• Tarde desapacible de frío y lluvia en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla dónde se lidiaron seis astados de Juan Pedro Domecq nobles, con clase y sin fondo en general. Enrique Ponce se marchó inédito, José María Manzanares cortó dos orejas, una en cada toro, y López Simón rozó la oreja en cada uno de sus oponentes.
    Enrique Ponce bailó con el peor lote. Comenzó bien recibiendo por verónicas templadas y con gusto al primero de la tarde que enseñó desde el principio su nobleza y clase pero también su justeza de fuerza. Por esto último, el de Chiva no lo castigó prácticamente nada en el caballo. Del tercio de banderillas hay que destacar la gran lidia de «Jocho» alargándole las embestidas con suavidad y a media altura. Ponce inició su faena muleteril ayudando al toro, sin obligarle y saliéndose al tercio. Le suministró la receta del temple y la media altura con toques suaves y sutiles a un toro que se iba apagando en cada muletazo. Los mejores momentos llegaron con unos naturales de uno en uno que no tuvieron respuesta en el público por la escasa transmisión que atesoraba el astado. Dejó una estocada entera un tanto tendida que fue suficiente para pasaportar al toro.
    Con el cuarto toro Ponce tuvo menos opciones todavía, y es que desde que salió de chiqueros el animal iba sin humillar y un tanto rebrincado. En el caballo protestó y rehuyó la pelea en el segundo envite. Momento de apuro el que sufrió Jaime Padilla a la salida del par de banderillas al hacerle hilo el toro hacia las tablas que obligó al jerezano a tomar el olivo cayendo de fea manera en el callejón. Con la muleta el toro siguió marcando lo que apuntó cuando salió a pesar de los toques perfectos y el trato inmejorable de Ponce que hizo todo para que el toro embistiera sin que el toro le regalase una embestida buena. Tres pinchazos y una estocada que terminaron con la actuación de Ponce en la Feria de Abril 2017, teniendo que ser en San Miguel cuando Sevilla disfrute con uno de los toreros en mejor momento.
    José María Manzanares se llevó la tarde al cortar un trofeo en cada uno de sus toros. Recibió al segundo de la tarde el alicantino toreando para el toro, ya que éste echaba las manos por delante y no terminaba de desplazarse. En el tercio de varas destacó Paco María al que la Maestranza ovacionó tras dos puyazos en el sitio y medidos. Hizo su aparición en quites López Simón escogiendo tafalleras sin moverse para presentarse en Sevilla que fueron aplaudidas por el respetable. En el tercio de banderillas hay que destacar la gran lidia de Rafael Rosa y el lucimiento al parear tanto de Jesús González «Suso» como de Luis Blázquez que fueron obligados a saludar. Con la muleta José María Manzanares comenzó sacándose al toro a fuera de la segunda ralla para propinarle una buena tanda de cuatro derechazos muy estéticos, encadenados con un pase de pecho cadencioso. Siguió en la misma línea, toreando despacio y con sentimiento al toro que sacó nobleza pero al que le faltó transmitir. Con la izquierda Manzanares desde su triunfo en Madrid el año pasado alcanza otra dimensión, y con este toro pegó naturales largos y despacio que paladeo una afición de Sevilla entrega a su torero. Abrochó la faena con otra tanda de derechazos ligados con empaque, gusto y torería. Con la espada es un cañón, y una vez más lo demostró reventando al toro con un espadazo recibiendo que puso al público en pie. Cortó una oreja con mucha fuerza.
    El quinto de la tarde tuvo más movilidad pero menos clase que su primero, a pesar de esto Manzanares se estiró a la verónica dejando su toreo de capote reposado y con empaque sobre el albero maestrante. No hizo la mejor pelea con el caballo, ya que protestó en sus dos entradas a la montura de Pedro Morales «Chocolate». En banderillas Rafael Rosa y Luis Blázquez saludaron tras un gran tercio. Llegó el toro a la muleta un tanto rebrincado pero con movilidad, y Manzanares le propinó una primera tanda con el temple como base para suavizar y atemperar las embestidas del astado. A partir de la segunda tanda, la faena se vino arriba y Manzanares con mucho empaque, gustó y enroscándose al toro consiguió momentos muy bellos. Con la izquierda dejó muletazos muy lentos y cadenciosos subiendo la intensidad de las ovaciones. Al toro le faltó entrega cuando se vio podido y se vino abajo al final de faena. Manzanares inteligente cerró la faena con una tanda a favor de querencia con mucho gusto. Esta vez entró a matar al volapié dejando otro estocadón. El público llenó de pañuelos blancos y el presidente le otorgó una oreja.
    Alberto López Simón rozó el triunfo pero primero por la espada y segundo por el desfonde del toro lo imposibilitaron. Su primer toro demostró una calidad sobresaliente desde el recibo capotero dejando al madrileño torearlo a placer con el capote abrochando la tanda de verónicas con una larga muy enroscada a la cintura. Consciente de la buena calidad pero del poco fondo que se le veía al toro, Alberto López Simón prácticamente no lo picó. Después apareció Ponce para hacerle un quite por delantales con mucha suavidad. En banderillas hay que destacar el gran par de banderillas de Jesús Arruga. Con la muleta, el toro comenzó perdiendo las manos, algo que el público protestó con algunos pitos. El de Barajas suministró una primera tanda de derechazos muy vertical, corriendo la mano y muy encajado en los riñones. La segunda tanda fue en el mismo son llegando los olés cada vez más fuertes del respetable y haciendo sonar a la Banda del Maestro Tejera. Y hasta aquí le duró el fuelle al de Juan Pedro, a partir de ahora la faena fue más encimista, de cercanías que no llegaron a conectar con fuerza con el público. La última tanda fue la más protestada, ya que López Simón se echó rodillas en tierra y tiró la espalda intentando unas luquecinas que no fueron bien recibidas por el público. Pincho y dejó posteriormente una estocada entera. Al final el público lo sacó a saludar. Una lástima porque la faena de durar el toro sería de esas que no se olvidan.
    En el último el toro tuvo más carbón y le fue más al concepto del toreo del de Barajas. Comenzó jugando bien los brazos con el recibo capotero, estando el público frío con el torero. Al igual que en su primer enemigo dejó al toro sin picar. En el tercio de banderillas destacaron Vicente Osuna y Jesús Arruga. Inició la faena Alberto López Simón con un pase cambiado por la espalda en los medios de la plaza y una primera tanda pasándose al toro varias veces sin inmutarse. La clave de la faena fue la distancia que López Simón dio al toro, ya que no tenía calidad, ni raza para seguirla pero si pasaba por la inercia con una gran transmisión. Otra de las claves de la faena fue la ligazón y el temple de las primeras tandas. Al coger la mano zurda el toro se desinfló y el torero decidió acortar distancias haciéndose llegar al burel a los muslos que la Maestranza, esta vez sí, ovacionó. Con la espada el de Barajas dejó una estocada entera trasera en los mismos medios de la plaza. Tras haber un petición de oreja fuerte en el sol y menor en los tendidos 1 y 3, el presidente no concedió el trofeo.
    Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
    5º de Abono. Tres Cuartos de plaza.
    Toros de Juan Pedro Domecq. Nobles, algunos con clase y con poco fondo en general.
    Enrique Ponce (blanco y oro). Silencio y silencio.
    José María Manzanares (azul marino y oro). Oreja y oreja.
    López Simón (grana y oro). Saludos y saludos.

Sergio Maya.