Rubén Fernández, uno de los máximos exponentes de esta década dentro del festejo popular, y en este caso en los concursos de recortes, decide cambiar las grandes plazas y los concursos más prestigiosos de España junto con el toro que sale en ellos por la puerta de chiqueros, por el novillo en plazas de menos envergadura, y el chispeante vistiendo el oro.

Rubén, argandeño de pura cepa, fue uno de los muchos niños que en su más inocente infancia, tenía en mente el sueño de ser torero, pero siendo de dicha población, distinguida por la cantidad de recortadores que salen de la misma, tenía que tirar por un lado, o por otro.

El argandeño, fue campeón de España en los concursos nacionales de recortes en los años 2011 y 2012, en 2013, ganó el premio de recortador de oro en el concurso de Fallas, y al año siguiente en 2014 y también en Fallas, quedó campeón en el concurso nacional. ¡Claro! dicho así parece fácil, y por citar, podemos citar también que fue campeón pisando esos terrenos que queman de lava volcánica, en plazas y concursos de peso y con gran repercusión donde sale el toro serio, imponente y con trapío, que deja sin saliva en menos que canta un gallo. Pamplona, Bilbao, San Sebastián, Logroño, o Santander, han visto el valor frío y pasmoso de Rubén, quedando campeón en dichas plazas.

En ésta ocasión, no saldrán por ejemplo los Adolfos en puntas en plaza de primera, (Por citar una ganadería) con la presión de la expectación de los aficionados que conocen su capacidad, pero sí tendrá que jugarse la femoral y no los riñones, ante otro tipo de público no menos exigente, y más conociendo su procedencia y sabiendo los terrenos que pisa.

Otro mundo, pero con el mismo denominador común, el rey de la fiesta, y con la ventaja de llevar años dentro de los ruedos de tú a tú con el barbas. Pero por otro lado, es empezar de prácticamente de cero y desde abajo, quedando atrás un innumerable número de trofeos levantados por unanimidad del jurado, siendo capitán general, o uno de los capitanes generales dentro de los concursos de recortes de esta década. Ahora, el jurado es el público, y el juez, el presidente en el palco.

Ahora, el novillero argandeño está cociendo el campo y de la mano del maestro Carlos Neila la temporada 2018, para estar codo con codo y de tú a tú en el escalón novilleril, y con la vista puesta en los certámenes más prestigiosos del orbe taurino