Rompe el paseíllo de la corrida de rejones en el coso de la Merced a las 8 de la tarde con 2/3 de entrada. Se lidian toros de la ganadería de Los Espartales por los rejoneadores Pablo Hermoso de Mendoza, Andrés Romero y Léa Vicens.

Ovación para Hermoso de Mendoza en su primer toro al que hizo una buena faena a pesar de la complicación por la mansedumbre que mostró el astado desde el principio y no fue a mejor tras recibir dos rejones de castigo. Recibió una gran ovación también tras la lidia del segundo de su lote que iba viniéndose a menos conforme avanzaba una faena de buen gusto donde colocó bonitos pares de banderillas y remató con uno a dos manos que gustó mucho al público onubense. Emborrona la faena fallando con los aceros y teniendo que recurrir al descabello.

Corta una oreja Andrés Romero al segundo toro de la tarde con bastante movilidad al que logró arrancarle buenos pases y un ovacionado tercio de banderillas tras el cual el toro comenzó a buscar las tablas. Rejón de muerte trasero que parecía haber hecho doblar al toro y al que acabó matando con el descabello. Fue devuelto el quinto y a su sobrero lo citó desde los medios con la intención de clavar el primer rejón de castigo a su salida que no pudo cuajar. Toro que dió poco juego y al que el rejoneador tuvo que robarle embestidas y poner todo de su parte para conseguir la oreja que le abrió su quinta puerta grande en esta plaza.

Lidió Léa el mejor toro de la tarde en tercer lugar cuajando una brillante en faena en todos los tercios, parando al toro de salida con grandísimo temple que remató con un torerísimo tercio de banderillas terminando con una vuelta al ruedo galopando de costado con el toro abrochado a la grupa que emocionó al público. Remató la faena con un único rejón de muerte. Recibe dos merecidas y aclamadas orejas.

Buen toro el segundo de su lote al que fue capaz de realizar otra buena faena con la elegancia que caracteriza a la amazona. Clavando banderillas al estribo termina su faena colocando un rejón algo trasero pero que da muerte al último toro de la tarde. Recibe una oreja a pesar de que el público pidió con fuerza la segunda.