Tarde para el olvido la de hoy en Teruel. Poco más de media plaza. Antes de comenzar el paseíllo y con un cielo totalmente encapotado y fuertes rachas de viento, se guardó un minuto de silencio en memoria del diestro de Orduña, Iván Fandiño. Al finalizar el mismo, y ya con los de luces en el ruedo, se volvió a guardar otro minuto de silencio por Víctor Barrio. Y al finalizar el minuto de silencio y antes de que las puertas de toriles se abrieran para recibir al primer toro de la tarde de Julio de la Puerta, comenzaron a caer las primeras gotas.

Padilla lo tuvo muy difícil para manejar el capote por culpa del viento en su primer toro. Después de un largo puyazo, con el toro dormido en el peto, el diestro dió paso a su cuadrilla para que fueran ellos los encargados de poner los palos. Abrevió con la muleta, y mató de estocada entera después de un primer pinchazo. A su segundo lo recibió de rodillas con el capote, y esta vez sí que fue el propio matador el que pusiera las banderillas ante las protestas del público. Tampoco se acopló con este toro Padilla, y mató con media estocada efectiva.

En manos de Paco Ureña cayó el único toro con ciertas posibilidades de triunfo. Buen recibo capotero que arrancó las palmasdel público. Brindó Ureña al cielo, y comenzó la faena en el tercio. Faena baasada en su mayoría sobre la mano derecha, toreando por abajo y templado. Mientras, el público tuvo que resguardarse de las fuertes lluvias en ese momento. Estocada defectuosa. Sonó un aviso y de un descabello cayó el segundo toro de la tarde. Fuerte petición de oreja, pero el presidente no la concedió. Finalmente, vuelta al ruedo para el diestro murciano y bronca para la autoridad. El segundo del lote de Paco Ureña fue un despropósito, se cruzaba ya en el capote, y también lo hizo en la muleta. Quejas del matador acusando de problemas en la visión de toro. Tiene que entrar a matar en varias ocasiones y múltiples descabellos. Bronca para ambos tras caer el toro.

Comenzó con muchas ganas Varea de rodillas tanto con el capote como con la muleta. De nuevo comenzó a llover, y la faena fue de más a menos. Dos pinchazos antes de la estocada y dos descabellos para que el toro doblara. En el segundo, y de nuevo lloviendo, el público ya estaba totalmente desconectado de lo que pasara en el albero. Probó por ambos pitones el joven diestro castellonense, y decide abreviar. Muy mal con la espada toda la tarde Varea, mata tras tres pinchazos y el toro va a caer a la puerta de toriles.

En resumidas cuentas, tarde desapacible para estar en la plaza, y complicada también por los toreros, en la que sus oponentes faltos de fuerza y de casta, no colaboraron tampoco en el buen desarrollo de la tarde.