«Cómo a Ponce le embista uno en Madrid, forma un lío muy gordo» decíamos todos los aficionados cuando salíamos de ver al maestro de Chiva de cualquier plaza de toros, y llegó el día, 2 de junio, Madrid y Ponce y pasó lo que todos esperábamos. Puerta Grande para el magisterio total de un señor que lleva 28 años en figura del toreo y al que no se le ve techo. Estuvo sensacional con el capote en su primer toro, soberbio con la muleta fundamentalmente por el pitón derecho y desplegó toda su capacidad lidiadora con el cuarto de la tarde al que se inventó una faena ante un toro muy brusco y que en manos de otro torero posiblemente no hubiera pasado nada.

La corrida de toros de Domingo Hernández fue importante, brava y con casta, a pesar de lo pesadora que fue que hacía presagiar la falta de motor de los astados. Bravo el sexto, enclasado el tercero y encastado el segundo.

La Puerta Grande fue al conjunto de toda una trayectoria, toreó para él y Madrid lo lanzó al cielo del toreo, en el que ya estaba el maestro de Chiva. Dos toros muy diferentes, en el primero toreó como a él le gusta «despacito y a compás», saboreando el toreo y enloqueciendo al público. Con el cuarto tuvo que poner todo él, desplegó toda su técnica, su oficio y dio muestras de su capacidad llegando a poner al público en pie con un astado muy complicado.

El primero de la tarde fue para el confirmante, Varea. Le faltó casta para poder mover sus kilos. Comenzó el toro sin fijeza en el recibo capotero que embistió sin fijeza al capote de Varea que demostró soltura para jugar los brazos. En el caballo no se empleó, al igual que en el quite artístico por chicuelinas rematadas por una buena media verónica. En la muleta fue de menos a más, aunque sin la emotividad suficiente para llegar a los tendidos. Los momentos más lucidos llegaron por el pitón derecho que ligó con facilidad a media altura. Se acabó pronto y Varea se fue a por la espada dejando una estocada arriba.

Enrique Ponce desplegó todo su magisterio con el segundo de la tarde. Otro toro pesador, de 618 kilos, que tuvo clase y fue encastado aunque le faltó duración. El de Chiva le dio mucho espacio en los primeros capotazos antes de propinarle una gran tanda de verónicas templadas, con gusto y mano baja. También estuvo muy estético con unas chicuelinas muy sentidas con una gran media de remate. Después con la muleta estuvo cumbre. Toreó despacio, templado y con la figura muy natural, haciendo girar al toro en su cintura con gran belleza por el pitón derecho. Las Ventas rugió fuerte y se rindió al magisterio de Ponce. Espectacular fue la última tanda toreando por abajo con la rodillas semiflexionada, uno de ellos largo y a cámara lenta. Lástima del pinchazo porque después dejó una gran estocada que le permitió cortar la primera oreja con mucha fuerza. Ovación para el toro.

El tercero de la tarde, de 679 kilos, se coló en varias ocasiones de salida por el pitón derecho, pero después cuando se fijó humilló y  permitió a David Mora torearlo bien a la verónica con empaque. El toro se empleó en el caballo quedándose mucho tiempo bajo el peto. Le hizo un quite por chicuelinas ajustadas. Sobresaliente fue el tercio de banderillas de Ángel Otero con dos pares cuadrando en la cara y dándole las ventajas al toro. Fue obligado a desmonterarse. Mora inició la faena de forma muy torera dejando un gran cambio de mano. El toro iba hasta el final en la muleta, embistiendo con gran clase y transmisión. Mora no se terminó de acoplar con el toro, dejando solamente una tanda notable con la mano derecha y algunos muletazos sueltos. Estocada caída y trasera que bastó para acabar con el toro.

Aplaudido el toro por su presencia. El toro con menos emoción de salida, más justo de fuerzas. Ponce anduvo templado e inteligente con el capote. Cumplió en varas y comenzó a frenarse al final de los capotazos, y eso fue motivo de protesta en el público. Eficaz tercio de banderillas con el que se llegó a la faena con las dudas e incertidumbre de ver si Ponce puede hacer magia. Faena muy consentida de Ponce, llevando al toro y enseñándole a embestir. Fue un trasteó muy técnico, muy de creer en la muleta de Ponce ante un toro muy brusco, que embestía a regañadientes y siempre soltando la cara. Fue escudriñando limando todas las asperezas del toro y llegó a convencer al toro de que tenía que tomar la muleta, y por momentos lo consiguió. Al final de la faena llegó lo mejor, Ponce de uno en uno y cerca de los pitones puso en pie al público en las dos tandas finales. Se fue a por la espada con el público totalmente entregada. Pinchó al toro y luego dejó una estocada tendida. El público empezó a aflorar sus pañuelos, y el presidente le concedió la oreja a última hora. Cuarta Puerta Grande de Enrique Ponce.

Bien arrancó David Mora con el quinto de la tarde. Verónicas lentas y enfibradas rematadas con una buena media verónica. Protestó el toro en el caballo saliéndose suelto. Varea volvió a tomar contacto con la tarde con un quite por delantales vistoso. Luego en banderillas brilló Antoñares con las frías. En la muleta el toro tuvo mejor comportamiento que en los tercios anteriores precisando que el diestro le impusiera el ritmo en la embestida, algo que David Mora consiguió por momentos. Le tocó varias veces la muleta, aunque a favor del torero hay que reseñar el viento que molestó bastante. El burel no lo hacía mal pero tampoco terminó por entregarse y Mora no pasó de la corrección. Después dejó una gran estocada de ejecución pero trasera de colocación prendiendo al diestro por el pecho pero sin penetrarle con el pitón. Ovación para el torero y pitos para el toro.

El sexto salió humillando pero sin desplazarse en el capote de Varea. Hizo buena pelea en varas el burel, empujando en el primer encuentro y arrancándose de lejos en el segundo. Al salir del caballo el toro fue a mejor, yéndose más largo en el capote del subalterno. Eficaz y lucido fue el tercio de banderillas. Fue bravo en la muleta, pidiendo mando y mano baja. Varea estuvo condicionado por el viento sin poder conseguir hilvanar al toro como él quisiera. Tuvo altibajos la faena que fue sustentada en la mano derecha. Con la muleta volando dejó tres naturales soberbios de mano baja y ritmo lento antes de marcharse a por la espada. Pinchazo y estocada arriba muy efectiva. Ovación para el toro y silencio para Varea.

Ficha del festejo

Plaza de toros de las Ventas. 23.624 espectadores.

Toros de Domingo Hernández. 1º toro le faltó casta para mover sus kilos, tuvo nobleza y fue a más en la muleta. 2º encastado y con importancia le faltó rematar. 3º tuvo casta y emoción. 4º toro pronto pero muy brusco. 5º sin entrega y protestón. 6º bravo y con importancia.

Enrique Ponce (Tabaco y oro). Oreja y oreja.

David Mora (Rioja y oro). Ovación y ovación.

Varea (Hueso y oro). Silencio y silencio.