La Fundación del Toro de Lidia se encuentra inmersa en un arduo trabajo de análisis y denuncia de todos los mensajes de odio, insultos y de calumnias vertidos en las redes sociales tras el fallecimiento de Iván Fandiño. Nos cuentan que han sido «miles» los mensajes que gracias a la colaboración de todos los aficionados les han llegado y han puesto a funcionar el gabinete jurídico para realizar las respectivas denuncias.

Entre tanto trabajo han querido atender a la Tierra del Toro para informar cómo va el análisis y cuáles serán los pasos que van a seguir a partir de ahora.

– ¿Cuántos mensajes de odio hacia la figura de Iván Fandiño habéis recopilado hasta el momento?

– Tenemos que dar un rotundo gracias a la afición por ayudarnos a recopilar todos los mensajes.

La cantidad, aunque sigue siendo abrumadora y no se puede consentir, ha sido menor que en otros ataques a los taurinos.

Tenemos miles de mensajes en nuestro “buzón denuncia” y cada uno de ellos incluye varias menciones, insultos, injurias… hay diferentes tipos de mensajes.

También recibimos los comentarios por privados en nuestras redes sociales, por menciones, y todos ellos los leemos y sumamos a los innumerables mensajes que estamos analizando.

Los aficionados, e incluso gente no taurina que rechaza este odio y acoso al sector, se ha volcado en hacernos llegar los insultos y mensajes que podrían constituir un delito. La sociedad es consciente del acoso que recibe el mundo del toro y que la Fundación es la vía para defendernos.

– ¿Cómo es el perfil de estas personas por norma general? (se ocultan bajo un pseudónimo, personas políticas …)

– Hay diferentes perfiles. Conocidos, ‘youtubers’, gente anónima e incluso personas que se esconden bajo el supuesto anonimato de las redes sociales para cometer un delito.

Y sí, hemos dicho “supuesto anonimato”. El anonimato no existe en las redes sociales si estás cometiendo un delito.

Tras el fallecimiento de Víctor Barrio, muchos de los insultos fueron realizados en las RRSS desde cuentas bajo seudónimo. La Fundación denunció estos mensajes ante la Policía para su investigación y la Unidad de Investigación de Delitos Tecnológicos logró identificar a las personas que se escondían tras las cuentas denunciadas.

Por tanto, la acción de la Fundación, junto con el trabajo de la Policía Nacional y la Guardia Civil, demostraron que el supuesto anonimato en las redes sociales no impide la denuncia, la identificación y posterior acción judicial contra mensajes que sean injuriosos, calumniosos o de cualquier otra naturaleza.

– ¿Cuál es el siguiente paso, una vez analizados los mensajes, que va a realizar la Fundación del Toro de Lidia?

– Aunque todos los mensajes sean deleznables y no se puedan permitir moralmente hablando, muchos que no son punibles por la ley. Por eso, tras el análisis, algunos mensajes tendrán respuesta en los tribunales.

Sabemos que es un camino lento, pero nosotros tenemos el firme compromiso de llegar siempre hasta el final en todas las causas. Como dijo Juan Pedro Domecq, Patrono de la FTL, “da igual el tiempo que pase, aun cuando la rabia por los mensajes recibidos se haya extinguido, nosotros seguiremos implacables en nuestra denuncia”.

Sí que es cierto que, al leer los mensajes, percibes un desconocimiento total sobre qué es la tauromaquia. Se leen falsedades, auténticas barbaridades que nos reafirman en la importancia del segundo objetivo de la Fundación: la promoción de la tauromaquia.

– Según la Guardia Civil a través de Twitter dijo que alegrarse por la muerte de una persona en las redes sociales no es delito, ¿es eso cierto?, y si lo fuera ¿qué se puede hacer para que no se vayan impunes?

– Es cierto que tú lees un mensaje y dices “no hay derecho” o “qué desalmado”, “¿cómo es posible que alguien sea capaz?”, etc. Y luego, nosotros los leemos y es libertad de expresión, es humor… pero no es odio, ni injuria, ni amenaza…

Por eso no nos vamos a quedar en la denuncia legal. Vamos a hacer una denuncia social del trato de determinados animalistas radicales a los taurinos. Vamos a ejercer presión para que el acoso al taurino, los ataques, no esté permitido.

De hecho, hace un año la sensación era que atacar a la tauromaquia “era gratis”. Ahora, la gente ya sabe que tiene sus consecuencias, ya sea por la repulsa social o por las consecuencias legales.

– Si se detecta uno de estos mensajes ofensivos en las redes, ¿los aficionados que deben hacer?

– La Fundación ha habilitado en su web un apartado que se llama “No hay derecho”. Se trata de un buzón de denuncia, un formulario puesto a disposición de los aficionados para cualquier situación de acoso.

El objetivo de este buzón no es otro que tener un canal para recibir los ejemplos de los distintos ataques y así, desde la Fundación, poder hacer una denuncia social pública y, en los casos pertinentes, jurídica.

– ¿Habéis encontrado diferencias entre los insultos recibidos a Víctor Barrio con los de Iván Fandiño?

– Sí. Por una parte, la respuesta a la tragedia de Víctor Barrio impactó a toda la sociedad. No podíamos asimilar hasta dónde podía llegar la maldad humana.

Por otra, Víctor desgraciadamente fue el primero en abrir en recibir un aluvión de maldades, o con el primero que lo hicimos visibles por estar todos unidos reflejando ese odio. Luego vinieron los ataques con la muerte de Adrián, pero también con la de Bimba Bosé, etc. Ahora, cuando pasa algo de la misma envergadura, sólo nos falta coger el cronómetro mientras pensamos “a ver cuánto tardan en salir las bestias”.

Saber que está la Fundación ha canalizado esa repulsa. Insulto – Fundación. La gente sabe que en la FTL encuentran ayuda y respuesta y eso, creemos, ha contribuido a menguar la alarma social, el “entrar al trapo”. La respuesta a esos comentarios no está en los insultos, ni en un debate absurdo, está en los tribunales.

Además, creemos que también ha habido menos insultos porque la gente sabe que el ataque a la tauromaquia, a los taurinos, ya no sale gratis.

– Cambiando de tercio, ¿en cuánto a las denuncias de los mensajes a Víctor Barrio como van estos asuntos? ¿cuántas demandas se pusieron y cuántas han prosperado?

– Entre todos los ataques a la tauromaquia, la Fundación tiene abiertas más de 50 causas judiciales.

Si nos centramos en casos como el de Víctor o Adrián, todas siguen su curso en los tribunales. Esto es lento y silencioso, vamos paso a paso. Hablo de querellas contra Vicente Belenguer, Datxu Peris o incluso el niño que llamó asesinos a la Unión de Toreros.

En cuanto tengamos sentencias firmes o según nuestra estrategia jurídica, anunciaremos todas.

– ¿Cuál es la pena máxima que pueden caerle a las personas denunciadas?

– Depende. Las vías son distintas y las penas también. Según el delito, hay penas administrativas (económicas) o penales. Pero son tantos los casos y las posibles consecuencias que no podemos hacer un mínimo común múltiplo con las penas.