A pesar de que los números avalan el Bou al Carrer en la Comunidad Valenciana, con datos que año a año se superan tanto en cantidad como en calidad, algunos políticos de esta comunidad se empeñan en poner cada vez más trabas para su realización. 

Ya el gobierno prohibicionista de Joan Ribó, acabó en el año 2016 con el toro embolado y el toro ensogado en Valencia capital y en sus pedanías. Una tradición propia de la Comunidad Valenciana, con datos que indican que los inicios de esta celebración se remontan a más de dos mil años atrás.

Hace unos meses, ya saltaron las alarmas con la noticia de la inclusión de la figura del veterinario en todas las celebraciones de festejos populares, que tuvieran lugar en esta comunidad. Hecho que incrementaría los gastos de la celebración de este tipo de espectáculos.

Y ahora las alarmas se han vuelto a disparar tras conocer que según el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, el 1 de enero de 2018 entra en vigor una Ley que exige un médico más en los Bous al Carrer, además del equipo médico ya obligatorio. Para las peñas que no tengan local, también se exigirá un quirófano móvil. Todo ésto implicaría aproximadamente un incremento de 1500 € por cada día.

Todas estas nuevas «medidas» solo suenan a que algunos partidos políticos quieren acabar con esta tradición. Poniendo cada vez más dificultades, hasta intentar conseguir que sean inviables.

Todos estamos de acuerdo en aquellas medidas que incrementen la seguridad durante la celebración de este tipo de festejos, pero no con la imposición de ciertos gastos superfluos, que lo único que pretenden es asfixiar económicamente la fiesta de los toros.

Ahora es cuando más juntos tenemos que estar todos los aficionados. Tenemos que luchar por lo nuestro.