Noche fresca en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla para el comienzo de las novilladas nocturnas de promoción que se celebraran como es tradicional todos los jueves de julio. Se lidiaron seis novillos de la Quinta, bien presentados y de juego dispar, destacando el sobresaliente primero, y los buenos cuarto y quinto, con menos opciones el resto.

La clave de la noche estuvo en la medida de las faenas. Como suele ser en este tipo de festejos, los jóvenes toreros se afanan en alargar las faenas y exprimir todas y cada una de las embestidas de sus oponentes. Los dos diestros que no se pasaron y apostaron por la calidad en vez de la cantidad fueron los que puntuaron, Manuel Diosleguarde y Francisco de Manuel.

A la puerta de chiqueros se fue «El Rubio» para recibir de porta gayola al primero de la noche. Resultó limpio el tan difícil y arriesgado lance, y a continuación paró al novillo, que salió con muchos pies, intentando templar las fuertes embestidas con el capote por verónicas. Entró en suerte José Manuel Vera con un quite por verónicas que fue enganchado al final disminuyendo el lucimiento. Dispar fue el tercio de banderillas. Comenzó la faena de muleta de forma firme el cordobés, con muletazos por bajo y siempre ganándole terreno al astado. La faena fue de menos a más gracias a la extraordinaria condición del de la Quinta. Lo entendió mejor por el pitón derecho dejando un par de tandas muy reunidas de mano baja y profundidad. Con la zurda le costó más entenderlo, aunque también dejó naturales de buena factura. Alargó la faena en exceso destacando los ayudados por bajo para cerrar al novillo y las manoletinas finales. El novillo tuvo duración, clase, transmisión y fijeza. Dos pinchazos y media estocada. Ovación para el novillo y para el novillero.

También salió con pies, aunque más suelto, el segundo de la noche, negro de capa, al que José Manuel Vera lo recibió con verónicas que no pudieron ser lucidas, ya que una vez el de la Quinta se quedó en las telas tuvo un corto recorrido y justeza de fuerzas. Carlos Olsina hizo su presentación en la novillada con unas chicuelinas que resultaron ser algo atropelladas. El tercio de banderillas fue ejecutado por el propio José Manuel Vera, completándolo con solvencia y variedad. Con la muleta el novillo evidenció lo que apuntó en los primeros tercios, una gran falta de fuerza y motor. Poco pudo hacer el de los Palacios y Villafranca que alargó en exceso la faena resultando ésta con muchos enganchones. Pinchó en reiteradas ocasiones antes de dejar una media estocada. Silencio en el arrastre y silencio para el torero.

Carlos Olsina recibió al tercer novillo de la noche con verónicas templadas, siempre ganándole el paso e intentando acompañar con todo el cuerpo. El novillo humilló pero no demostró estar sobrado de fuerzas. Quite variado y algo atropellado al final el de Manuel Diosleguarde intercalando tafalleras con saltilleras y chicuelinas. Con eficacia se completó el tercio de banderillas. El diestro francés, de Beziers, comenzó la faena en los medios rodillas en tierra toreando en redondo sin lucimiento, ya que el toro perdió las manos. A Olsina le costó acoplarse a las embestidas desenclasadas y deslucidas del de la Quinta, acrecentándose las dificultades por la pérdida de manos. Dio muchos pases pero no completó ninguna tanda de mérito en su conjunto llegando a desconectar a los tendidos de lo que en el albero pasara. El novillo prendió al francés propinándole una fuerte voltereta que no tuvo mayores consecuencias que el fuerte golpe. Tras el percance, Olsina estuvo más enfibrado consiguiendo conectar más con los tendidos pero, al igual que sus compañeros, se pasó de faena. Estocada contraria y un golpe de verduguillo. Ovación.

El cuarto novillo de la noche salió con pies y pegándose una vuelta de campana en el primer capotazo de Manuel Diosleguarde. El recibo de capote tuvo más voluntad que lucimiento pero en el que se pudo intuir un concepto del toreo de gusto. Un quite lucido por chicuelinas dejó Francisco de Manuel para hacer su aparición. El salmantino se le notó el oficio que empieza a tener, ya que ha toreado más de medio centenar de festejos, anduvo firme y templado con el de la Quinta que fue de menos a más gracias al buen hacer del novillero. Se encontró más a gusto toreando en redondo brillando especialmente en los pases de pecho. Demostró Diosleguarde estar muy toreado, teniendo recursos y midiendo la duración de la faena. Cerró al novillo con un toreo a dos manos que llegó a los tendidos. Gran estocada. Oreja.

El quinto de la noche le correspondió en suerte al más joven de la terna, el madrileño Francisco de Manuel, que recibió al novillo dejando lances sueltos con empaque rematados con dos buenas medias verónicas. El de la Quinta salió con poco recorrido pero con humillación. Por delantales se presentó Juan Pedro Llaguno. Con temple y gusto comenzó la faena de Manuel para salirse a los medios. El novillo fue de más a menos, teniendo mejor pitón derecho que el izquierdo, y de Manuel lo aprovechó dejando dos tandas muy acompasadas, templadas y de mano baja con gusto y sabor que hicieron sonar a la Banda del Maestro Tejera. Al madrileño se le vio con la cabeza despejada resolviendo los problemas planteados por el novillo, aguantando los parones y sabiendo medir la faena. Al novillo le faltó finales para que la faena cogiese más contundencia. Cerró al novillo con toreo por bajo jaleados con olés. Estocada entera caída muy bien ejecutada. Oreja.

Juan Pedro Llaguno recogió al novillo perdiéndole pasos para encelarlo y darle a continuación un ramillete de templadas y cadenciosas verónicas ante la embestida humillada al ralentí del de la Quinta. Por chicuelinas cerró su actuación «El Rubio». Desigual fue el tercio de banderillas. La faena de muleta del mexicano fue muy atropellada, con muchos enganchones al principio que hicieron que el novillo se orientara y se aburriera. No hubo ninguna tanda destacable. Gran estocada. Ovación.

Ficha técnica

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

1º Novillada sin picadores. Media plaza.

Novillos de La Quinta. 1º encastado, noble, con transmisión y fijeza. 2º falto de fuerzas y sin clase. 3º falto de raza, complicado. 4º de menos a más, le costó humillar. 5º transmisión pero sin fondo.  6º desarrolló sentido.

José A. Alcalde «El Rubio» (nazareno y oro). Ovación.

José Manuel Vera (grana y oro). Silencio.

Carlos Olsina (azul pavo y oro). Ovación tras leve petición de oreja.

Manuel Diosleguarde (turquesa y oro). Oreja.

Francisco de Manuel (nazareno y oro). Oreja.

Juan Pedro Llaguno (verde esperanza y oro). Ovación.

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