El novillero Carlos Ochoa dio la única vuelta al ruedo de la tarde en la tercera novillada de la Feria del Arroz de Calasparra. El escaso juego y la complicación de la novillada de Couto de Fornilhos impidió que se registraran mayores triunfos. Adrien Salenc sufrió una aparatosa cogida en el quinto y sufrió luxación del hombro derecho.

FICHA:

Se lidiaron novillos de Couto de Fornilhos, bien presentados y de escaso juego, algunos complicados.

Juan Carlos Benítez, silencio, silencio tras aviso y silencio en el que mató por Salenc.
Adrien Salenc, ovación tras aviso en el único que mató.
Carlos Ochoa, vuelta y silencio.

Parte: En la enfermería fue atendido Adrien Salenc de una contusión torácica con dos varetazos en región anterior del tórax y luxación del hombro derecho, que se reduce con sedación. Pendiente de TAC torácico por contusión importante.

Juan Carlos Benítez no pudo lucirse con el capote y destacó al colocar el tercer par de banderillas. Con la muleta consiguió ligar alguna serie con la derecha. El novillo se fue quedando cada vez más corto y por el izquierdo se orientó, limitando la labor del novillero. Mató de estocada y fue silenciado.

El cuarto fue manso de salida y recibió dos puyazos. En banderillas saludó Antonio Olivencia. Benítez dio un par de series estimables con la derecha a un animal que se rajó pronto, limitando su labor. Mató de estocada y dos descabellos.

Adrien Salenc protagonizó un vibrante y variado recibo de capa al segundo, que conectó mucho con el público. Comenzó la faena con muletazos por alto y mostró oficio en las primeras series con la derecha. Con firmeza fue sacando partido de un animal al que le costaba rematar sus embestidas. Fue superior a su oponente en una labor porfiona que remató de pinchazo hondo y dos descabello, quedando sin premio.

El quinto cogió de forma aparatosa a Salenc cuando este quiso darle una larga cambiada en el tercio de salida. Lo estrelló contra las tablas y tuvo que pasar a la enfermería, haciéndose cargo del novillo Juan Carlos Benítez, que no pudo hacer nada por la complicación del toro. Mató con brevedad.

Carlos Ochoa toreó con decisión a la verónica al tercero. Brindó al público y ligó bien una primera serie, en la que el toro clavó los pitones en el ruedo, quedando mermado para las siguientes tandas. De este modo embistió sin convicción ni clase y Ochoa solo pudo estar dispuesto con él. Lo mató de estocada y dio una vuelta al ruedo.

El sexto no permitió ningún lucimiento a Ochoa. Orientado por los dos pitones, no pasó en la muleta. Los intentos del novillero no dieron fruto y tuvo que abreviar.