6 toros en solitario, 5 orejas, y el gesto majestuoso de un torero, por jugarse la vida para salvar mas vidas. Y ante estos gestos, no hay nada que objetar.

Caballero no pudo lucirse con el recibo capotero para saludar al primero de La Palmosilla, cosa que sí hizo en el quite por gaoneras al terminar el tercio de varas. Después del tercio de banderillas, el de La Palmosilla, dejó de manifiesto su falta de fuerza y celo. El pitón bueno del animal fue el derecho, y Caballero, supo llevarle con templanza pero sin apretarle en demasía. La faena fue cogiendo vuelo según iba avanzando en las tandas, pero sin tener rotundidad, pues el toro nunca tuvo ese entrega para que las tandas tuviesen más calando en el tendido. Estocada.

El segundo de Jandilla, alto de cruzo y hecho cuesta arriba, salió  embistiendo con la cara alta en el capote de Caballero. En el caballo, el castigo fue justo sin dejar ver lo que el toro realmente llevaba dentro, aunque en banderillas el animal sí tuvo movilidad pero no fijeza. Gonzalo comenzó por estatuarios prácticamente en el centro del ruedo, y a partir de ahí, supo estructurar una faena, que comenzó toreando al natural, para posteriormente hacerlo con la diestra, donde el torero estuvo firme y asentado en todo momento, eso sí, en una faena medida y justa, pues el toro tenía lo justo.  Media estocada y golpe de descabello.

El tercero de Bohórquez, embistió en el capote de Caballero con cierta templanza. En el peto, el animal manifestó que no quería pelea, y en banderillas, el animal siguió marcando ese buen son y templanza, que marcó de salida. En la muleta del torero, el de encaste murube, embistió con ese punto de nobleza pero bobería queriéndose rajar en cada muletazo. Fueron tandas sin más que en Torrejón sirvieron por la causa que era, pero realmente sin contenido ni argumentos para defender una faena sin trascendencia. Eso sí, el torero pudo torear de manera por ambos pitones. Media estocada y golpe de descabello.

El cuarto de Fernando Peña, salió con las fuerzas justas y así lo manifestó en el capote, tercio de varas, y en banderillas doliéndose. Eso sí, con ese punto de clase y nobleza. Caballero comenzó toreando de rodillas al natural ¡Necesitaba apostar! Y  desde ese preciso momento y con el publico en el bolsillo, estructuró una faena conjugando el toreo fundamental por ambas manos con algunas morisquetas de cara al respetable. El toro sacó fondo, y Caballero supo exprimir al máximo las embestidas del animal, por momentos toreando con mucho gusto y muy reunido. Pinchazo y estocada.

El quinto de Parladé, un toro con mejores hechuras, embistió de manera incierta de salida en el capote de Caballero. Después del tercio de varas, Gonzalo hizo un quite por saltilleras, trasladando la emoción al tendido por el ceñimiento del mismo. Pero el toro seguía con esa embestida incierta y sin clase en el tercio de banderillas…Y lo que mal empieza por la condición del animal, sin lucimiento acaba. Entrega y disposición no faltó por parte del toreo intentando hacer el toreo fundamental y con corrección al desclasado de Parladé. Pinchazo, estocada y varios golpes de descabello.

El sexto también de Bohórquez, embistió de manera templada al capote de Caballero, el cual toreó por verónicas sin acusar ni lo más mínimo la carga de la tarde. En el peto, simplemente se dejó pegar, y en banderillas, ya manifestó que la clase no iba con él. Con la muleta, Caballero lo intento por la vía civil, y también por la de la emoción, intentando sacar todo lo que tenía el desclasado castaño oscuro, y lo sacó por ambos pitones. Cerró con bernadinas, pinchando en reiteradas ocasiones.

FICHA DEL FESTEJO.

Gonzalo Caballero. Dos orejas, oreja, ovación, dos orejas, ovación, y ovación