Tarde de calor, de toros de Alcurrucén, de la única comparecencia del torero de Salteras en su paseíllo número 56. Pero también era la tarde de la reivindicación de Joselito Adame, y la vuelta del salmantino, Juan del Álamo, con necesidad imperiosa de triunfo.

El primero de la tarde fue del hierro El Cortijillo, muy del tipo de la casa, y que no mostró mal aire en el capote de El Cid, fue un tanto abanto en los posteriores tercios. Con la muleta, no encontró acople en los primeros compases con la zurda de oro, y realizó una breve faena donde dejó destellos con la derecha. Estocada y golpe de descabello. Silencio.

Salió el cuarto de la tarde, mostrando virtudes metiendo la cara en el capote de El Cid, el cual recibió con cuatro o cinco verónicas de mucho gusto. Y ya se veía el embrujo en el torero de Salteras en todo momento. En los siguientes tercios, varas y banderillas, el toro siguió apuntando maneras, y transmisión. Pues tal cual lo vio El Cid, que se puso en el centro del ruedo y sin probaturas con la mano derecha, toreando y ligando al mismo tiempo que sometiendo la embestida con transmisión de Antequerano. Con la zurda, de igual manera nos deleitó con naturales «marca de la casa» para seguir toreando posterior con la diestra, y así arrancar esos «olés» inconfundibles de Madrid. Un pinchazo y una estocada entera, más la tardanza del toro en caer, privaron al torero de cortar una oreja.

Volvía Adame después de su heroicidad en su última actuación en Las Ventas. Su primer toro, frío de salida y abanto en los primeros tercios, no mostró mucha codicia. Adame, basó practicamente la faena por el pitón derecho, el más potable del toro, pero sin eco y brillantez ninguna por la falta de acople del hidrocálido. El toro, acabó buscando las tablas. Tres pinchazos y varios golpes de descabello.

El quinto de la tarde, salió muy suelto y así se mostró en los primeros tercios y en el capote de Adame. Derribó al caballo y se armó cierto desconcierto en la plaza. Con la muleta, Adame empezó con ayudados por alto, que no beneficiaron al toro por su condición. El toro sin tener una gran humillación, y sin ser el mejor de los mejores, tuvo prontitud, pero Adame no encontró ese hueco y ese acople para estructurar faena.

El tercero de tarde, salió frenado totalmente en el capote del Álamo, pero al sentir la puya, despertó del letargo. En banderillas, esperaba, pero cuando iba, lo hacía con todo. El salmantino con la muleta, en la mano izquierda, se dobló con el toro por bajo, mientras el animal metía la cara, pero salía desentendido. ¡Inicio vibrante de faena! El toro yendo a más y fijando la mirada en la muleta, regaló embestidas por el pitón izquierdo que el torero supo aprovechar, y estructurar con tres tandas de cinco y seis naturales ligados, que desencadenaron los «oles» y la emoción en los tendidos. Faena medida en el tiempo y tandas, firmada con una estocada en todo lo alto. Oreja.

El sexto salió predicando peores ideas y peor comportamiento. Mansedumbre el el caballo, y cortante y con peligro en banderillas el último de la tarde. Del Álamo arriesgó toreando sin probaturas en el centro del ruedo con la diestra. El toro, con peligro, pero con ese punto de emoción también necesario para llegar al tendido. Juan no realizó esa faena limpia, pero sí exponiendo y poniendo toda la carne en el asador por ambas manos y pitones, calando en el público. ¡Todo un alarde de querer cortar la segunda oreja! Estocada y oreja

FICHA DEL FESTEJO:

Toros de Alcurrucén (1º de El Corijillo) de juego variado, destacando el 4º de la tarde.

M Jesús El Cid. Silencio y fuerte ovación.

Joselito Adame. Silencio en ambos.

Juan del Álamo. Oreja en ambos