La rotundidad y la ambición de un figurón del toreo como es Julián López «El Juli» salvó una tarde aciaga en la Real Maestranza de Caballería que colgó el cartel de no hay billetes y que presenció una corrida de toros de Garcigrande muy pesadora y basta en hechuras que no posibilitó el lucimiento de los toreros.
José Antonio «Morante de la Puebla» cumplimentó su segundo paseíllo de los cuatro programados en esta temporada en Sevilla sin pena ni gloria. El primero de la tarde, un toro muy grande, permitió dejar escasos detalles con el capote al diestro cigarrero. «Despreocupado» así se llamaba el astado salió con embestida mortecina desde el principio, evidenciando falta de motor y escaso celo en los trastos. Morante decidió abreviar y dejó una estocada entera muy habilidosa que calmó los ánimos del público.
Con el cuarto toro, el de la Puebla no lo vio en ningún momento. Si su primero fue grande su segundo lo fue más, ya que dio en la báscula 637 kilos, y como era de esperar al toro le faltó motor y casta para mover tantos kilos. Nada pudo hacer con el capote, y tras un excesivo castigo en varas y un tercio de banderillas eficaz, Morante cogió la muleta para probarlo por ambos pitones y enseñar al público el escaso recorrido del toro y su falta de querer cogerla. Macheteó Morante al toro y tras dos pinchazos dejó una estocada entera que acabó con el burel y dio paso a la bronca del público desilusionado de no haber visto, por segunda tarde consecutiva, al torero de la Puebla del Río.
Julián López «El Juli» salió muy dispuesto desde que pisó el albero en el paseíllo, sabe que estamos en una temporada importante dónde ya hay toreros jóvenes capaces de arrebatarle el cetro, algo a lo que el madrileño no está dispuesto a renunciar.
A su primer toro, de 632 kilos, lo recibió con el capote a la verónica con manos bajas y mucho gusto que hizo reaccionar a los aficionados. Tras la primera puya, llegó el mejor pasaje del toreo de capote del Juli con un quite en el que combinó las chicuelinas de mano baja y compás abierto con unas tijerillas recortadas y desmayadas de gran factura para rematar con una cordobina ajustada. Replicó al quite Alejandro Talavante con otra tanda de chicuelinas sin tanto acople y eco como las del madrileño. Tras una lidia perfecta y ahorrativa en lances a cargo de José María Soler llegó la faena de Julián que no pudo redondear por culpa del toro que a pesar de tener nobleza le faltó fondo y emoción. El Juli comenzó la faena andándole al toro y llevándoselo a los medios, después obligó al toro por el pitón derecho aguantando dos coladas que pudieron haber llevado a Julián a la enfermería. La faena cobró de mayor empaque e importancia al coger la zurda, ya que con la muleta rastrera obligó al astado a seguirla de manera lenta y templada. No pudo redondear la faena, y lo que pudo haber sido una vuelta al ruedo se quedó en palmas por el desacierto con los aceros.
El quinto de la tarde fue con diferencia el mejor de la tarde, «Estrella» de nombre destacó por su clase y profundidad en sus embestidas pero también le faltó fondo y eso le privó al Juli de conseguir un éxito mayor. El Juli toreó a placer con el capote a este toro, ralentizó las embestidas a la verónica, sobre todo en el quite, y cuidó al toro en el caballo señalando dos puyazos. Excepcional fue el tercio de banderillas de José María Soler que se tuvo que desmonterar. Con la muleta Julián empezó con una rodilla en tierra abriéndole los caminos a la par que obligando al de Garcigrande. El toro se iba viniendo a menos a medida que Julián lo obligaba a repetir, y cuando parecía que todo se venía abajo, el Juli como Sergio Ramos en el minuto 93, salvó la tarde con muletazos de uno en uno con la muleta muy rastrera, jugando con los tiempos, las distancias y el temple. Julián se impuso al toro y le tapó muchos defectos, se dejó llegar al toro en varios cambios de mano por la espalda que consiguieron levantar al respetable, y volviendo a demostrar que al Juli en ambición y raza nadie le gana, y que además ahora torea con un regusto especial, algo que enloqueció a Sevilla. Estocada trasera y un descabello posibilitaron al Juli recoger la única oreja de la tarde volviendo a conquistar Sevilla.
Alejandro Talavante por su parte demostró sus ganas y voluntad de agradar, entrando en quites y buscando un lucimiento que estuvo muy condicionado por el escaso juego de los toros que le tocaron en suerte. El tercero de la tarde fue un toro informal, desclasado y que se desfondó pronto. Talavante, consciente de las escasas posibilidades que le iba a dar el astado, decidió comenzar en los medios para no perder ni una embestida del toro, pero duró poco, y a pesar de la buena colocación y la pureza de Talavante poco pudo hacer. Hay que recordar que destacaron en banderillas Juan José Trujillo y Julio López.
Con el último de la tarde no hubo ninguna opción de triunfo, ya que desde que salió el toro lo hizo muy desclasado, sin fijeza, falto de raza y emoción. Talavante decidió abreviar y pasaportar al toro lo antes posible, acabando así con una tarde en la que se volvió a imponer el dicho de «corrida de expectación, corrida de decepción».
Ficha
Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Cuarta de abono
Lleno de no hay billetes.
Toros de Garcigrandes, el quinto el mejor. Faltó fondo, casta y emoción. Sobraron kilos.
Morante de la Puebla (mandarina y azabache). Silencio y bronca.
Julián López «El Juli» (Azul pavo y oro). Palmas y oreja.
Alejandro Talavante (Azul oscuro y oro). Silencio y silencio.

Sergio Maya.