Día de sol, calor y casi de bochorno con 30 grados en el mercúrico…Y de cartel de «No hay billetes» para presenciar una de las corridas marcadas en el calendario para el público más genérico. El el cartel, Manzanares, Cayetano y el confirmante Joaquín Galdós con un encierro sin mínimos de Juan Pedro Domecq.

Pero con el permiso de los lectores, quiero dejar clara mí postura. El toro es y debe ser el principal protagonista de la fiesta. ¡La materia prima! Sin toro, no hay opción ninguna de espectáculo sostenible. ¡Preocupante la tarde de hoy! 

¿Qué pensaría el rey emérito D Juan Carlos desde el tendido?

Al primero de Juan Pedro lo recibía el confirmante, Galdós. «Esbelto» salió con el brío justo y con medio metro de lengua fuera. Los primeros tercios, puro tramite. Y llegó el momento de la ceremonia, de la confirmación de alternativa de manos de Manzanares. Sin clase el toro pero con movilidad…Galdós, dio distancia, y sin apretar al burel, mostró buen concepto del toreo. ¡Ese que gusta! Y lo mostró por ambos pitones, ¿Pero? La casta y transmisión es fundamental para calar en el tendido. Estocada en todo lo alto, para recibir una una ovación de reconocimiento.

Galdós cerraba la tarde con el sexto. (Así lo manda el oreden de antigüedad y de lidia) Otro toro sin esos mínimos. Un toro nulo, sin opciones, y sin nada dentro. Hueco, sin motor…Joaquín simplemente se justificó, y pinchó en reiteradas ocasiones. Silencio.

Con armonía y compás recibió por verónicas Manzanares al segundo de la tarde (primero de su lote) Bien puesto en el caballo, Manzanares ya vio clara la condición del animal. ¡Qué lujo la cuadrilla de Manzanares sujetando al toro mientras el alicantino brindaba al rey emérito! Estética, composición, torería, y sin aperturas fue la medicina de José Mari, al flojo y descastado primero de su lote. Estocada marca de la casa de José Mari. Silencio.

Se recuperaba el orden de lidia y antigüedad con el cuarto de la tarde, y segundo del lote de Manzanares. Otro toro flojo, sin esos mínimos de casta…Otro toro prácticamente sin picar para poder tener una mínima «garantía» en el último tercio. Manzanares con la muleta, imprimió suaves caricias, pero ¿? En interrogantes se quedó la faena diluida en «nada» por la nula condición del toro. Estocada baja y silencio.

Con mimo y gusto, ganando terreno, recibió Cayetano al primero de su lote. Por cierto, muy flojo pero con clase en su embestida. En el caballo, ¡STOP! no picar en exceso, ¡please! Por cierto, gran tercio de banderillas de Iván García y Alberto Zayas. Pues correcto, en el último tercio Cayetano sacó el gen Ordoñez, y se gustó en los primeros compases de la faena toreando con gusto y empaque, ¿Pero? ¡Ay la casta por dios! Con la izquierda, Cayetano poco pudo hacer al intentar torear al natural. Estocada en todo tras pinchazo para escuchar tímidas palmas.

Y salía el quinto, de Juan Manuel Criado. Un toro con más brío de salida, al que Cayetano recibió con gusto lanceando por verónicas. De nuevo un mero trámite el tercio de varas…Brindó el heredero de las dinastías Ordoñez y Rivera al respetable, pues vio condición aparente en el toro. Dominio total y absoluto de Cayetano sobre el escenario, toreando con ritmo por ambos pitones en las primeras tandas. Una buena tanda por el derecho rematada por con el de pecho protestada por el público, condicionó parte de la faena. Parece ser que parte del público estaba en contra de la lucidez del toro. Entre tanda y tanda, se desinfló el de Juan Manuel Criado. Estocada tendida con leve petición de oreja que se quedó en una ovación recogida desde el tercio.

FICHA DEL FESTEJO:

Toros de Juan Pedro Domecq, flojos, sin fondo y sin un mínimo de casta. Quinto de la tarde de Juan Manuel Criado de mejor condición.

José María Manzanares. Silencio en ambos.

Cayetano Rivera. Palmas y ovación

Joaquín Galdós. Ovación y silencio.