Tarde muy entretenida en la vuelta de los toros a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. El público se encontró con tres diestros, con diferentes conceptos del toreo pero con la misma ambición de triunfar y no dejarse ganar la pelea. Se sobrepusieron a una corrida de Garcigrande a la que le faltó clase pero que posibilitó buenas faenas a los toreros.

Enrique Ponce sólo tuvo un cartucho, fue en el cuarto de la tarde realizando una faena muy arrebatada y poderosa que la espada le dejó sin premio. Talavante sorteó en suerte el mejor lote, con su primero se entendió y cortó una oreja tras una buena faena, y con el quinto no hubo acople. Por su parte a Pablo Aguado, que se doctoraba, no le pesó el escenario ni la tarde. Pudo tocar pelo en sus dos oponentes demostrando en cada uno de ellos su buen concepto del toreo puro y manos bajas lleno de sabor y torería. Al igual que Ponce la espada se llevó los trofeos. El momento emotivo de la tarde fue la despedida de Manolo Quinta tras 27 años a las órdenes de Enrique Ponce.

El primero de la tarde salió renqueante de los cuartos traseros levantando las protestas en el público ante las sospechas de que no iba a servir para la lidia. Pablo Aguado salió decidido hacia el toro y pudo dar varias verónicas sin excesiva largura pero estéticas. A la salida del caballo el toro se quedó muy parado y continuó arrastrando los cuartos traseros pero la presidenta no consideró que había que devolverlo a los chiqueros. Sorprendió el de Garcigrande en la muleta sacando clase y ritmo y permitiendo una faena medida de gusto y despaciosidad de Pablo Aguado. Desde el principio de faena el toricantano anduvo muy firme y resolutivo, es más el toro se le arrancó antes de pedir permiso a la presidencia y éste lo resolvió con una tanda de pases por bajo con la muleta al natural que levantó los primeros olés de la tarde. Transcurrió la obra de Aguado con muletazos por ambos pitones estéticos, de tandas cortas pero muletazos buenos, embarcando al toro desde adelante hacia atrás poniéndole y gracias a las embestidas nobles del toro. Dejó bellos naturales y derechazos sueltos para el recuerdo. Pinchazo y estocada algo trasera que le privó de la oreja. Ovación.

Recibo muy estético de Enrique Ponce con el que saludó al segundo de Garcigrande. Verónicas con empaque, dándole sitio entre lance y lance y remate con dos medias verónicas muy ajustadas. Tras un largo primer encuentro al caballo el segundo fue un mero trámite. El toro se durmió en el peto sin celo. Ponce entró en quites por chicuelinas y a continuación Talavante hizo lo propio por gaoneras, sin que ninguno de los dos fuera brillante. Se paró en banderillas el toro dificultando el tercio. No llegó el toro a la muleta imposibilitando la faena de Enrique Ponce. Ni una tanda tuvo, obligando al de Chiva a coger la espada. Estocada casi entera caída y tendida. Silencio.

Por verónicas recibió Talavante al tercero de la tarde que embistió con movilidad pero sin excesiva clase, no llegando a conectar este recibo con el público. Midió Talavante al toro en el caballo sin que éste se empleara. Gran tercio de banderillas el que completó Juan José Trujillo que se vio obligado a desmonterarse. Gran faena del diestro extremeño que comenzó con uno doblones por la diestra que hicieron entrar muy pronto al público en la obra. La faena estuvo dotada de naturalidad en la figura de Talavante y de soltura en las muñecas. Los mejores momentos llegaron por el pitón derecho, sin duda el mejor del toro. Tandas largas, dónde Talavante le dio distancia y embarcó las embestidas desde antes de llegar a su jurisdicción. Al coger la mano izquierda el toro le desarmó y tras coger un nuevo engaño dio una gran tanda de naturales llena de acople y sentido del temple. La última tanda con el toro más acabado fue más de cercanías rematado con un paso mirando al tendido. El toro tuvo más movilidad que clase. Media estocada trasera pero efectiva. Oreja.

