Era la tarde más esperada en Málaga, y eso se notó en el aspecto de los tendidos de la Malagueta que registraron un casi lleno. Talavante firmó lo más destacado, y fue el único que cortó un apéndice, dentro de un encierro manejable de Cuvillo, en el que sirvieron tres toros aunque a todos les faltó un punto de casta para que se pudieran redondear las faenas, y en la que el mal uso de las espadas hizo que se perdieran dos trofeos en la tarde.

El diestro extremeño, Alejandro Talavante, derrochó arte, temple, torería y unas muñecas mágicas que brillaron al natural con el quinto de la tarde, el mejor de la corrida. Si no fuera por la espada se pudo ir con dos orejas de la Malagueta, una en cada uno de sus oponentes, cerrando así un gran paso por la feria de este 2017. Roca Rey estuvo muy de verdad con el tercero de la tarde realizando una faena de derechazos hondos y templados pero que no pudo rematarse por la condición venida a menos de su oponente. Con el sexto no tuvo opciones. El Juli, por último, no tuvo suerte con su lote y se marchó casi inédito.

El primero de la tarde, alto y a tan sólo 10 días de no poder ser lidiado al cumplir los seis años de edad, salió sin clase y echando las manos por delante sin permitir el lucimiento del Juli que se dedicó a andarle hacía atrás y a enseñarlo a embestir. Se le dieron dos buenos puyazos y el toro siguió sin humillar y sin excesiva fortaleza. Eficaz el tercio de banderillas. No hubo faena, ya que el de Cuvillo no pasaba por ninguno de los dos pitones, era mirón y no se le pudo pegar ni un muletazo. El Juli, con buen criterio, lo macheteó y se fue a por la espada. Consiguió enterrar la espada al tercer intento con habilidad. Pitos.

Probón y mironcito salió el segundo de la tarde, aunque tuvo más clase y recorrido que el primero. Talavante pudo dejar dos buenas verónicas a pies juntos pero sin estar confiado. El toro se arrancó al picador sin estar colocado y consiguió derribarlo y herir al caballo en el primer encuentro. El picador que guardaba la puerta fue el encargado de bajar hasta la contraquerencia para darle el segundo puyazo en el que se empleó el de Cuvillo. Desigual el tercio de banderillas, dónde el animal pareció mejorar en el capote de Juan José Trujillo. Talavante decidió brindar la faena al público. Labor del diestro extremeño muy particular, consiguió los mejores momentos toreando en redondo con dos tandas de derechazos profundos, ligados, ajustados, con el cuerpo relajado y la muñeca rota. Antes de esas dos tandas, comenzó en los medios con unos estatuarios sin inmutarse que consiguieron encender al público. Con la izquierda el toro fue menos franco, le costó más a Talavante conseguir templar al de Cuvillo, ya que el animal soltaba la cara al final de los pases. Cerró la faena con una tanda de manoletinas muy ligadas. Pinchó y después dejó una estocada algo desprendida. Petición de oreja, aunque no unánime, que el presidente no atendió. Ovación.

Roca Rey salió a por todas en el tercero de la tarde. Verónicas con la «pata p’alante», chicuelinas ajustadas y una media muy templada fue su carta de presentación. El de Cuvillo embistió con calidad pero no dio la sensación de tener mucho poder. El toro cumplió en varas recibiendo dos puyazos débiles. Con eficacia se banderilleó. También el diestro peruano brindó al público de la Malagueta. Al toro en la muleta le faltó un tranco de recorrido y un poco más de transmisión, ya que tuvo calidad pero sin picante, y Roca Rey lo entendió a la perfección. Comenzó por estatuarios muy firmes en el tercio rematados con un trincherazo y un pase de la firma. La faena fue de derechas casi en su totalidad, con el temple, la colocación entre los pases y la mano baja como premisas fundamentales. En el momento que decaía la faena estuvo muy inteligente para pasárselo por la espalda y encadenar dos pases de pecho antológicos para volver a subir la intensidad. Con la izquierda el toro tenía menos motor y le enganchó en varios naturales. Cerró la obra con unas manoletinas de rodillas, mostrando sus intenciones de no conformarse con una oreja solamente. Pinchazo, pinchazo hondo y dos golpes de descabello le privaron del triunfo.

