La cuadrilla de emboladores ‘Júcar’ de Vila-Real se alza con el primer premio en una noche marcada por la gran participación de público y la lectura del manifiesto en defensa del ‘Bou Embolat’

Con algo más de media entrada y unas ganas de toros que se contagiaban, comenzaba el primero de los cuatro festejos populares de ‘La Magdalena’ 2018. Para comenzar, saltaron a la arena las vacas más conocidas de Germán Vidal, ganadero que arrastra seguidores allá donde desencajona a las ‘Pijotera’, ‘Cordobilla’, ‘Gerena’, etc… y así fueron saliendo una a una hasta las nueve que finalmente se desencajonaron.

Quiebros, recortes, enfiladas y hasta saltos pudimos ver en la primera parte del espectáculo, destacando una gran tanda de quiebros de Adrián Pérez, de Borriol y el salto de ‘Oliva’ a la temida vaca ‘Cordobilla’ que levantaron del asiento a los espectadores.

Se hizo la noche y Castellón se llenó con 48 cuadrillas de emboladores que se fusionaron en la arena para defender la fiesta del ‘Bou Embolat’ con la lectura de un manifiesto que sacó el lado emotivo de todos los presentes.

Hasta diez toros se embolaron por el método tradicional, entrando los cajones a la plaza tirados por un caballo y guardando toda la liturgia de una fiesta que pasa de mayores a pequeños.

Varios sustos, todos ellos sin consecuencias mayores sobrecogieron el corazón de los allí presentes, que finalmente vieron como los emboladores ‘Júcar’ de Vila-Real se alzaban campeones parando el cronómetro en 20’30 segundos tras su embolada. Le siguieron la cuadrilla de Segorbe, que paró el crono en 29 segundos. El premio al mejor rabero fue a parar a las manos de José González de la cuadrilla ‘El Canut’ de Almassora.