Puertas Grandes de diferente rasero. Así ha querido comenzar la crónica de los sucedido en Huelva este humilde redactor, y es que en la apertura de las Colombinas 2017 han conseguido abrir la Puerta Grande Rafa Serna y Emilio Silvera. En el caso del sevillano lo consiguió tras cortar dos orejas al cuarto de la tarde después de realizar una maciza actuación llena de conocimiento, temple y torería. El onubense, menos hecho que Serna, cortó una oreja a cada oponente. Fueron orejas no tan rotundas ni de tanto peso pero orejas igualmente.

A la novillada le faltó clase y motor, siendo nobles y fáciles, dentro de la facilidad que se puede tener cuando se torea a un novillo. Rodrigo Molina corrió en suerte con el peor lote, pero sin que esto fuese óbice para que se deslumbrase su buen concepto del toreo del que se espera que de muy buenas tardes de toros, a pesar de que esté dando sus primeros pasos en este difícil mundo.

Salió el novillo «Rinconitillo» con el que se abrió las Colombinas 2017. Novillo bien hecho, negro de capa, de la ganadería de Villamarta. Rafael Serna se fue decidido hacía el novillo tras emplazarse éste en los medios. No pudo estirarse a la verónica, ya que el animal embistió sin celo ni fijeza. El puyazo fue medido cayendo en buen sitio. A la salida del caballo, Serna le hizo un quite por chicuelinas que estuvo condicionado por la poca fuerza del de Villamarta. Con rapidez se ejecutó el tercio de banderillas. La faena de muleta estuvo muy condicionada por la escasez del fuerzas del burel. Serna no pudo completar ninguna tanda con ligazón o sin que el novillo claudicara. Los mejores muletazos llegaron al natural, aunque no tuvieron continuidad. Voluntad del sevillano que no se vio recompensada. Mató a la segunda de estocada casi entera en buen sitio. Silencio.

Emilio Silvera recibió al segundo novillo de la tarde por verónicas algo atropelladas a la salida de cada lance. El novillo, al igual que el anterior, tampoco evidenció tener mucha fortaleza. El de Villamarta se empleó en el peto y eso fue el motivo por el que recibió un excesivo castigo en varas. Eficaz tercio de banderillas. Comenzó la faena con unos estatuarios muy ajustados rematados con un pase de pecho de bella factura. Mantuvo un buen nivel toda la faena, intercambiando ambos pitones, templando los pases y todo a media altura, ya que el novillo le protestaba por abajo y en las distancias cortas. A la faena le faltó terminar de romper, quizás se echó en falta un mayor ajuste en alguna tanda. Bonita fue la forma en la que cerró al novillo para entrar a matar, intercalando ayudados por alto, con trincherazos y pase de pecho. Estocada entera un poco caída. Oreja.

El tercero de la tarde salió abanto, sin fijarse en el capote de Rodrigo Molina, y obligando a éste a recibirlo en los medios de la plaza. Dejó lances sueltos con temple y compás que no pudieron ser ligados por la condición huidiza del animal. Muy leve fue el castigo que recibió en el tercio de varas. Intentó Rodrigo Molina un quite por delantales pero el animal en el segundo lance perdió las manos desluciendo la suerte. Eficaz tercio de banderillas. Como decía el maestro «Chenel»: «Pronto y en la mano», así comenzó la faena Rodrigo Molina, toreando al natural dejando cuatro pases realmente buenos. Intentó darle distancia para que el animal se desplazara por su inercia, yendo de más a menos en cada tanda. El sevillano estuvo listo y supo entender lo que precisaba el animal, distancia, temple y todo a media altura. Al novillo le faltó motor, fuerza y entrega. Rodrigo Molina se impuso y dejó muy buenas sensaciones, a pesar de que está es su cuarta novillada con picadores. A la segunda dejó una estocada casi entera en buen sitio y un descabello. Ovación.

El cuarto de la tarde tampoco salió muy sobrado de fuerzas, además de tener una embestida bastante informal. No pudo lucirse en los lances de recibo Rafael Serna. El novillo casi se fue sin picar. El quite artístico de Serna fue por chicuelinas rematadas con una revolera invertida muy ajustada. Efectivo fue el tercio de banderillas. Con la muleta Rafa Serna estuvo muy inteligente. Fue consciente del poco poder del de Villamarta y no obligó al animal al principio. Tandas cortas, en línea recta con firmeza para ir confiando al novillo. Fue construyendo la faena para exigirle en las tandas finales que fue dónde de verdad los muletazos calaron más en los tendidos. En la última tanda antes de irse a por la espada sorprendió con la interpretación de una «poncina» que calentó al respetable. Al novillo le faltó mayor transmisión y a Serna se le vio hecho y preparado para la alternativa. Cerró al animal con unos pases muy toreros. A toro parado enterró la espada en todo lo alto al novillo que dobló poco después. Oreja.

No falló tampoco el quinto de la tarde saliendo huidizo de las telas en el primer tercio. Silvera intentó recogerlo y sólo pudo dejar una media y una revolera para lucirse. El novillo se durmió en el peto y eso hizo que recibiera un mayor castigo en varas que sus hermanos. A pesar de ello, el onubense decidió que entrase dos veces al caballo, recibiendo en el último encuentro un picotazo. Rodrigo Molina no desaprovechó su turno de quites y pegó dos lances a la verónica y una media para abrochar que no tuvieron mucho lucimiento. Juan Luis Serrano resultó feamente cogido al colocar el segundo par de banderillas aunque no pasó a la enfermería. Nulas opciones dio el novillo en la faena de muleta. Muy parado, sin humillar, con escaso recorrido y sin celo. El diestro local solo pudo lograr el lucimiento al natural, con varios pases de uno en uno. Al final de la faena acortó las distancias para llegar a los tendidos con unas ceñidas manoletinas. Estocada entera, algo trasera. El público pidió la oreja que le fue concedida.

El último se emplazó en los terrenos de sol y obligó a Rodrigo Molina a ir hacía él. Las primeras embestidas fueron bruscas y con corto recorrido poniendo en aprietos al sevillano. El novillo recibió dos puyazos, hizo mejor pelea en el primero, protestando en el segundo encuentro.  Desigual fue el tercio de banderillas. Rodrigo Molina con la muleta anduvo muy voluntarioso, le buscó las vueltas al de Villamarta que embistió toda la faena sin humillar y soltando la cara, aunque fue ganando en movilidad a medida que transcurrió el trasteo, gracias al buen trato del sevillano. No pudo alcanzar cotas altas la obra de Molina que se fue resignado a por la espada. Enterró el acero en el tercer intento. Palmas.

Ficha técnica:

1º de la Feria de las Colombinas.

Plaza de Toros de la Merced. Más de media plaza.

Novillos de Villamarta. Buena y bonita presentación y de juego desigual. 1º sin fuerza ni ritmo. 2º noble (fue el mejor). 3º deslucido. 4º noble sin transmisión. 5º descastado, parado. 6º deslucido y descastado.

Rafael Serna (ciruela y oro). Silencio y 2 orejas.

Emilio Silvera (turquesa y oro). Oreja y oreja.

Rodrigo Molina (grana y oro). Ovación y palmas.