Ya hay fecha, hora y lugar. Viernes día 1 de septiembre a las 23:30 horas, II Concurso Nacional de emboladores en La Pobla de Vallbona (Valencia) 

En dicho concurso, participarán las cuadrillas de emboladores de Amposta, La Almunia, Camp del Turia y Colmenar de Oreja. Cuadrilla invitada, Emboladores Els Amics.

(Fotografía de Sara Blasco)

Cabe destacar, y aportando un dato informativo para los que desconocen la tradición del toro embolado, o toro de fuego, que es una de las tradiciones festivas más arraigadas en múltiples municipios de la geografía Española, aunque su origen está lejos de tener una connotación festiva.

Varios siglos atrás, en las batallas de los cartagineses contra los íberos, se utilizaban toros portadores de fuego como método de ataque contra el enemigo. Asimismo, a nivel nacional, el acto nace en la Comunidad Valenciana, ya que antes se colocaban bolas de fuego en los cuernos del toro, «sin dañarlo», con el objetivo de que éste pudiese ver la calle con claridad y los habitantes pudieran atisbar, a su vez, su presencia. A través de esta iniciativa se hacía frente al inexistente alumbrado público nocturno que antes ‘gobernaba’ en las calles. El toro tenía una función muy especial: aportar luz.

El relato, recogido por la Diputación de Zaragoza en su web turística, destaca el más que bimilenario origen de este tipo de festejos taurinos populares que también están hondamente enraizados en localidades de esta provincia.

(Fotografía de Pako Santxez)

Según esta tesis, el jefe ibero Orisson veía que su ejército estaba en clara inferioridad frente a los cartagineses. Y se le ocurrió multiplicar sus fuerzas para hacerle frente colocando bolas de paja en las astas de los novillos que tiraban de sus carros. Prendió fuego a la paja y los animales fueron colocados en primera línea para que avanzaran hacia el enemigo.

«Los animales enfurecidos embistieron contra el ejército cartaginés que, pese a su superioridad numérica, vio cómo las filas íberas salieron airosas de la batalla», se explica en el material de promoción turístico de la Diputación de Zaragoza. Explica que, para conmemorar aquella victoria, desde entonces, en noches festivas, cundió la costumbre de soltar un toro con sus astas emboladas con fuego.

En Aragón, la fiesta de toro embolado más antigua de la que se tiene constancia documental es la que tuvo lugar el 28 de abril de 1677 en la localidad turolense de Mora de Rubielos. Se soltó un toro de fuego para festejar la visita del rey Carlos II a la localidad, quien presenció el evento desde la Casa Consistorial del municipio.