Fuente, http://patrimoniotaurino.com Texto y entrevista, Jaime López.

Los Secretos ya forman parte de la leyenda. Su historia marcó la vida de toda una generación y de sus posteriores con éxitos ya inmortales. Hoy hablamos con su fundador, Javier Urquijo, en una radiografía esencial acerca del mundo del arte que nos permitirá poder tener claro como el toreo y la música van más que de la mano. Gracias a Julián Maestro por permitirnos hablar con toda una leyenda.

Los Secretos ya forman parte de la leyenda. Su historia marcó la vida de toda una generación y de sus posteriores con éxitos ya inmortales. Hoy hablamos con su fundador, Javier Urquijo, en una radiografía esencial acerca del mundo del arte que nos permitirá poder tener claro como el toreo y la música van más que de la mano. Gracias a Julián Mestro por permitirnos hablar con toda una leyenda.

«Conocí a Julián Maestro hace bastantes años, en un concierto. Es una persona cariñosa, leal, siempre me ha apoyado y juntos hemos mantenido largas conversaciones sobre el toro y la vida».

Con él nace una afición al toreo con el que ya había mantenido relación en los años en los que las carreteras nacionales eran compartidas por artistas de la música y el toreo.

No era aficionado al toreo en mi juventud pero por mi profesión tenía que viajar por los pueblos en las fiestas coincidiendo con las cuadrillas y los toreros. Muchas veces nos prestábamos ayuda, compartíamos hoteles, mecánicos… Había una dualidad, éramos artistas que compaginábamos nuestras cosas. Gracias a Julián me fui aficionando de un arte a respetar y admirar.

Los años 80, Los Secretos agitan La Movida y el ser taurino no era precisamente mal visto. ¿Cómo vivió el toreo esa época?

Cuando arrancó La Movida hubo una explosión de todo y una renovación que también afectó al mundo del toro. Había más fiestas, los Ayuntamientos contrataban músicas y toreros por los pueblos y fue una época alegre frente a la tristeza de ahora. Tengo claro, eso sí, que el arte siempre gana.

La mente era más abierta entonces y no solo un punto de vista que parece querer ser impuesto ahora. A mí me gusta la naturaleza y la ecología pero el toreo es un arte que todos debemos proteger.

¿Por qué ahora tantos artistas se posicionan en contra del toreo?

Tienen mucho que perder, yo llevo cuarenta años en la música y no aspiro a más de lo que soy. Disfruto con mis fans y amigos y no debo esconder nada. Hay personas a los que el toreo les gusta pero lo niegan por el miedo de ser políticamente incorrecto. La música está movida por la hipocresía.

En esos años de La Movida jugó un papel clave un Alcalde de izquierdas como Tierno, ¿por qué ahora esa posición tan antitaurina?

Es hipocresía, se mueven según venga el viento. Lo que es innegable es que, pese a todo, la fiesta sigue. Somos artistas y, como en la música, seguimos adelante. Somos lo que somos.

Esa frase muestra valores.

Hay que tener principios, ser sincero con uno mismo y con los demás. No soy un aficionado total pero me encanta la fiesta y admiro a los toreros. Salgo al escenario y lo peor que me puede pasar es que me tiren un tomate -algo que nunca me ha pasado- pero los toreros se juegan la vida mal pagados. No hay dinero que pague la vida de un ser humano. Admiro mucho a los toreros y a Julián.

¿Cree que se ha perdido la fascinación por el artista?

Totalmente, la gente joven es más indolente. No hay pasión por las canciones, por los discos, la música se ha vuelto monótona y machacona igual que los toros. Vende más la figura que está en al prensa del corazón que la que torea bien. Vende más lo superficial, lo barato que lo auténtico. Mi hermano Enrique era un gran aficionado con Julián y a mí me sorprendió esto porque él se interesaba por solo determinadas cosas.

¿Cree que los artistas son «fotocopias»?

Sí, cantan los aparatos, no ellos muchas veces. No soy un viejo resentido, que conste, hay cosas buenas. Faltan buenas canciones. Cuando empezamos en los 70 no teníamos ni instrumentos y los que había eran malos. Ahora ves a gente empezando con guitarras de 5000 euros, graban digitalmente y tienen todos los medios a su alcance. Los medios que tienen hacen que lo que les sobra por un lado, haga que les falte por otro. Tengo una teoría, se han escrito ya todas las grandes canciones.

