Arranca el paseíllo en tarde calurosa en Pamplona, entre vítores y gritos de «¡¡Illa illa illa, Padilla Maravilla!!!» con toros de Fuente Ymbro, siendo su decimotercera tarde consecutiva ininterrumpida en la feria del toro. Padilla, Fandi y Escribano, con los toros de Ricardo Gallardo, vieron como sus ilusiones se iban al traste en una sosa y deslucida corrida sin opción alguna por la falta de entrega y de clase. 

El primero de la tarde, fue devuelto al corral por partirse el pitón por la mismísima cepa, al rematar con violencia de salida en el burladero. El primero bis, del hierro titular, salió frío, prácticamente sin enterarse, consecuencia de no correr el encierro. Una vez bajo la jurisdicción del picador, el toro ya se enteró del sitio donde estaba. El tercio de banderillas, al ser cartel de toreros banderilleros, Padilla lo compartió con el resto de terna, protagonizando un tercio brillante, poniendo al público de sol y sombra, en pie. Con la muleta, el pirata, poco pudo hacer por la nula condición del toro para embestir, andarín y gazapón y sin estar metido nunca en la muleta. Simplemente se justificó, al ver la condición del animal. Media estocada.

El cuarto toro, de salida ya mostró su nula condición de embestir y su poca clase. En resumidas cuentas, muy deslucido y con falta de casta. En el caballo y en banderillas, simplemente se dejó. Con la muleta, Juan José, quiso pero no pudo. El toro iba y venía, y pasaba sin más. Estocada casi entera.

Serio, y muy amplio de pitones el segundo. Con leña por delante para dos inviernos en un momento dado…Fandila lo recibió de salida con el capote con cierta armonía. En el caballo, no le pegaron en exceso, al ver el Fandi, buena condición en el toro. El tercio de banderillas, fue compartido, pero sin lucidez. Con la muleta, David poco pudo hacer, pues cambió su comportamiento con la misma velocidad que los de Fuente Ymbro corrieron el encierro. Enseguida el toro se agrió, soltando la cara y buscando ¡Un prenda! Estocada certera del granadino.

Ese dicho de «No hay quinto malo» El quinto, careció de casta desde sus primeros inicios y así lo mostró en el capote, aunque David lo recibió con cuatro largas de rodillas. En el caballo y banderillas, el animal siguió mostrando su nula virtud. Con la muleta, Fandila tiró de recursos y oficio, pues no quería irse de vacío, o por lo menos hacer un paso sin brillantez por Pamplona. No siempre ortodoxo El Fandi, se sacó una faena de la manga, dónde por momentos calentó al tendido. Su fallo con la espada y tener que hacer uso del descabello, le privó de poder pasear la oreja.

El tercero, con menos romana, y más en tipo pero también serio por delante, fue recibido por Escribano a porta gayola. Suerte habitual en el torero de Gerena. En el caballo, Manuel pidió poco castigo para el toro, y así fue. El tercio de banderillas, también fue compartido pero con más éxito. Escribano fue inteligente al inicio de faena, al comenzar con dos pases cambiados por la espalda, y así calentar al respetable desde los inicios. Pero más allá de los calentamientos, Escribano supo aprovechar las enclasadas y nobles embestidas del toro toreando al natural, dejando la muleta dormida y citando suavemente y sin brusquedades. La faena fue basada prácticamente con la zocata. Portando la espada de verdad, cerró con manoletinas. Dos pinchazos se llevaron al desolladero la posible oreja.

El sexto…¿Y qué les cuento yo ahora? pues no, no fue el mejor, pues salió en la mima línea que los anteriores. Soso en la embestida, deslucido y sin casta. ¿Qué más puedo decir? Manuel Escribano, lo intentó por ambos pitones, ¿Y? Su gozo y el nuestro, en un pozo. El de Gerena, muy por encima de un animal que en la muleta, salía totalmente desentendido, y entraba andando sin transmisión, ni clase alguna. De nuevo la espada de Escribano, no viajó adecuadamente en el primer intento.

Cabe destacar, que la terna en conjunto, estuvo por encima de la corrida de Fuente Ymbro. 

FICHA DEL FESTEJO:

Juan José Padilla: Silencio en ambos

David Fandila El Fandi: Silencio en ambos

Manuel Escribano: Ovación y silencio