El coso de las Palomas de Algeciras abrió sus puertas para acoger el primer festejo de su tradicional feria de junio que estuvo muy condicionado por el escaso juego de los toros de la Palmosilla, excepto el segundo de la tarde que fue un gran astado. La tarde fue triunfalista a tenor de los trofeos cortados y lo que se vio en el ruedo, dónde se cortaron un total de cuatro trofeos, uno para Enrique Ponce, otro para José Garrido y dos para Miguel Ángel Perera.

Los diestros estuvieron muy por encima del juego de los toros. Hay que destacar la actuación de Miguel Ángel Perera que sacó su mejor versión ante el segundo de la tarde. Faena muy en su estilo, poderosa, larga y ojedista, sólo emborronada con el fallo a espadas. Con el quinto no pudo expresarse de la misma manera pero pudo arrancar una oreja a base de valor del soso astado. Ponce estuvo en maestro, reanimando a un mortecino primero de la tarde y sacando raza ante el bronco cuarto. Garrido corrió en suerte con el lote más deslucido. Brilló con el capote en ambos toros y estuvo muy voluntarioso con la muleta, pudiendo cortar una oreja del último de la tarde.

Salió el primero de la Palmosilla, algo bruto en su embestida y al que Enrique Ponce le perdió pasos para confiarlo y fijarlo en las telas. Cumplió en el caballo en la única entrada que recibió. El animal salió del castigo perdiendo las manos lo que hizo saltar las protestas del público. La lidia de Mariano de la Viña fue templada y ahorradora de capotazos y los pares de banderillas fueron puestos con solvencia. El de la Palmosilla demostró calidad a la hora de querer coger los avíos pero siguió padeciendo una evidente falta de fuerzas que se acrecentó tras clavar los pitones en la arena en los primeros pases. Ponce realizó una faena «de enfermero» de tandas cortas a media altura y sin obligarlo con pases sueltos muy estéticos. Lo mejor vino al final, con la izquierda dejando tres naturales de uno en uno que fueron carteles de toro, lentos, con temple y toreando con la cintura poniéndole al toro la transmisión que le faltaba. Fue una faena más para aficionados que para el gran público. Estocada corta un tanto trasera muy efectiva. Palmas para el toro y fuerte ovación para Ponce tras petición minoritaria de oreja.

Bien comenzó Miguel Ángel Perera su actuación. Decidido lanceó por verónicas saliéndose con el toro hasta los medios dónde le recetó tres chicuelinas muy reunidas y una media verónica ajustada. El animal embistió con nobleza y calidad. Muy medido el castigo en varas. Perera tras el caballo se fue a los medios y sin moverse pasó al toro por tafalleras, gaoneras y saltilleras que calentó a los tendidos. Excepcional fue el tercio de banderillas a cargo de Curro Javier y Guillermo Barbero. El diestro extremeño inició la faena con su ya tradicional comienzo con un pase cambiado por espalda ligado con un pase de las flores y una tanda de derechazos muy templados y profundos. A esta tanda le sucedieron otras dos, muy ligadas, de mano baja, temple y poder en las que el toro sacó casta y bravura. Cogió la izquierda y el toro se quiso rajar, lo sujetó Perera dejando buenos naturales. Volvió a la derecha para dar una tanda casi en circulares para evitar que el toro huyera hacia tablas. El final de faena fue eléctrico con la luquecina, demostrando mucha firmeza y rizando el rizo con pases inverosímiles llenos de imaginación. Pinchazo y bajonazo posterior que emborronaron su actuación. Ovación para el toro y oreja para el torero.

