Los toros no interesan, ¿Verdad? Son un espectáculo de otra época, otro siglo. O quizá de la España más oscura…Aquella del sereno por las calles, o la de la televisión en blanco y negro, y de los dos rombos rojos en la parte superior de la pantalla. Un espectáculo tan antiguo, pero al mismo tiempo, adaptado tecnológicamente al siglo XXI.

Los rombos rojos, ya son historia anunciando el prólogo de un contenido «erótico» y también lo es el levantarse para cambiar de canal, ante una televisión de blanco y negro con carcasa imitando la noble madera. Y yendo más allá, de aquellos Seat 600, dónde se metían el padre y la madre, junto con los tres hijos, la abuela, el perro, el periquito en la jaula, y las maletas en la vaca del coche, buscando unos días de descanso en en la casa de la tía Juana.

Todo cambia, ¿Verdad? Antes, al día siguiente y de manera muy temprana, los aficionados comentaban durante el desayuno en la cafetería, lo sucedido en el día anterior en la feria de San Isidro. Y durante la hora de la comida, o bien el camarero de un bar de barrio, o bien el servicio de mesa, eran los que con cariño con la clientela, comentaban lo bueno y lo malo del día anterior. ¡Menudas historias!

Hoy en día, todos a través de las redes sociales, uno en su casa, otro en la calle, y otro en la oficina, comentamos al mismo tiempo y en directo, los sucesos durante el transcurso de la lidia en una tarde de toros, dando igual el punto geográfico dónde estemos.

Hoy, El Fandi y José Garrido, han sido tendencia en Twitter durante las 20:00 y 21:00 horas de la tarde – noche.

Algo de culpa tendrán aquellos cuerdilocos románticos, o simplemente aficionados al mundo del toro ¿No?

¡Qué digo yo!