El cuarto fue muy frío de salida, parándose y sin querer encontrarse con los capotes, aunque quiso coger los vuelos del presentado por el Juli por abajo. El público protestó las primeras arrancadas del de Cuvillo. El toro se enceló con  el caballo y empujó, perdiendo un par de veces las manos y levantando aún más las protestas del público. A pesar de haber cambiado el tercio, el toro dio una vuelta de campana y el presidente lo devolvió a los corrales.

En su lugar salió «Improductivo» de las Ramblas, castaño con mucho morrillo y montado de encornadura,  con el que el Juli si pudo gustarse con el capote dándole un ramillete de verónicas acompañadas con todo el cuerpo y por abajo rematadas con una media muy templada. Casi no le pegó en el caballo. En el quite del Juli hubo mucho sabor. Chicuelinas con el compás abierto enlazadas con cordobinas muy por abajo y una revolera larga y templada. Talavante tampoco quiso perder la oportunidad y le realizó un quite por delantales y una revolera con gusto. Buen tercio de banderillas aunque en el último par falló Álvaro Montes. La faena de muleta de Julián duró tres tandas, las justas antes de que se rajase el toro y se fuera huyendo para tablas en cuanto se vio podido. Comenzó el Juli variado, con un pase de las flores, trincherazos, de pecho y pases por alto con los que se lo sacó a los medios. Las dos tandas restantes fueron de mano baja, poder y dominio del Juli, muy enfibrado con la ligazón y el ajuste como base. Lástima que cuando la faena ya iba tomando altos vuelos el toro dijo nones, y el Juli se vio obligado a irse a por la espada. Pinchazo hondo y dos descabellos. Ovación.

Con movilidad pero sin clase salió el quinto de Cuvillo de la tarde con el que Talavante no pudo estirarse a la verónica. Tampoco se picó en exceso a este quinto de la tarde. Gran tercio de banderillas el que completaron Juan José Trujillo y Julio López que se desmonteraron. Precisamente Talavante brindó el toro a Trujillo, malagueño de nacimiento. Precioso fue el inicio de faena con unos naturales con la rodilla genuflexa con gran plasticidad. Después recetó una gran tanda de naturales con la figura relajada y las muñecas muy sueltas, de esas que no se olvidan. Volvió a desmayarse con la derecha enlazando los derechazos y ciñéndose el toro a su esbelta figura. Al final de la faena volvió a echarse la mano a la zurda y volvió a dejar naturales de ensueño llenos de torería y sutileza. La última tanda fue de derechazos, esta vez más obligando al toro, por abajo y citando de frente y cruzándose al pitón contrario del bueno de Cuvillo. Hubo garbo y torería también en sus desplantes y en sus andares sin toro, llenando mucho el escenario. Espadazo arriba algo tendido. El toro tuvo muerte de bravo, aguantándose contra las tablas.  Oreja.

El sexto de la tarde salió sin celo, sin humillación y sin excesivo recorrido impidiendo el lucimiento a Roca Rey. Poco castigo recibió en el peto. Desigual fue el tercio de banderillas, en el que el toro se le coló a «Viruta» y a punto estuvo de voltearlo. Le faltaron muchas cosas al cierraplaza de Cuvillo en la muleta. Sin humillar, sin recorrido, sin celo, en definitiva faltó casta. Roca Rey sólo pudo mostrarlo por ambos pitones y justificarse. Tras un pinchazo el toro se echó de cobardía.

Ficha técnica:

Plaza de Toros de la Malagueta.

Octava de abono. Casi lleno.

Toros de Núñez del Cuvillo y las Ramblas (4º bis manso, se rajó). 1º vacío de casta, imposible. 2º movilidad encastado. 3º con calidad y justo de transmisión. 4º devuelto por falta de fuerza. 5º noble con clase por ambos pitones, ovacionado en el arrastre. 6º sin casta.

El Juli (azul rey y oro). Pitos y ovación.

Alejandro Talavante (nazareno y oro). Ovación tras petición y oreja.

Roca Rey (grana y oro). Ovación y silencio.

Sergio Maya / @sergiomaya7