Una vez mi buen amigo Paco Ureña me dijo que los toros le hablaban con los ojos.

Este 21 de octubre del 2017 llegó un toro, de nombre “Solidario”, que al vermes los ojos me hizo esa pregunta, la pregunta que yo me hago siempre en soledad, que me inquieta y que varias noches me ha quitado el sueño.
Me preguntó ¿Qué estás dispuesto a darle al toreo?
Y se lo contesté a él y a su hermano, de nombre “Municipal”.
A pesar de estar herido tenía la necesidad interna y espiritual de verlo a los ojos para responderle… ¡HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO!.

Y esa pregunta va a quedar herrada a fuego en mi garganta, como tu hierro, y me la recordará siempre el espejo… y su reflejo no vino más que a reforzar mis convicciones toreras, mis valores humanos y seguir luchando por mis sueños y mi verdad.

Gracias “Solidario” por enseñarme a comprender tu mirada.