Corrida atípica con dos toreros sumergidos en las grades ferias y encabezando lo alto del escalafón, y un nobel con ausencia de contratos frente al hierro de la A coronada, en una tarde condicionada por la lluvia y el mal estado del ruedo, pero con el aliciente qué aporta este hierro, y la connotación de quienes la mataban. El Fandi y Castella. Eso sí, Varea dijo sí quiero, sí puedo, ante un encierro atípico de Victorino en comportamiento.

El Fandi recibió al primero de la A coronada con dos largas cambiadas en el tercio, siendo fiel con su concepto, para acto seguido torear por verónicas. El toro en el caballo, tomó los dos puyazos regalmentarios sin mas. El granaíno puso los palos con gran facilidad despertando al respetable en los tendidos. Fandila intentó estirar en todo momento la embestida del cárdeno por ambos pitones perdiéndole pasos. De mucho sobarle lo consiguió meter al toro en la muleta realizando el toreo serio y básico, intercalado de cuando en cuando con alguna morisqueta de su repertorio. La sosería del animal con la cara a media altura, hizo que la faena no cogiese vuelo. Media estocada.

El segundo de la tarde fue protestado de salida al estar muy en el límite su presencia. Vivo en su expresión, iba quedándose bajo los vuelos del capote de Castella. En el caballo, el de la A coronada, no quiso pelea. El francés bajo el aguacero brindó el último tercio al respetable, la cual comenzó doblándose por bajo para someter al toro. Este fue pegajoso en la muleta, con peligro sordo y estando detrás de la mata y no tan detrás, y el francés supo coger la distancia al animal y estuvo listo cuando el toro no quería salir de la pañosa. Sin ser la denominada alimaña, puso en apuros al torero sobre todo al hacer la suerte suprema, pinchando en repetidas ocasiones. Con el descabello, el Victorino le trajo de cabeza, con la dificultad añadida del piso…Hasta escuchar el tercer aviso.

Varea recibió al tercero sobre el suelo ya embarrado. ¡Una papeleta añadida! Eso sí, recogiendo al toro con decorosas verónicas. En el caballo, la pelea no fue de excelencia. El tercero mostró otra condición, (mucho mejor) y el castellonense con un concepto personal supo entenderse con el cárdeno con toques suaves y perdiendo pasos en cada muletazo por la izquierda, con la virtud añadida del valor, para aguantar al toro toreando por bajo, dejando dos tandas de naturales de  En una faena medida en el tiempo,  puso el broche de oro con muletazos muy personales doblándose por bajo. Estocada. El animal con ese punto de casta que llega al tendido, hizo que la faena tuviera más importancia.

El cuarto salió con otra condición, ni mejor ni peor. Con más clase, pero menos fuelle, pero también con menos listeza. El cárdeno le permitió estirarse por verónicas al granaíno y en cierto modo gustarse. En el caballo el toro ya cantó su falta de fuelle. De nuevo, David puso los palos sin dificultad y hasta ahí…La faena de muleta fue cogida por alfileres, siendo algo atípico en esta casa. El toro iba y venía sin más, con clase pero sin emoción, y perdiendo los cuartos delanteros en alguna ocasión. El Fandi, puso todo por su parte, pero sin repercusión ni recompensa.

El quinto, fue el típico de la casa que pone dificultades para torear con el capote. Eso sí, repitió quedándose abajo en los vuelos. Juan Melgar, pegó dos puyazos en todo lo alto, no reconocidos por el respetable. Castella comenzó la faena cerrado en tablas. Tenía el compromiso de invertir lo sucedido en el segundo toro. El francés estructuró una faena basada en las cercanías por la floja condición del toro por la ausencia de casta, pero no tonta, y siempre con la muleta con la medida de la media altura. En el último tramo de la faena, puso su sello metiéndose entre los pitones. Con la espada, en esta ocasión estuvo más acertado, aunque en el segundo intento.

Varea con un concepto muy personal, recibió al sexto por verónicas rematadas con una media muy personal y de inspiración. Santiago Pérez, firmó un tercio de varas eficaz, picando en todo lo alto. El paisano con la muleta en la mano, sabía que una más una suman dos. Y con otra le valía para abrir la puerta grande. La disposición al servicio del sexto tecloso, y aún sin la fianza por la ausencia de contratos, el torero lo intentó con un animal muy suelto y sin ganas de entrar en la muleta.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Castellón, con casi lleno en los tendidos.

Toros de Victorino Martín, de comportamiento desigual, y con un quinto muy flojo, no válido para dicha casa.

El Fandi. Silencio y división

Castella. Silencio y leves palmas

Varea. Oreja y palmas