Después de ver el programa «La Línea Roja» emitido en Cuatro, me siento con la necesidad de escribir unas líneas para expresar mi opinión al respecto. Una opinión, que seguramente muchas de las personas que puedan llegar a leerla, compartirán conmigo, ya que habrán sentido la misma impotencia que sentí yo al ver este programa.

En primer lugar, me gustaría comentar la falta de imparcialidad mostrada durante todo el tiempo que duró el programa, incluso por parte de su presentador, Jesús Cintora. Este programa, tal y como decía en su publicidad, pretendía mostrar las dos caras de la moneda acerca de un tema polémico de actualidad. Pues bien, creo que si de algo pecó este programa, es precisamente de esa no imparcialidad de la que presumen. Mostraron las dos caras de la moneda, pero de la forma en la que a ellos les interesaba mostrar, como si fuese una moneda sacada de un truco de magia. Y argumento ésto, porque por ejemplo, invitaron al debate a dos veterinarios, que casualmente están a favor de la abolición de la tauromaquia. Han sacado imágenes en las que sacaban de malas maneras a uno de los activistas protagonistas, tras haber saltado a una plaza de toros (acto que recordemos es ilegal). Han emitido imágenes de uno de los pueblos con sus habitantes exaltados en contra del presentador y de la presidenta del partido PACMA, pero sin embargo no han emitido todas las imágenes, ni las provocaciones, que tal y como están confirmando miembros de la Asociación del Toro de Soga de Grazalema, hubo durante el día de la grabación. Y podría seguir comentando algunos de los pasajes del programa, que fueron tratados de una manera poco justa e imparcial.

Después, me gustaría comentar las continuas faltas de respeto que cometió la protagonista principal del reportaje, Laura Gonzalo. Esta chica se permitió el lujo de llamar asesino y torturador al maestro Juan José Padilla. Además, ya en su habitación del hotel, mientras el diestro estaba cumpliendo con el ritual de vestirse de luces, y tras abrir a las cámaras las puertas de su intimidad, Laura Gonzalo jugó de la manera más sucia posible. Y es que le preguntó a Padilla: » ¿Tienes alguna superstición con que alguien toque tus cosas antes de torear?» y ella misma le contestó: «es que yo antes he tocado tu chaquetilla y tus cosas». Ante estas provocaciones, el torero jerezano aguantó el tipo y se mantuvo con un respeto y una educación dignas de admirar, en unos momentos muy complicados para los toreros, en los que minutos más tarde van a jugarse la vida en la plaza.

Otras de las «perlas» que Laura soltó por su boca, fueron hacia los aficionados, llamándonos «paletos», » cazurros», etc. Incluso a un chaval de 14 años, que estaba pidiendo un autógrafo y una foto a Juan José Padilla, tuvo la poca decencia de decirle que le iría mejor cogiendo un libro. De nuevo el chaval y su familia dieron una lección de educación y respeto.

Todo ésto y muchas más cosas pudieron verse en «La Línea Roja». Pero no me voy a parar a seguir comentando tantos sinsentidos, y por último lo único que quiero decir, es que en vez de cruzar esta línea roja, lo que debería hacerse es cruzar la línea del respeto. Respeto a los que apoyamos y defendemos este mundo de la tauromaquia. Porque no sólo somos aficionados a los toros, sino que somos personas que amamos este bello mundo, que dedicamos gran parte de nuestra vida, nuestro tiempo y nuestro dinero al toro. Y que merecemos un respeto de una vez por todas.

Sin más, me gustaría que si alguna vez están dispuestos, nos dejen expresarnos a los taurinos de la misma manera y con las mismas cartas. En igualdad de condiciones y mostrando realmente las dos caras de la moneda.

«La Tauromaquia más que defenderla, hay que enseñarla» , Víctor Barrio.

 

Ricardo Fuertes/ @ricardofuertes9