Tras las elecciones más anómalas de Catalunya en el día de ayer, el independentismo conserva la mayoría pese a la histórica victoria de la formación naranja. Ciudadanos.

En el día ayer, Ciudadanos ganó las elecciones catalanas por primera vez en la historia, pero, y aquí viene el gran problema, la suma de los partidos independentistas sigue conservando una ajustada mayoría absoluta el Parlament, y esto quiere decir que se mantiene la inestabilidad política de los últimos cinco años en Catalunya, y también de manera directa en el resto de España. A partir de este punto, los pactos serán imprescindibles para gobernar, y los antisistema de la CUP seguirán teniendo la llave de la gobernabilidad del bloque secesionista.

Todo esto, tiene una fácil lectura y traducción, cuando realmente nos liamos en términos políticos. Junts per Catalunya, encabezada por Carles Puigdemont, lidera el independentismo con 34 escaños, y con la unión de los partidos independentistas, seguirán teniendo el bastón de mando en Catalunya. Pero…Esto en qué medida afecta al mundo del toro? Fácil, muy fácil de explicar, y con una traducción aún más simplificada. Los festejos taurinos basados en corridas de toros o novilladas, NO volverán a Catalunya excepto que el gobierno central del PP, no tome cartas en el asunto tal y como se hizo con la ley de toros a la balear. Y que suenen clarines y timbales en la Monumental de Barcelona tras años y años de prohibiciones y restricciones, junto con la declaración en su día de «Barcelona ciudad anti taurina» en 1996 cuando gobernaba Joan Clos, parece ser algo prácticamente imposible.

Ciudadanos suma un total de 57 diputados. Ni sumando sus escaños a los de los socialistas y del Partido Popular (3 escaños) alcanzan la mayoría de 68 diputados en la que está fijada la mayoría absoluta para poder gobernar.

 

 

Todo esto, ahora tiene otra lectura o traducción. Catalunya con su independentismo más radical, rechaza todo lo que tenga tintes y connotaciones españolas, como el toreo a pie, o una corrida de toros. Pero sin embargo protege y blinda los bous al carrer. Qué contradicción, ¿No? lógicamente, dicho festejo que aquí cuidamos y tratamos con decoro, Catalunya lo tiene como una seña de identidad suya, por eso, no podemos decir que la tauromaquia allí esté muerta, pues los bous al carrer, forman parte de su identidad.

Todo lo que se prohíbe en política, se puede revocar, y la libertad es un derecho que no se puede prohibir.