Tarde agradable de temperatura en Jerez de la Frontera en la que Juan José Padilla, Morante de la Puebla y José María Manzanares triunfaron e hicieron las delicias del público que se encontraba en la plaza cada uno con su estilo y su concepto del toreo ante una manejable y noble corrida de toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo.

Decía Rafael de Paula, torero de Jerez de la Frontera, que el arte era unas bolitas de colores que Dios tiraba y sólo a los escogidos le caían en la cabeza, y a Morante se conoce que ese día se llevó las bolitas de todo el mes. Estuvo inspirado, relajado, concentrado y disfrutando de la tarde desde que hizo el paseíllo. En su primer oponente, un toro que apuntó mucha calidad en los primeros tercios pero que se apagó muy pronto en la muleta, el de La Puebla lo bordó con el capote. De salida dejó para el recuerdo siete verónicas de arte y sabor, y tras el refilonazo con el caballo le sopló cuatro chicuelinas con garbo y torería rematadas con una media verónica de las que acostumbra. Brilló también en la brega José Antonio Carretero demostrando, por enésima vez, que está en la cima de los lidiadores en estos momentos. Con la muleta comenzó la faena apoyado en la barrera, saliéndose con el toro muy torero y dejando trincherazos de carteles de toros. Quizás se equivocó en los terrenos, ya que el toro  miró demasiado a los adentros en banderillas y requería salirse a los medios con él, y Morante prefirió realizarle la faena en los medios. La faena duró poco, lo que el toro le dejó antes de echar la persiana, y todo se quedó en detalles de gusto y temple pero sin terminar de rematar las tandas, ni la faena. Pinchó en dos ocasiones y dejó luego una estocada casi entera atravesada.

Con el quinto fue cuando Morante desprendió todo su concepto del toreo con la muleta, aunque con el capote dejó un ramillete de verónicas a pies juntos con mucha delicadeza hasta acabar en los medios. El inicio de faena volvió a dejar trincherazos de los soñados por los aficionados, que dieron paso a varias tandas reunidas y conseguidas por ambos pitones. Brilló el de la Puebla al final de faena por el pitón izquierdo. Naturales muy naturales, valga la redundancia, pero así fueron. Carteles de toros, de uno en uno y de olés largos y sentidos en el tendido. Morante recordó a Joselito y a Belmonte, honró a Curro Romero y homenajeó a Paula en su tierra. Toreo muy barroco, arrebatado al final de la faena con ayudados por alto y remates muy toreros. En este sí que lo mató a la primera, aunque un tanto caída la espada pero que le sirvió para que el público le diera las dos orejas.

El alicantino José María Manzanares fue el que empezó puntuando en la tarde, y lo hizo con un Cuvillo al que le faltó motor, fijeza y clase. La faena de Manzanares fue a media altura, sin apretarlo pero con empaque y gusto. Le puso lo que le faltaba al toro, transmisión. El toro repetía pero sin emoción, protestando cada vez más a medida que iba transcurriendo la faena. Los mejores muletazos de Manzanares fueron tres bellos naturales que le pudo soplar al de Cuvillo. No le dejó rematar la faena como él quisiera. Con la espada falló en el primer intento y dejó una estocada trasera recibiendo pero efectiva que hizo que el público le concediera el trofeo.

El que cerró la tarde fue el mejor toro. Con transmisión, humillación, ritmo y clase sobre todo por el pitón derecho. El toro recibió tímidas protestas al salir porque perdió repetidas veces las manos pero luego sacó casta y se vino arriba permitiendo a Manzanares realizar una gran faena. El secreto del alicantino fue la distancia, el tiempo entre tanda y tanda y el dejársela siempre puesta en la cara, lo demás ya lo hizo el toro. Sustentó la faena en el pitón bueno del animal realizando grandes tandas, largas, con empaque y emoción que pusieron en pie a los tendidos que vieron en él reflejado a su padre tristemente fallecido. Volvió a pinchar, esta vez al volapié, y a la segunda dejó una estocada fulminante cortándole la oreja al toro.

Juan José Padilla jugaba en casa, y eso se notó desde que hizo el paseíllo, todo un ídolo el jerezano en este rincón de España. Con su primero, un toro terciado en su presentación que humillaba pero que no se salía de los trastos estuvo muy correcto y técnico Padilla. En banderillas estuvo solvente y lucido pero sin llegar a ser uno de sus mejores tercios. Con la muleta el animal duró poco, protestaba, soltaba mucho la cara y cada vez que tocaba la muleta se descomponía. Fue mejor por el pitón derecho, y por ahí cimentó la faena el de Jerez pero sin llegar a componer una faena rematada. Pinchó y dejó una media estocada arriba.

Con el cuarto de la tarde estuvo en ciclón. Sabía que no se le podía escapar la tarde y tiró de arrestos saludando al toro con dos largas cambiadas desde el tercio. En banderillas reunió los tres pares asomándose al balcón y poniendo al público en pie. Comenzó la faena en los medios, de rodillas siendo prendido en el segundo muletazo sin consecuencias. Se paró muy pronto el toro y Padilla acortó las distancias, tiró de recursos e hizo un gran esfuerzo que su público agradeció. Lo mejor fue la estocada, arriba y fulminante, que le posibilitaron cortar las dos orejas.

Plaza de Toros de Jerez de la Frontera.

2º Abono. Tres cuartos de Plaza.

Toros de Cuvillo. Bien presentados para una plaza de segunda. El sexto el mejor. Nobles y faltos de emoción en general.

Juan José Padilla (catafalco y oro). Saludos y 2 orejas.

Morante de la Puebla (grana y oro). Saludos y 2 orejas.

José María Manzanares (azul marino y oro). Oreja y oreja.