El primero de la tarde fue Borrador, un toro con clase, pero muy poca fuerza, al que el Cid ha sacado todo lo que tenía al natural con mucho temple y muy asentado. De no abrir plaza, la faena hubiera calado más en los tendidos. El fallo con la espada dejó su actuación en una ovación.

Paco Ureña se las vio con un segundo sin ninguna clase que fue muy castigado en el caballo. Destacó el par de banderillas de Curro Vivas. El murciano que venía con tres costillas rotas por la paliza de Valencia, se entregó como siempre, pero no pudo hacer nada ante la nula clase del toro. Gran estocada.

Toro muy serio el tercero, bien presentado: muy en Albaserrada, que tras un puyazo breve se desfondó. En la muleta se paró y empezó a topar. Garrido acabó entendiéndolo dejándole la muleta en la cara y dando un toque seco.

Bien hecho el cuarto, empujó en el caballo y puso en aprietos al picador. Se arrancó alegre a la muleta del Cid que lo esperó en los medios. Alternó el toreo por ambos pitones, pero decayó la faena en intensidad al irse apagando el toro. Lo mejor llegó con la última serie al natural, el abaniqueo y el desplante del de Salteras echándose la muleta al hombro. La espada acabó con el premio.

El quinto, de salida en banderillas ya esperó mucho y en la muleta no sirvió; siempre con la cara alta y defendiéndose. Ureña muy voluntarioso, lo mató de otra gran estocada.

El último de la tarde fue el más complicado y José Garrido poco pudo hacer. Puso ganas, pero el toro tenía peligro y no se pudo lucir.

Ficha técnica:
Ganadería: Adolfo Martín

Manuel Jesús «El Cid»: Ovación y palmas tras aviso.
Paco Ureña: Palmas y silencio.
José Garrido: Silencio tras aviso y silencio.