Cuando hablamos de una corrida interesante sobre el papel hablamos de una corrida rematada con toreros en buen momento. Pero cuando hablamos de una corrida interesante, supongamos que hablamos de una corrida con interés para el aficionado por el juego de los toros. Hoy los de Santiago Domecq, pusieron el interés en el ruedo, cada uno con sus matices, pero en líneas generales con ese punto de casta y emoción, y con el denominador de la movilidad. Ferrera, Perera y Marín, pusieron el resto.

El primero de la tarde salió sin muchos pies, y Ferrera lo recogió con el capote toreando para él mismo. De largo lo puso en el caballo para el primer y único puyazo donde el toro hizo pelea de bravo y derribó al picador José María González. El tercio de banderillas fue protagonizado por su cuadrilla. La faena de muleta transcurrió con discreción, pues el de Santi Domecq nos engañó en el tercio de varas. El toro, sin apenas recorrido y agarrado al suelo, no ofreció muchas opciones al torero. Lo más destacado vino en el último tramo de faena toreando al natural con verticalidad. Pinchazo, media estocada y golpe de descabello.

El cuarto de la tarde, salió de chiqueros con cierta templanza que permitió el toreo por verónicas de Ferrera. En el caballo, el animal no hizo buena palea, defendiéndose al sentir la puya. Con este, sí protagonizó el tercio de banderillas y con brillantez. Antonio, comenzó la faena de muleta sacándose al toro con la diestra, de una manera muy torera, y rápido puso la maquinaria al servicio del toreo. Este de Santiago Domecq, con una embestida más descompuesta y con el llamado peligro sordo, nunca estuvo realmente metido en la muleta y el torero tuvo el compromiso de acortar distancias, eso sí, con gusto y torería, y tirar de valor y pundonor al natural para rematar los muletazos atrás. En el último pasaje de la faena, estando Ferrera con la derecha, el toro le levantó los pies del suelo propinándole una cornada en la cara trasera del muslo izquierdo. Varios pinchazos y golpes de descabello.

El segundo de la tarde, vio el pañuelo verde por un defecto en la vista, y en su lugar salió el que estaba reseñado en quinto lugar. El toro de salida se desplazó más que el anterior y Perera lo recibió por verónicas perdiendole pasos y ganándole terreno. En el caballo, crudo y prácticamente sin picar. El toro en banderillas se arrancó con alegría y dejó ver su galope y prontitud, tras el mismo, Posada se desmonteró tras la ovación del respetable. Perera comenzó la faena con dos pases cambiados por la espalda, y rápido llegó al tendido. Miguel Angel, con la derecha le dio distancia, dando tandas largas, llevándolo muy largo y rematando atrás. Con la zurda, igualmente le dio distancia ligando naturales siendo casi circulares. Cerró la faena con una serie de innumerables luquesinas donde la plaza se convirtió en un absoluto manicomio. Estocada perpendicular. Vuelta al ruedo para el toro.

El quinto de la tarde, reseñado como sobrero pero también del hierro titular, fue menos fácil y ofreció menos opciones. Perera lo toreó con gusto por verónicas meciendo los brazos y acompañando con el cuerpo. En el caballo y tercio de banderillas, dejó ver su condición, o lo qué podía dar de sí en el tercio de muleta. (Embestidas defensivas) Sin duda alguna, no fue un toro para el torero, pero Miguel Angel, lo intentó exprimir y sacarle muletazos, eso sí, sin brillantez por ambos pitones. Fue una faena de intentar poder y larga en el tiempo, pero sin lucimiento alguno. Estocada.

Marín recibió al tercero sin titubeos toreando por verónicas. En el tercio de varas, el puyazo cayó trasero y el torero rápido cambió el tercio. En banderillas, el de Santi Domecq, ya manifestó su corto recorrido. Ginés, rápido se hizo con la embestida del toro, construyendo una faena basada por ambos pitones, con mucho clasicismo, dónde lo más destacado fue realizado al natural, con mano baja, yendo la faena a más y calando en el tendido. Cerró la faena muy enfrontilado al toro con bernadinas muy ajustadas. El torero supo domeñar las primeras embestidas toscas y bruscas del animal. Estocada y varios golpes de descabello.

Marín recibió al sexto con gusto y compás por verónicas, y el toro al ver al ver al caballo, enseguida se enceló con él, tomando un puyazo al relance. Ginés lo cambió raudo y veloz sin ver las cualidades del animal. En banderillas, el de Santiago Domecq, se arrancó rápido al cite de los de plata. La faena de muleta, fue basada prácticamente por el pitón izquierdo y el torero, enseguida pulseó y cogió el ritmo de la embestida del toro dándole la distancia adecuada, y firmando naturales de buen trazo, aunque con algunos altibajos por la poca transmisión del animal, que eso sí, no dejó de embestir. Cerró la faena con ayudados por bajo, rematando la obra con una estocada entera.

FICHA DEL FESTEJO:

Antonio Ferrera. Silencio y ovación.

Miguel Angel Perera. Dos orejas y ovación.

Ginés Marín. Oreja en ambos.