Música y toreo se entrelazan. Javier hace una radiografía del arte desde su posición de leyenda indiscutible. ¿Qué virtud debe tener un artista para mantener su obra a lo largo de la historia?

Mi hermano Enrique era un genio, el talento es un misterio. Los genios que he conocido como Antonio Vega, mi hermano Enrique, Manolo Tena, Antonio Flores… tienen un sistema pero Enrique siempre era capaz de sacar una idea que nos dejaba flipados. Al morir cogí sus libretas. llenas de apuntes,  y vi que había letras que tardaba años en escribir. Yo llegué a componer una canción al dormir, me desperté y le grabé pero hay otras que llevo años con ellas.

Obras que perduran en el tiempo.

Las canciones de Los Secretos, por ejemplo, son de antes de que nacieran muchas veces. A mis conciertos van abuela, madre y nieta. Todo eso hace pensar que ha merecido la pena todo, que has hecho a la gente feliz. Te llegan y te presentan a su hija diciendo que la habían concebido escuchando tu canción o que tal o cual canción fue una ayuda en los momentos más tristes.

Javier continúa explicando y descifrando el arte. Música y toreo se presentan como disciplinas artísticas que no andan precisamente lejanos. ¿Es difícil salir de los grandes éxitos?

La gente pide lo que conoce. Esperan sus canciones y van a verte para oir sus temas favoritos. Tengo la suerte de tener un público majo que respeta mis canciones incluso en inglés, no siempre las conocen. Me siento obligado y me apetece cantar canciones de Los Secretos.

¿El artista necesita salir también de esos temas?

Te gusta que tus temas tengan difusión, no doy un concierto completo con mis canciones porque la gente busca nostalgia pero intercalo hasta con rancheras y lo pasamos bien. Compongo todos los días, sé que gran fama no voy a conseguir. Tuve mi momento pero sigo componiendo. Un disco cuesta muy caro y no tengo prisa, en cuarenta años he logrado todo.

En los años 80 Los Secretos supusieron un boom, ¿qué pasa cuando se apagan los focos?

Te vuelves vulgar al bajar del escenario pero la gente, como te decía antes, te muestra su cariño y te dan su afecto al recordar lo que ha supuesto para ello tus canciones y te quedas contento.

Hablando con Julían Maestro salió el tema del poco respeto al mayor, ¿lo ha experimentado?

No diría desprecio, más bien desconocimiento. He estado con jóvenes que no conocían a Los Secretos. Entiendo que no te gusten pero que no los conozcas… Es un tema de cultura. Son chicos de 16 años que han crecido con Internet y que en muchos casos carecen de la cultura más básica. Eso me da rabia. La gente joven que te conoce te respeta y se alegran de conocerte.

Para terminar hablamos, como en el toreo, de una época pasada en cuanto a conciertos que parece lejana.

Íbamos a pueblos que no habían visto un concierto de rock, fuimos pioneros abriendo caminos. Había sitios sin toma de corriente buena en la que te llevabas grandes calambrazos. Un año Enrique se quedó pegado al micrófono y parecía Mick Jagger. Me han dado descargas de quedarme frito. no había monitores. Nosotros oíamos la guitarra por nuestro ampli pero la música la seguíamos mirando los labios. Los problemas son otros, no quieren pagar.

Los tuneleros, como en el toreo.

Es la versión nuestra de la típica banda de versiones. A mí no me pagan lo que pido pero sí a otro que pide una tercera parte por hacer el tributo. A mí no me pagan por Los Secretos lo que pido y se lo pagan a un tributo de Los Secretos que les cobra un tercio.

La música también acusa las restricciones en los Ayuntamientos

En los noventa casi todos los días tenías algo entre Ayuntamientos y discotecas, ahora te quedan bares, discotecas y tres consistorios que te pagan mal y tarde. Yo pago a mis músicos en el acto y ellos a mí a final de año, muchas cosas no las acepto por eso ya que no puedo esperar tanto para pagar. Ahora se contrata a las figuras de moda porque ya ni las orquestas funcionan. Aprendí en una orquesta con buenos músicos y ahora se ve reducido a un bateria que hace como que toca, un teclista que hace como que toca y dos cantantes, es triste.

Concluímos la conversación con una clara radiografía de la situación del arte que nos hace entender muchas cosas.