Para valorar al torero, lo primero es conocer al toro y su procedencia, el comportamiento del mismo y sus reacciones. Hoy los toros de Baltasar Ibán, pusieron la emoción en el ruedo en lineas generales. Corrida brava y encastada con las dificultades y teclas que tocar la qué presentó Cristina Moratiel, que no dejó indiferente al respetable. Tres toreros, que con los toros herrados al lado izquierdo dejaron su lectura. Iván Vicente dice que pide paso, Nazaré que es capaz de estar y necesita más festejos para demostrar lo que lleva dentro, y Román aún sin tocar pelo, remacha los triunfos cosechados con anterioridad, demostrando que su buen momento no es fruto de la casualidad.

Iván Vicente le ganó terreno al primero de la tarde meciendo el capote por verónicas, toreando con buen son. En el tercio de varas, el toro empujó y protagonizó buen tercio. En banderillas, el toro ya sabía de sobra dónde estaba, y dejó ver la exigencia que podía tener en la muleta. Vicente desde el principio, quiso poder al toro y lo hizo, pues el de Ibán fue exigente. La bajó la mano y lo llevó  largo con la derecha de forma inteligente dándole sitio y espacio al animal. Por el pitón izquierdo, el toro siendo más bronco, dio menos opciones ya que soltaba la cara. Iván realizó toda la faena sobre el pitón derecho demostrando firmeza y seriedad ante un toro que no era fácil.  Mató al encuentro y hubo leve petición de oreja en los tendidos.

El cuarto, basto y feo de hechuras, pero muy serio de cara, fue igualmente ovacionado de salida. En el capote de Iván, se quedo corto, pero sí,protagonizó un buen tercio de varas arrancándose en el segundo puyazo de largo. En el tercio de banderillas, de igual manera se vino de largo al cite de los toreros de plata. Iván inició el último tercio dándole al animal 10 muletazos por bajo de gran belleza y plasticidad. Vicente con mucha elegancia, intentó domeñar la embestida del animal que soltaba la cara al salir del muletazo impidiendo la lucidez de los mismos, pero eso sí, con la emoción necesaria para los tendidos al ver que un toro vendía cara su piel repitiendo en cada cite, y había un torero en el ruedo capaz de poner mando y no de cualquier manera. Las orejas se lo fueron por el mal uso del acero.

El segundo fue aplaudido al salir de chiqueros. Serio y con cuajo el burel…De salida, ya mostró movilidad en el capote de Nazaré. En el caballo, fue mal picado y cambiado con un solo puyazo, dejándolo muy entero, y en banderillas se vino arriba yendo al cuerpo muy de largo y con galope. Nazaré sabía lo que tenía entre manos, y la apuesta de dejar al toro crudo, al cual consiguió domeñar por ambos pitones con una faena medida en el tiempo, donde dejó un par de tandas de naturales de mano muy baja. El de Dos Hermanas se gustó y toreó con gusto por momentos ante la exigente embestida del toro de Ibán, que reponía en cada muletazo. Estocada.

El quinto de la tarde, fue el que menos emoción tuvo en la embestida en comparación de sus hermanos. Con menos transmisión de salida, en el peto del caballo y en el tercio de banderillas, ya demostró lo qué ofrecería en la muleta. Nazaré quiso con la franela en la mano, pero no encontró la fórmula en la distancia para encontrar el acople necesario, pero sí, y de forma afirmativa, mostró firmeza el torero de Dos Hermanas. Más que lucidez en la composición de la faena, lo que tuvo disposición por parte de un torero que lucha por abrirse hueco en las grandes ferias. Estocada

El tercero, por su seriedad por delante, también fue aplaudido de salida. En el capote de Román, mostro sosería y poco recorrido. En varas y banderillas, el de Ibán mostró una condición menos fiera en la embestida que sus anteriores hermanos. En la muleta, el animal, embistió por momentos con cierta nobleza y por momentos le costaba arrancarse. Román de manera inteligente en una faena medida en el tiempo, le dio el sitio, la distancia y la altura adecuada para construir una faena por ambos pitones, demostrando una gran seguridad. Media estocada y golpe de descabello.

El sexto y último, salía del engaño de Román con la cara alta, y al igual acudió al peto del caballo, con la cara alta, pero con prontitud y alegría. En banderillas, el toro se arrancaba rápido y con fijeza (El prólogo de lo que veríamos luego en el último tercio) En la muleta, el animal siempre con la cara alta y sin humillar, se encontró con un Román en buen momento, que fue capaz de torear al toro que iba con la cara por las nubes, pero repitiendo en cada cite, siendo el pitón más potable el derecho. El toro fue bajando el ritmo de las embestidas, y el torero valenciano de forma inteligente, supo medir el tiempo de la faena con la intensidad de la misma para no deslucir lo realizado. Pinchazo y estocada caída.

FICHA DEL FESTEJO:

Iván Vicente. Vuelta al ruedo y ovación.

Antonio Nazaré. Oreja y vuelta al ruedo.

Román. Silencio y ovación