El otoño tiene un color especial, sobre todo para Paco Ureña, después de una tarde con dos faenas de diferente calado, dando esa dimensión de torero capaz. En su primero, cortó la primera y una oreja de la tarde con una faena melódica directa al corazón, y en su segundo, terminó de entrar de lleno y pleno en la tarde y aficionados, por la vía de la épica y heroicidad. Los de Cuvillo, algunos pusieron la emoción, y otros la clase, pero sin duda alguna, no nos aburrieron.

Salía el primero de la tarde, «Esparraguero» toro de la confirmación de Luis David, frío de salida y desentendido del capote del confirmante. Después del primer puyazo, Adame le hizo un quite por chicuelinas a pies juntos, donde el toro se centró y pudimos su movilidad del toro, y cómo se desplazaba por ambos pitones. En banderillas, ya dejó ver su buen pitón derecho. La ceremonia, fue fría ¿Será así un francés o en este caso Castella en todo? Adame comenzó la faena con dos pases cambiados por la espalda, para seguir toreando en redondo por el buen pitón derecho. El mexicano, no pasó de la corrección hasta el último tramo de la faena dónde jugó con las cercanías. Eso sí, sin éxito y con parte del sector del público en contra. Estocada y ovación al toro en el arrastre.

Con el sexto cerraba Adame, y Adame con el sexto, tras una larga tarde desde el primero para el mexicano. Tras el buen puyazo en toda la yema de Oscar Bernal, el buen tercio de banderillas, Luis David comenzaba la faena de muleta con el camino allanado. El toro, en la muleta se arranco de largo ante los cites de Luis David. ¡Transmisión y emoción tenía el animal! el mexicano conectó con el tendido toreando al natural y rematando atrás el muletazo. ¡Cuando hay verdad, lo palpa el respetable! Cerró por bernadinas una faena, qué malogró con la espada.

El segundo, y ya con el orden de antigüedad habitual, metió la cara en el capote de Castella echando las manos por delante. En el tercio de varas, el castigo fue medido, y en el turno de quites Ureña dejó ver sus intenciones por con el capote a la espalda por gaoneras. El toro en su galope en banderillas, dejó ver su poca clase, pero movilidad. El francés quiso y no pudo, empezando por estatuarios, pues el toro sin clase alguna, y soltando la cara cuando tocaba la muleta, tuvo movilidad. Sebastián cabreó al respetable de manera innecesaria con una faena larrga y plomiza. Estocada desprendida.

El cuarto salió con cierta frialdad y trote cansino, que fomentó el mal augurio en los tendidos. tras el tercio de varas e intención de quite no lucido de Ureña, el toro de Cuvillo seguía con esa embestida sosa, que cabrea tanto en Madrid. En banderillas pareció venirse arriba y arriba se vino en los primeros compases de faena con la muleta de Castella, pero rápido echó el cierre el toro, quedándose muy debajo de la figura del frances y desarrollando más genio que otra cosa, pero con cierta transmisión para el tendido. Tampoco Sebastián cruzó esa línea, no habiendo conjunción ni acople entre toro y torero. Estocada

El tercero de la tarde, salió con cierta templanza, pero también con la gasolina justa. Ureña le pegó dos buenos lances por verónicas por el derecho. En el tercio de varas, a parte de mal picado, el toro sangró de lo lindo por el costado izquierdo, pero aún así, se seguida desplazando en el tercio de banderillas por el pitón derecho. Paco, comenzó la faena al natural sin titubeos, para construir una faena  sobria, maciza y clásica dando el medio pecho por el pitón derecho. Una lastima que al bueno de Cuvillo, no le acompañasen las fuerzas. Cerró por ayudados por alto, para continuar toreando al natural sin ayuda desencadenando la melodía del «olé», única e inimitable de Madrid. Estocada.

El quinto, salió de los chiqueros como si supiera dónde estaba y lo que le esperaba, y esa incertidumbre la manifestó en el capote de Ureña. En el peto del caballo, echó la cara arriba defendiéndose al igual que el el tercio de banderillas. Con la muleta, el lorquino adquirió ese compromiso de torero esperado en Madrid, y con el peso de no defraudar al aficionado que pasa por taquilla. Verdad, todo muy de verdad, tanto al natural como por la diestra con un toro que entraba con la cara alta tirando al pecho y pegando tornillazos. (Una batalla de tú a tú entre toro y torero) El toro no permitía despistes, ni fallos o la más mínima duda de Paco, y cuando el bueno de Ureña se despistó quitándole la muleta, el de Cuvillo le arrolló aparentemente sin consecuencias. Ureña se tiró con la espada con la misma verdad qué afrontó el compromiso, pero la colocación y tardanza del toro en caer, le privó de…

FICHA DEL FESTEJO:

Sebastián Castella. Silencio en ambos

Luis David Adame. Palmas fuerte ovación con saludos.

Paco Ureña. Oreja y fuerte ovación