Luces y sombras en la tarde que protagonizó ayer la ganadería navarra de Don José Arriazu e hijos, en su ya tradicional comparecencia en la Feria de Invierno de la localidad valenciana de Moncada. 

Tarde de mucha expectación. Prueba de ello fue la gran entrada que tuvo el festejo. Y posiblemente estas expectativas tan altas, fueron las que provocaron que los allí presentes saliéramos de la plaza con la sensación de que había faltado algo durante toda la tarde. Y es que a la tarde le faltó ese puntito de más que se espera de una tarde así.

Hubieron animales que tuvieron un buen comportamiento, trabajaron los obstáculos, se hicieron respetar y marcaron sus terrenos. Pero también animales a los que les faltó ese tranco de más y ese picante y bravura tan característicos de la casta navarra.

Pero sin embargo si que se vieron grandes detalles a lo largo del festejo. Poca, Polvorilla y Luis Meseguer nos deleitaron con sus quiebros marca de la casa. Quiebros a cámara lenta y dándole al animal lo que pedía. Esos detalles que valen por sí solos el precio de la entrada, y que son los que hacen afición.

Pero sin duda, el punto más negativo de la tarde fue la falta de respeto de algunos. Falta de respeto que por desgracia es la tónica general de muchas plazas. Y es que no debería permitirse que haya 30 tíos parados casi en mitad de la plaza, fuera de los barrotes y molestando al que de verdad se la está jugando en ese momento y perjudicando al animal. Ojalá a partir de ahora el respeto y la afición primen en todas las plazas.

Fotos: Tauro La Plana