Así, tal cual, hacían el paseíllo en el Coso de la Calle Xátiva, un torero con 28 de alternativa, más de 100 paseíllos y con la de de hoy 35 puertas grandes en dicho coso, Enrique Ponce. Un torero con personalidad, siendo el puntal de las grandes ferias y llegando en buen momento, Alejandro Talavante, pero en esta ocasión, con la apatía por bandera. Por méritos propios y tras una muy buena temporada 2017, Paco Ureña. La materia prima, pero en esta ocasión con no tanta materia bajo la carrocería, fue de Garcigrande – Domingo Hernández.

El primero de la tarde de Domingo Hernández, salió frenado en el capote de Ponce. Tras el primer encuentro con el caballo, el torero de Chiva, hizo un quite por chicuelinas, siendo la antesala del tercio de quites, tras hacer Talavante uno por chicuelinas, contestado por el mismo palo por el Ponce. Las ganas del torero, eran latentes durante el tercio de banderillas. Empezando con cierta improvisación con muletazos por bajo, Ponce estructuró desde el inicio, una faena de mano baja, pero sin obligar demasiado al animal por su falta de raza, eso sí, con movilidad. Todo lo hizo, o prácticamente todo por la mano derecha encadenado series de muletazos y calando de manera considerable en los tendidos. Figura erguida ante «Cascarón» con la mano baja, conviertendo los muletazos en circulares para terminar con la poncina, y con la misma la eclosión total del respetable. Estocada desprendida y golpe de descabello. Petición de oreja denegada por la chulería del palco.

El cuarto de Garcigrande, pocas cuentas de salida quiso en el saludo capotero de Ponce, saliendo suelto en cada verónica. Mala pelea en el caballo echando la cara arriba hizo el toro. Un desastroso tercio de banderillas con el toro con medio metro de lenga fuera, encendió al público. El de Garcigrande, tuvo movilidad aprevechada por el torero de Chiva, ligando series en redondo con la derecha, para hacer un cambio de mano y seguir toreando al natural, y de esta forma, metiendo de pleno al público en la faena. La recta final fue casi con circulares por la diestra, rematada con la poncina ¡El respetable en pie oiga! ¿El de Chiva persigue contratos? Quién lo diría, poniendo el punto y final con molinetes de rodillas. Pinchazo y estocada trasera y desprendida.

El segundo, también de Domingo Hernández, fue recibido de manera aseada por Talavante. Pelea con la cara suelta en el caballo y… Tercio de banderillas poco lucido o más bien aseado, y más cuando el que clavaba dos veces era Trujillo. En la muleta, el toro no tuvo ni clase ni codicia, saliendo desentedido de los primeros muletazos por ambos pitones. Talavante decidió abreviar y cogió en menos que canta un gallo la espada de verdad para pinchar y posteriormente buscar los blandos.

El quinto de la tarde también de Garcigrande y más voluminoso, fue recogido de manera aseada por Talavante con el capote. ¿Y para qué poner al toro en suerte? Mejor al relance y de cualquier manera para restar importancia al tercio de varas. Luján, puso coherencia en el tercio de banderillas, tras dos pares de gran exposición. Talavante, rápido cogió el pulso de la embestida del toro por el pitón izquierdo, firmando una buena tanda de naturales, de rápido y gran calado en los tendidos. Pero hasta ahí…Por el derecho naranjas de la China, y al cambiar al izquierdo, la faena no tomó ni cuerpo ni vuelo. (La falta de casta lo es todo, y la disposición del torero también) Media estocada, estocada atravesada y golpe de descabello.

El tercero de Garcigrande, fue recibido de manera airosa, pero ganando terreno por Ureña. El toro, mal picado por Vicente González cabeceó en el peto. Este tercer tercio de banderillas, tampoco brilló con luz propia. Ureña con la muleta, tenía el compromiso de demostrar el por qué, de estar acartelado con Ponce y Talavante. Difícil papeleta con un toro de embestida informal y con falta de casta, y con el viento presente. Paco con la diestra, esculpió una faena basada en la media distancia, y con ese toque aguerrido de aguantar algún parón que otro, consiguendo meter al animal en la muleta, y al público en el bolsillo. No fue una faena decorosa, y sí más de corazón, donde puso el punto y final con una ajustada serie de manoletinas. Pinchazo y estocada trasera.

Sexto y último de Domingo Hernández. Feo y montado arriba, tampoco quiso embestir en el capote de Ureña. En el peto, cumplió sin más, y en banderillas, presentó dificultades por su embestida incierta. Paco poco pudo hacer con la muleta en mano, con un toro de embestida incierta. Poco, o mucho según se mire, pues estuvo firme ante los arreones del del animal, qué le volteó de fea manera cuando le estaba toreando con la diestra. O por las buenas, o por las malas, y en esta ocasión también fue por las malas, cuando Paco impuso su ley ante un animal con teclas para tocar, y de no muy buenas ideas. Estocada

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Valencia, con un lleno casi en su totalidad. Toros de Domingo Hernández – Garcigrande, con el denominador común de la falta de casta.

Enrique Ponce. (Tabaco y oro) Fuerte ovación tras petición de oreja y vuelta al ruedo y dos orejas.

Alejandro Talagante (Grana y oro) Pitos y silencio.

Paco Ureña (Blanco y oro) Ovación y oreja