que todos los aficionados puedan deleitarse con su toreo.