El torero David de Miranda, ingresado en el hospital Virgen de la Vega de Salamanca, deberá ser intervenido de la fractura de tres vértebras, que se produjo tras sufrir una fuerte voltereta en la localidad zamorana de Toro, según los neurocirujanos que lo atienden.

Así lo ha confirmado hoy a Efe su apoderado, Jorge Buendía, quien ha manifestado que el joven torero onubense se encuentra «estable y tranquilo» después de haber recuperado la movilidad en las extremidades.

 «Es una faena que tenga que pasar por el quirófano, pero al menos las buenas noticias es que no hay afectación en la médula y que, aunque ahora se le viene un duro proceso de recuperación, podrá volver a su actividad cuando esté totalmente capacitado para ello», ha remarcado Buendía.

Todavía se desconoce cuando tendrá lugar dicha intervención. Los neurocirujanos que le supervisan en el centro hospitalario de Salamanca «se reunirán mañana» para tomar una decisión al respecto, ha añadido el apoderado.

Buendía reconoce que la voltereta que sufrió el diestro fue escalofriante: «Cayó muy mal, sobre el cuello, se retorció totalmente y quedó inerte sobre la arena».

«Fueron unos momentos de mucha angustia. Yo me asusté mucho porque iba con los ojos en blanco, totalmente desmadejado y, una vez en la enfermería, se quejaba de que no podía moverse. Fue tremendo», relata Buendía.

Después de ser revisado por los galenos de la plaza de toros de Toro, De Miranda fue evacuado en un primer momento en UVI móvil al hospital Virgen de la Concha de la capital zamorana, donde llegó totalmente inmovilizado y con respiración asistida.

Allí, de madrugada, le hicieron las primeras pruebas médicas, que hicieron que los médicos le enviaran rápidamente a Salamanca para ser puesto bajo la supervisión de un experto equipo de neurocirujanos.

David de Miranda, de 23 años y natural de Trigueros (Huelva), resultó cogido por el sexto toro de la corrida celebrada ayer en Toro (Zamora), de la ganadería de Sánchez Urbina, el cual le echó mano en un pasaje de la faena de muleta. El diestro salió despedido por los aires y cayó sobre el cuello, quedando inconsciente sobre el albero.