Sin celo salió el cuarto toro de la tarde con el que Ponce intentó estar lucido toreando a la verónica. Picó al toro Manolo Quinta, que se despidió de los ruedos en la tarde de hoy tras 27 años a las órdenes de Enrique Ponce. Fueron dos puyazos traseros en los que el toro no se empleó. Emotiva fue la despedida del ruedo de Manolo Quinta sonando la Banda de Tejera y obligando Ponce a que saludara la ovación a pie. Poderoso inicio de Ponce con la muleta obligando al toro con doblones. Tiró de raza Ponce para sacar a regañadientes las contadas embestidas del de Garcigrande. Provocando las arrancadas, una a una, fue construyendo la faena con pases en los que cada vez que podía relajó la figura intentando enroscarse al toro a la cintura y poner emoción a la faena. El público estuvo con el de Chiva que hizo un gran esfuerzo dejando muletazos para el recuerdo de los aficionados. Al final de la faena, se pegó un arrimón dando pases hasta en dos o tres tiempos dejándose llegar el toro hasta la cintura y poniendo al público en pie. Dos pinchazos y una casi entera en buen sitio le privó de la oreja.

Sin acople de salida entre Talavante y el quinto de Garcigrande comenzó este capítulo. No se empleó el toro en el caballo tras recibir dos varas medidas. Volvió a aparecer Pablo Aguado en la tarde con un quite garboso por chicuelinas. Gran tercio de banderillas el ejecutado por Sergio Aguilar que se tuvo que desmonterar. Faltó entendimiento entre toro y torero en la faena de muleta. Talavante consiguió dar un gran número de pases pero sin que lo que hiciera en el ruedo se trasladara a los tendidos, sobre todo de mitad de faena para adelante. Cimentó la faena al natural pero no llegó a prender la mecha como en su primer toro, quedándose todo en la corrección y la profesionalidad. Estocada entera efectiva. Ovación.

Sin recorrido, echando con las manos por delante y apretando hacia los adentros salió el sexto de la tarde con el que Pablo Aguado intentó lancearlo a la verónica. Al igual que toda la corrida, éste tampoco se enceló en el peto del caballo que montó Juan Carlos Sánchez. Buen tercio de banderillas a cargo de Ángel Gómez y Francisco Javier Sánchez Araujo. Con la muleta la faena tuvo dos partes. La primera dónde hubo mucha torería por parte de Pablo Aguado pero a la que le faltó transmisión y la segunda que fue cuando el diestro decidió bajarle la mano encadenando largas series de muletazos profundos en redondo que hicieron rugir a la Maestranza. En total fueron tres tandas en los que Aguado puso a todos de acuerdo. Hubo emoción, verdad y ligazón que puso la caldera en ebullición. Antes de tirarse a matar, dio una tanda de muletazos por bajo muy torera. El toro fue de menos a más siendo éste el mejor de la tarde. Como ocurriera en su primer toro la espada le privó de un triunfo mayor. Enterró la espada al tercer intento. Gran ovación.

Ficha técnica:

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Tres cuartos de plaza.

Toros de Garcigrande. 1º noble con clase pero falto de motor. 2º descastado y rajado. 3º más movilidad que clase. 4º faltó clase y motor. 5º le faltó fondo y clase. 6º de menos a más.

Enrique Ponce (ciruela y oro). Silencio y vuelta al ruedo.

Alejandro Talavante (verde hoja y oro). Oreja y ovación.

Pablo Aguado (blanco y oro). Vuelta al ruedo y gran ovación.

Incidencias: Enrique Ponce pasó a la enfermería tras matar al cuarto de la tarde siendo el diagnóstico «contractura con posible desgarro en el abductor derecho».

Manolo Quinta se despidió de los ruedos tras 27 años a las órdenes de Enrique Ponce.

Sergio Maya / @sergiomaya7