(Fotografía de agencia EFE)

El pasado lunes 24 de junio, el Parlament Balear aprobó en un pleno extraordinario, la ley de regulación de las corridas de toros, y protección de animales en Baleares que prohíbe la muerte del animal durante el espectáculo. La denominada «Ley de toros a la Balear» (ridícula, sonrojante y sangrante como ella misma) establece restricciones en las corridas de toros, como si de una modificación del reglamento se tratase, así como quién no quiere la cosa.

Las restricciones, son las siguientes: Herir a los animales, con lo cual, el uso de banderillas y puya, queda totalmente prohibido, al igual que la venta de alcohol, o la entrada de menores de 18 años, además de limitar el tiempo a 10 minutos por toro. También se establecerán controles sanitarios y de dopaje para profesionales y animales. ¡Esta es la libertad de los liberales progresistas de palo, que lo suyo es suyo, y lo tuyo, también es suyo!

Sin duda alguna, esta ley a traición y traicionera para el adn y la economía de España, es una manera de prohibir de manera silenciosa las corridas de toros por un grupo de animalistos, yendo en contra y violando ciertos artículos de la Constitución Española. Y ahora, cabe recordar que  esta nueva ley de políticos con brazos de madera, no se podrá aplicar porque la tauromaquia esta protegida por una norma de rango superior como es la 18/2013, que protege la tauromaquia como patrimonio cultural de todos los españoles, por lo que el gobierno central la recurrirá ante el Tribunal Constitucional.

Pero yendo más allá de lo constitucional o no, o lo que diga el gobierno central, hay una cosa cierta. Ciertos políticos enmarcados en ciertos partidos, buscan siempre ese punto en contra de las señas de identidad de una nación, yendo en contra de sus tradiciones, cultura, adn, y su forma de vida. Quizá lo menos importante para ellos, es el uso de banderillas, o de la muerte del toro en el ruedo. Quizá, y estoy seguro, que para ellos lo realmente importante al igual que pasó en Catalunya, es borrar unas costumbres con datos históricos, y anular de raíz las tradiciones Españolas buscando ese independentismo para algunas cosas.

Escribir ahora, y no hacerlo en caliente, te da la capacidad de recapacitar ante ésta situación, y las que se viven en más poblaciones de la geografía Española, y sacar las conclusiones ya citadas. España fue, es y seguirá siendo taurina, por mucho que digan y quieran prohibir, y mientras que exista ese triangulo entre aficionados, y profesionales del mundo del toro en general, respaldados por la ley y constitución Española, los festejos taurinos con su liturgia incluida, seguirán siendo nuestra idiosincrasia.

Cabe destacar y resaltar, que España está rodeada de ganaderías de bravo, que son el pulmón del país, y el toro, el mejor guardián de sus dehesas. Sin el toro bravo, las dehesas quizá estarían  repobladas por el ser humano, y se rompería el ecosistema que vive entorno al gran guardián.

Y lógicamente, sin toros no hay fiesta, y sin fiestas con su adn personal, no hay identidad en los pueblos.

Diego Cervera / Twitter @Diego_CerveraG