Con tres largas cambiadas y un farol de rodillas ligados con varios delantales con mucho gusto y una media verónica arrebatada comenzó su actuación José Garrido ante la enclasada embestida del tercero de la tarde. Casi sin picar se fue el de la Palmosilla convirtiendo el tercio de varas en un trámite de corta duración. Culminó la actuación de Garrido con el capote con unas chicuelinas muy barrocas y ajustadas. Desigual fue el tercio de banderillas sin lucimiento. El animal llegó a la muleta sin excesivo motor, con embestidas rebrincadas y deslucidas al rematar cada muletazo. Garrido lo cuidó en las dos primeras tandas, para después exigirle en la tercera tanda con derechazos más obligados y ligados respondiendo a medias el de la Palmosilla. Con el pitón izquierdo era mirón y sabía lo que se dejaba atrás estando a punto de coger al extremeño en un par de ocasiones. Volvió a coger la diestra y fue ahí cuando acabó rajándose el toro, sin poder culminar la faena como a Garrido le hubiera gustado. Estocada un poco caída y dos golpes de descabello. Ovación para Garrido y silencio en el arrastre para el toro.

Tras el descanso de la merienda salió el cuarto de la tarde, el más pesado de la corrida, para Enrique Ponce que dejó un buen saludo capotero por verónicas templadas y acopladas a las embestidas cortas de recorrido del de la Palmosilla. Cogió al caballo por los pechos derribando al picador. El burel salió sin celo del peto. Ponce decidió darle un segundo puyazo, ya que el primero apenas le pudo meter las cuerdas. Tras un discreto tercio de banderillas, el maestro de Chiva quiso encelarlo comenzando con unos muletazos por bajo que le sirvieron para dejar una segunda tanda por la derecha a media altura llena de temple y gusto. Con el izquierdo el toro no pasaba y sacó complicaciones a las que Ponce se sobrepuso con muletazos de uno en uno. De vuelta a la derecha le obligó y no le quitó la muleta de la cara, pero la embestida del animal era muy deslucida. La faena no llegó a coger altos vuelos aunque Ponce estuvo muy por encima. Estocada trasera y contraria. Oreja para Ponce y silencio en el arrastre para el toro.

Sin mucho recorrido y humillación salió el quinto de la tarde con el que Perera se salió a los medios toreando para el toro. Leve castigo en varas, como a toda la corrida. Gran tercio de banderillas de Javier Ambel aunque el público no le obligó a desmonterarse. Otro inicio muy de Perera el que escogió para comenzar su trasteo muleteril, pases por alto sin moverse. Protestón al exigirle Perera, sin salirse de la muleta y reponiendo pronto. Estuvo firme y templado el de la Puebla del Prior pero sin encontrar el lucimiento ante el escaso juego del astado. Al final se pegó el arrimón demostrando, una vez más, su concepción del toreo más ojedista. Media estocada trasera. Oreja.

El que cerró plaza dejó torear de verdad a José Garrido con el capote, verónicas muy reunidas, encajadas y con empaque demostrando que el extremeño es uno de los mejores diestros con el percal a día de hoy. Discreto fue el paso del toro por el caballo, ya que ni se empleó ni se le pegó prácticamente. Buen tercio de banderillas de Antonio Chacón y José María Amores. Decidido se sacó el toro a los medios José Garrido en el inicio de faena. Bronca fue la embestida del astado, soltando la cara y sin excesivo recorrido. Garrido muy firme pero sin posibilidad de expresar su toreo largo, de mano baja y templado. Se colocó muy de verdad, dándole los frentes y cruzándose al pitón contrario con el objetivo de sacarle lucimiento a las embestidas sosas y sin gracia del de la Palmosilla. Cerró la faena con un arrimón, con circulares invertidos dejándose llegar al toro hasta los muslos. Finalizó con unas manoletinas ajustadas tras coger el estoque de verdad. La faena no cogió altos vuelos. Estocada corta arriba. Oreja.

Ficha técnica

Plaza de Toros de las Palomas de Algeciras.

Primera de abono. Media plaza.

Toros de la Palmosilla. 1º calidad sin fuerza ni transmisión. 2º encastado con un punto de mansedumbre. 3º deslucido sin clase. 4º soso, sin clase. 5º deslucido, sin clase. 6º soso y sin clase.

Enrique Ponce (grana y oro). Ovación y oreja.

Miguel Ángel Perera (azul purísima y oro). Oreja y oreja.

José Garrido (teja y oro). Ovación y oreja.

Incidencias: Al romper el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño.

Sergio Maya / @sergiomaya7