Leía esta mañana, no puedo decir sorprendida, porque a estas alturas ya hay pocas cosas que me puedan sorprender y más hablando de esta moda de ir contra los toros,  que la ONU insta a España a alejar a niños y adolescentes de la violencia de la tauromaquia.

Entre los argumentos que exponen, están entre otros que “el mundo civilizado está moralmente obligado a proteger a niños y adolescentes de los probados daños psicológicos que produce presenciar la normalización de la violencia, incluyendo las corridas de toros”, o por ejemplo que “España es el único país donde hay escuelas taurinas en las que “se les enseña a los jóvenes a ejercer la violencia y la tortura”, por tan solo citar un par, pero lindezas como estas hay unas cuantas. Claro, no me extraña al ver que quienes han hecho estas recomendaciones en las altas instancias son reconocidos antitaurinos.

Lo que sí que reconozco que me llama y mucho la atención es precisamente en el momento en el que sale a la luz, justo en esta semana en la que hemos sabido que una niña de 11 años ha dado a luz y el padre es supuestamente su hermano de 14 años; cuando esta semana saltaba la noticia de que un niño de 9 años ha sido violado por compañeros de la misma edad, etc. Claro… ¡¡¡¡eso no es violencia!!!

No entiendo esa manera tan rastrera que tienen algunos de intentar siempre prohibir todo aquello que no les gusta, pero que luego se les llena la boca al hablar de derechos y libertad de expresión. ¿Acaso no es más grave ver a niños y jóvenes violando, pegando palizas a compañeros, subiendo insultos y vejaciones a las redes sociales, que el que un niño vaya a una corrida de toros o se forme en una escuela taurina? ¿Acaso no están expuestos estos jóvenes a la violencia mucho más extrema en los videojuegos con los que juegan a diario o las series y películas que ven? ¡O incluso en los propios partidos de fútbol!

Sinceramente, creo que desde la ONU, partidos políticos y otras instituciones, deberían preocuparse más por la educación que reciben los niños de hoy en día, que por los “traumas” que puedan sufrir si ven morir a un toro. ¡¡Y de esto como profesora que soy créanme que algo entiendo!! Estamos en una sociedad en la que desde casa no se educa en valores como el respeto, el esfuerzo, la buena educación…si no que cada vez estos pobres niños a los que hay que defender de las prácticas violentas, son los primeros que acosan a compañeros de trabajo, faltan el respeto a profesores, amenazan a sus padres si no les dan todo lo que quieren aunque no hayan aprobado ni una asignatura y tengan que estar expulsados cada dos por tres… Pero claro, esto no le interesa a los antitaurinos, porque estos pobres niños tienen derechos, y por supuesto, aquí no hay toros de por medio.

Yo desde que tengo uso de razón, he visto corridas de toros en casa (hablo ya de unos cuantos años atrás porque ahora no es que proliferen en televisión), he ido de la mano con mi padre a los toros y he aprendido a amar este mundo. ¡Y que yo sepa soy una persona de lo más normal que no tuvo que ir a psicólogos por eso! A mí nadie me obligaba a que fuera a una corrida de toros, lo hacía porque yo quería, eso sí, reconozco que mi padre estaba muy orgulloso que fuera así porque era un lazo más que nos unía y eso de que padres e hijos compartan las aficiones siempre es algo muy bonito. Con el paso de los años esta afición ha ido a más, y si en un futuro tengo hijos, yo desde pequeños trataré de inculcársela, si luego les gusta o no, salen taurinos hasta la médula o por el contrario van manifestaciones anti, serán ellos los que elijan, porque de eso se trata, de enseñar y ya cada uno es libre de hacer sus elecciones, pero nunca de prohibir.

¡A mí sinceramente me encanta ver a los niños en los toros! Ver la curiosidad con la que preguntan todo, ver como piden emocionados que un torero les tire la oreja, como quieren saludar a las figuras y hacerse una foto con ellos, sus sueños de llegar a ser torero algún día, o al menos durante diez minutos cuando saltan al ruedo con un capote al acabar la corrida…. ¡Y qué decir de quienes deciden tirar para adelante en este difícil mundo del toro! Si hay algo que caracteriza a los taurinos es su educación, el respeto y como llevan por bandera valores como el esfuerzo y el sacrificio, tan escasos ya en esta sociedad y en jóvenes de su misma edad.

Podría seguir escribiendo muchos más argumentos a favor, pero acabaré simplemente diciendo que la tauromaquia, le pese a quien le pese, está declarada como bien cultural, es arte, y como tal hay que defenderla, enseñarla  y promocionarla. Así que por favor señores de la ONU y a quien corresponda ¡dejen de tocarnos los…TOROS!