La tarde en el Puerto de Santa María tuvo un nombre, el de Julián López «El Juli» que consiguió cortar la friolera de 5 orejas y un rabo imponiéndose por goleada a un Morante de la Puebla que pasó inédito por su segundo compromiso en estas tierras gaditanas.

Figurón del toreo, sin palabras, incuestionable tarde la de Julián en el Puerto de Santa María. Seis años de ausencia que parecieron haberle dolido al madrileño saliendo a por todas y reconquistando una plaza que tiene un sabor y un sello especial.

En el aspecto ganadero también venció por goleada Santiago Domecq a Núñez del Cuvillo, ya que los tres astados del Juli sirvieron, uno de ellos de vuelta al ruedo, y los tres de Morante fueron nulos para el triunfo.

El primer toro de la tarde, jabonero sucio de capa, salió sin mucha clase en su embestida, echando las manos por delante y sin permitir a Morante de la Puebla estirarse a la verónica. Sin emplearse en el peto y recibiendo un castigo excesivo transcurrió el tercio de varas. Con efectividad dejaron los palos de banderillas José Antonio Carretero y Araujo con un toro que se paró en exceso. No hubo faena de muleta de Morante de la Puebla, ya que el toro no permitió el lucimiento del sevillano decidiendo éste abreviar e irse a por la espada. Tres pinchazos y una estocada casi entera efectiva. Pitos.

El segundo de la tarde correspondió a la ganadería de Santiago Domecq. Embistió con buen son de salida y el Juli lo aprovechó toreando por verónicas cogiendo el capote muy corto, echándose sobre el cuerpo e intercalándolas con chicuelinas. Leve castigo recibió el astado en el caballo. El quite del Juli fue deslucido por el viento interpretando una chicuelina, una cordobina y una revolera. Eficacia en banderillas. Con la muleta el Juli demostró el porqué es una figura del toreo. Mandó, templó, se gustó y sintió el toreo en la yema de sus dedos. El toro fue un perfecto colaborador del Juli, tuvo clase, ritmo y duración. Rugió la plaza. Paró el tiempo con la mano derecha, yendo la faena de menos a más. Con la izquierda, tuvo menos recorrido, pero el Juli también le encontró el aire y le dio naturales de gran categoría. Después de darle varias tandas de toreo largo, profundo y con la mano rastrera, el de Madrid decidió acortar los terrenos para acabar encadenando tres circulares por la espalda sin inmutarse. Lo mató de estocada entera arriba. El público en pie. 2 orejas incuestionables y vuelta al ruedo para este toro de nombre «Dulzadón» de Santiago Domecq.

El tercero de la tarde, de Cuvillo, salió sin definirse, no humilló y se quedó corto, y Morante tampoco pudo mostrar su excelso capote. Discreto fue el tercio de varas, no se empleó y recibió un puyazo suficiente. Tampoco sin lucimiento discurrió el tercio de banderillas. Tampoco pudo ser en este astado la faena de Morante. No tenía ni un muletazo por la derecha y con la izquierda sólo pudo dar tres naturales templados y con gusto. El toro mirón, desrazado y sin clase. Estocada defectuosa, atravesada y trasera. Silencio.

El viento sopló con fuerza en el recibo capotero del cuarto de la tarde, de Santiago Domecq, sin poder lucirse El Juli. El toro embistió con nobleza pero le faltó fijeza. Ovacionado fue el picador Antonio Palomo al torear a caballo y darle un justo castigo. El quite por delantales ajustados del Juli levantó la ovación del público. Buen tercio de banderillas y excelente brega de Álvaro Montes. El toro de Salvador Domecq sacó genio y brusquedad en la muleta, se movió pero sin clase, soltando mucho la cara en cada muletazo. El Juli estuvo mandón y dominador, obligándole a embestir y a humillar con la muleta muy rastrera. Tuvo mejor condición el astado por el pitón izquierdo y por ahí consiguió los mejores trazos el madrileño. Consiguió imponerse Julián y el toro acabó rajándose. Volapié de libro. Oreja.

El quinto fue de Núñez del Cuvillo, otro toro que salió sin clase y sin fijeza pero con el que Morante de la Puebla consiguió tres verónicas con ritmo y compás jaleadas por el respetable. Dos puyazos muy traseros y caídos, de larga duración. No fue la tarde de Morante de la Puebla. Tampoco tuvo opción en este toro y el público lo abroncó cuando decidió abreviar. Media estocada suelta y un golpe de verduguillo. Gran bronca de decepción.

El Juli recibió al último de la tarde, de Santiago Domecq, por verónicas ajustadas, echándose sobre el cuerpo y rematando con una revolera muy vistosa. El toro embistió con ritmo y clase. Galleó por chicuelinas el madrileño para llevar el toro al caballo. Leve castigo en varas cumpliendo el astado. En el quite del Juli sonó la Banda de Música, chicuelinas ajustadas, de compás abierto y por abajo, dos medias de sombrerazo y una revolera, para el recuerdo. Gran faena del Juli con la muleta. En esta ocasión, el Juli hizo las delicias del público toreando templado, con la figura relajada, acompañando las nobles y encastadas embestidas del buen toro de Santiago Domecq y estando muy inteligente, ya que se apoyó en la música para interpretar su faena. Otra vez la muleta por el suelo, tirando del animal, dándole sus tiempos y con una firmeza de plantas inaudita. El público se puso en pie en varias fases de la faena y el Juli volvió a demostrar su condición de máxima figura del toreo. Sonó un aviso antes de que se fuese a por la espada y después lo reventó de una estocada entera trasera muy efectiva. Gritos de «Torero, torero» llenándose la plaza de pañuelos. Dos orejas y un rabo.

Ficha Técnica:

Plaza Real del Puerto de Santa María.

Sexta de abono. Tres cuartos de plaza.

Toros de Núñez del Cuvillo y Santiago Domecq. 1º de Cuvillo sin clase ni raza. 2º gran toro de Santiago Domecq premiado con la vuelta al ruedo. 3º de Cuvillo descastado y sin clase. 4º de Santiago Domecq con movilidad y brusquedad sin clase. 5º de Cuvillo descastado. 6º de Santiago Domecq encastado y con importancia.

Morante de la Puebla (azul eléctrico y blanco). Pitos, silencio y bronca.

Julián López «El Juli» (gris perla y oro). 2 orejas, oreja y 2 orejas y rabo.

Sergio Maya / @sergiomaya7