Cuando Roca Rey insistía inútilmente una y otra vez ante el manso toro sexto, parado como si fuera de piedra, una parte minoritaria de la plaza se enfadava. Pero adviértase el dato: una minoría. El resto callaba ante el penoso espectáculo de un supuesto atleta, el toro, que no tenía ganas más que de morirse.

Pero momentos antes, en el toro anterior, jugaba Manzanares ante un noble tontorrón con semblante borreguil, que se «acostó» tres vezes en la faena de muleta.

Así está la fiesta. Por esta razón -ausencia absoluta de la más mínima exigencia- se anuncia una corrida de Pilar y como decia mi vecino de tendido mejor que los de Fraile se van a un convento, que temporada…

La corrida de Fraile fue un petardo monumental; tan gordo como para no volver en una larga temporada, lo que no sucederá, a Manzanares le encantan. La memoria es flaca y las exigencias de los que mandan -los toreros- altas.

Trataron todos de quitarse el palo sin atisbo alguno de pudor. Su comportamiento fue muy irregular en banderillas, tardos y parados-, y en la muleta evidenciaron su evidente agotamiento, falta de casta, mansos.

Un desastre para vergüenza de sus matadores, del ganadero y del empresario; para vergüenza, también, del público que se traga entre el silencio de la mayoría estos inaceptables engaños.

Con tal material, es fácil imaginar que los del traje de luces estuvieron por allí, trataron de justificarse y se marcharon al hotel cabizbajos, como si tal cosa, menos el niño de Perú.

Manzanares y Ponce, repeinados como es habitual en ellos, ni se despeinaron. No torearon, sino que jugaron al toro con unos juguetes que daban más pena que miedo.
Manso pero manso era el quinto del torero alicantino, un animal moribundo antes de tiempo, que no podía dar un paso. Algo inexplicable cuando su lidia había sido cuidada entre algodones. Y la misma sensación produjo el cuarto.

Al sexto Roca Rey le robó materialmente dos redondos y uno de pecho, pero ahí parecía que se acababa la pelea. Roca Rey se plantó firme en la arena, le mostró el engaño. Fue esa faena una expresión de valor, de suficiencia y ansia de poder. Fue la transmisión de un espíritu joven, entregado e ilusionado con el triunfo. Fuerte voltereta al entrar a matar y cornada interna en la cara interior del muslo derecho a nivel del tercio superior interno, este no se marcho peinado al hotel… Una oreja.

Ficha técnica:

Badajoz, jueves 22 de junio de 2017.

Toros de El Pilar, feos y terciados. Faltos de raza, fuerza y mansos. Enrique Ponce, saludos en ambos; José María Manzanares, silencio y silencio; Roca Rey, saludos y oreja. Entrada: Media plaza. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño.