Con más paciencia que el santo Job el público de la Malagueta, que cubrió en tres cuartas partes de los tendidos, soportó una soporífera tarde de toros. La emoción fue la gran ausente de la corrida. Toros de Juan Pedro Domecq de buena fachada pero de embestidas sin alma y sin motor en la que sólo se salvó el cuarto de la tarde que exigió a «Paquirri» estar muy centrado con él, sin que éste lo terminara de ver claro quedándose la faena en la corrección. Ginés Marín hizo lo más destacado de la tarde con su primero, dónde enseñó a Málaga su sobresaliente mano izquierda y en la que sólo el falló con los aceros le privó de una oreja. Cayetano, por su parte, sólo pudo mostrar sus ganas y dejar una gran estocada al segundo de la tarde, tocándole en suerte un lote muy deslucido.

Se gustó «Paquirri» en el saludo capotero del primero de la tarde. Toro de capa castaña que embistió con temple y franqueza de salida permitiendo a Francisco Rivera torearlo a la verónica y rematarlo con dos medias con la figura desmayada. Tras su paso por el caballo, dónde recibió dos puyazos sin excesivo castigo, el toro evidenció su justeza de fuerzas y su infinita nobleza. No banderilleó Francisco dando paso a su cuadrilla. En el segundo par Juan García resultó prendido por el animal que le esperó aunque todo quedó en un susto. Con la muleta el toro siguió su progresiva falta de motor y vida, desarrollando embestidas más defensivas y mortecinas. Francisco Rivera Ordoñez estuvo correcto y técnico para intentar alargar las arrancadas del de Juan Pedro. Pinchazo hondo que fue suficiente para que el toro doblase. Saludos desde el tercio.

Animoso estuvo Cayetano con el capote en la salida del segundo de la tarde. Lo recibió con una larga de pie y encadenó una serie de verónicas con dos medias. El toro, al igual que el primero evidenció no estar sobrado de fuerzas, sin tener un gran recorrido. El toro sin poder, ni brío completó un simulacro del tercio de varas, ya que le dieron dos leves puyazos, a pesar de ello el toro salió parado. Nuevamente Iván García completó un gran tercio de banderillas junto a su compañero Alberto Zayas, ambos obligados a desmonterarse. Inició la faena Cayetano sentado en el estribo, de forma muy valiente, consiguiendo captar la atención del público. La faena de Cayetano careció de emoción por culpa de la embestida sin alma del de Juan Pedro, aún así el madrileño consiguió muletazos templados y con gusto pero sin poder redondear la obra. Lo mejor de su actuación fue un sobresaliente volapié que hizo doblar al toro de manera rápida. Gran ovación tras una fuerte petición de oreja.

El tercero salió abanto de los chiqueros pero Ginés Marín no dudó en echarse el capote a la espalda y dar varios lances sin inmutarse creando la emoción en los tendidos. Casi sin picar se fue el tercero tras recibir dos refilonazos con la puya. Entró «Paquirri» en el quite por delantales y una media que apenas tuvo eco en los tendidos. Desigual tercio de banderillas. Con la muleta el toro tuvo veinte pases y Ginés Marín lo aprovechó toreando al natural. Con cadencia, despaciosidad, temple y mucho gusto fue armando una faena de sabor que paladeó la buena afición malagueña. Los naturales tuvieron profundidad y, por momentos, consiguió parar el tiempo ligando los naturales con unos pases de pecho muy conseguidos. Ginés Marín volvió a enseñar el gran momento que atraviesa profesionalmente. La espada le privó de la oreja, ya que pinchó en dos ocasiones y necesitó dos golpes de descabello. Ovación.

Con raza, «Paquirri» saludó con una larga cambiada de rodillas y verónicas con una rodilla en tierra al cuarto de la tarde que embistió con clase.  No quiso Paquirri castigarlo en exceso en el caballo, siendo consciente de la falta de poder de los astados durante toda la tarde. El quite de Cayetano fue por tafalleras aunque le faltó acople para prender al público. En esta ocasión fue el propio diestro el que puso las banderillas. Resultó lucido el tercio de banderillas con dos pares de poder a poder y otro exponiendo por los adentros consiguiendo poner al público en pie. Con la muleta hubo altibajos. A «Paquirri» le costó encontrar la distancia y las alturas al de Juan Pedro que fue exigente y un buen toro. No terminó de estar a gusto el diestro con el toro y eso hizo que no explotara la faena tal y como hubiera querido. Cimentó la faena con la diestra. Al final de la faena hizo un toreo más efectista que calentó algo más a los tendidos. Pinchazo y estocada. Ovación.

Sin excesivo celo salió el quinto de la tarde con el que Cayetano no pudo lucirse a la verónica y decidió torear para el toro. De nuevo dos puyazos muy leves los que recibió este quinto de la tarde. Con sosería embistió el de Juan Pedro al quite por verónicas que realizó Ginés Marín. Excelente la brega de Iván García y eficaz tercio de banderillas. La faena de muleta de Cayetano comenzó con muletazos por alto a pies juntos sin inmutarse, siendo esto lo más emocionante de su trasteo. A partir de ahí el toro pasaba pero sin decir nada, como un pan sin sal, sin transmitir. Cayetano estuvo bien con el toro, voluntarioso e intentando ponerle «sal al guiso». El público siguió con atención la faena pero no crujió en ningún momento. Pinchazo y estocada. Ovación.

Con dos perchas salió del chiquero el último de la tarde. Ginés Marín estuvo dispuesto y lo recibió por verónicas rodilla en tierra. Tampoco se le picó en exceso a este toro. El de Juan Pedro tampoco demostró ser un lechado de emoción y transmisión en los primeros tercios. Se banderilleó con eficacia y se le hizo una brega a favor de potenciar sus embestidas. En la tónica de toda la tarde el toro demostró falta de vida, clase y casta en la muleta de un Ginés Marín que estuvo muy por encima del astado y que intentó todo por sacar pases lucidos al de Juan Pedro. Al final de la faena se pegó un meritorio arrimón que hizo despertar al público del letargo. Tras dos pinchazos el toro decidió echarse siendo apuntillado. Palmas.

Ficha técnica:

Plaza de Toros de la Malagueta.

Séptima de abono. Tres cuartos de plaza.

Toros de Juan Pedro Domecq. 1º soso sin vida. 2º noble sin emoción. 3º con clase pero falto de fondo. 4º encastado y exigente. 5º con movilidad sin transmisión. 6º sin transmisión ni clase.

Francisco Rivera Ordoñez «Paquirri» (azul pavo y oro). Ovación y ovación.

Cayetano Rivera Ordoñez (obispo y oro). Ovación y ovación.

Ginés Marín (verde esperanza y oro). Ovación y silencio.

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del atentado de Barcelona.

Sergio Maya / @sergiomaya7