El pasado fin de semana, Teruel celebró sus fiestas más famosas y esperadas, las de la Vaquilla del Ángel.

Está considerada como la fiesta más popular y tradicional de la ciudad de Teruel. Se celebra durante el segundo fin de semana después de San Pedro ( 29 de junio) o el más próximo al día de San Cristóbal (10 de Julio).

Es una fiesta con la que se rinde homenaje al Santo Ángel, patrono de la ciudad, y se rememora la fundación de Teruel siguiendo fielmente la tradición y la leyenda del Torico.

Además de la feria de festejos taurinos mayores, durante estos días en Teruel tienen lugar numerosos actos en los que el toro es el protagonista y eje central de la fiesta.

La tarde del domingo de la Vaquilla, en la plaza de toros se celebra la tradicional merienda, en la que se sueltan y prueban los toros que serán corridos por las calles de la ciudad. Se desencajonaron cuatro toros adquiridos en la finca del ganadero Teo Adell de Castellote (Teruel) de los cuales cada uno presentaba una capa diferente. Un precioso toro jabonero, de procedencia veragüeña, marcado a fuego con el guarismo del uno, y con el hierro de Javier Gallego. Y otros tres toros con el hierro de Javier Molina. Sin duda alguna el momento más emotivo e intenso de la tarde llegó con el capote del que fuera novillero turolense, José Luis Traver «Wanero», que recibió de rodillas al toro burraco de Javier Molina con una larga cambiada, y después dió unas verónicas con gran gusto, y rematando con una media muy torera. El publico enloqueció, y » Wanero» se fue a los medios y cogiendo arena del coso turolense, brindó mirando al cielo a quién dejará su vida en la misma arena justo un año antes, al diestro segoviano, Víctor Barrio. En ese momento las lágrimas brotaban de los ojos del propio «Wanero» y de los de muchos aficionados allí presentes.

Posteriormente a la desencajonada de los cuatro toros, y de la merienda, con todas las peñas disfrazadas y bailando al ritmo de las charangas, se procedió a la suelta de vacas enfundadas de la ganadería Jaime Pertegaz de Algimia de Almonacid (Castellón).

Ya de madrugada, a las 02:00 horas, dió comienzo la noche taurina, a cargo de la ganadería «Los Chatos» de La Puebla de Valverde (Teruel). Se pudo ver un toro embolado y un lote de vacas que durante toda la noche hizo disfrutar a todo el público asistente. Esa misma noche, desde las 05:30 de la madrugada los cuatro toros exhibidos por la tarde en la merienda, son ensogados y trasladados desde la plaza de toros hasta los corrales de «La Nevera» situados en el centro histórico. Los mozos y mozas de la ciudad corren acompañando al toro,que es portado por los miembros de la «Soga y Baga» de Teruel.

Ya a las 18:00 horas de la tarde del lunes los cuatro toros ensogados son corridos por las calles del centro histórico de la capital turolense. En primer lugar se soltó un toro negro de Javier Molina, que permitió bonitas carreras, por su nobleza y tranco. Posteriormente el toro jabonero con el hierro de Javier Gallego fue más complicado, y propició incluso algunos momentos de peligro,  pero sin ninguna consecuencia importante. En tercer lugar se soltó el toro burraco, que a la postre, fue el que mayor juego dió, con unas arrancadas muy fuertes tras los corredores y con mucho fuelle. Y por último un toro castaño, también del hierro de Javier Molina, que fue algo más soso que sus hermanos. Con ésto, llegó el momento de la merienda del tradicional regañao.

Ya con el estómago lleno y con las pilas cargadas de nuevo, se volvieron a soltar los cuatro astados por las calles, volviendo a dar un gran juego. Durante la exhibición del toro burraco, se hizo un corro alrededor suyo y tuvo lugar una fuerte ovación que sirvió para agradecer el gran juego que dió el toro, y como un homenaje que los miembros de la «Soga y Baga» quisieron tener con su veterano compañero «Pichón» que después de toda una vida como soguero, se retiraba.

Fue una gran tarde, en la que los allí asistentes pudimos disfrutar de una tradición de cientos de años. Ya que los toros ensogaos en Teruel, llevan celebrándose, según datos históricos, desde la Edad Media, desde los siglos XIII, XIV y XV.

Fotografías: Álvaro Marín, Diario de Teruel

Texto crónica: Ricardo Fuertes