De primavera y primaveral, lucía el coso de Las Cruces de Guadalajara, con la añoranza de no tener al torero de Orduña, un año más en este cartel de la Corrida de Primavera. La añoranza de una provincia cómplice de los primeros pasos de Iván. Su plaza, su Guadalajara, y aquellas capeas, donde los sueños cogen forma entre capotes rotos, y muletas con un buen ramillete de costuras.

Abrió plaza Ventura con Lambrusco, siendo su primera comparecencia tras el golpe de autoridad pegado en Espartinas. El cigarrero, venía con ese aura especial de las máximas figuras del torero. Supo parar y templar al bueno de El Capea que galopó y tuvo movilidad en los rejones de castigo. Con Vivaldi, vino el lío así tal cual en banderillas, cabalgando con el equino de costado y llevando al toro cosido en la panza del caballo. Las banderillas, de frente y ligando para calentar de mala manera la faena, y rematar la misma con su caballo Lío, clavando al quiebro de manera espectacular. Con el toro ya rajado, puso las cortas con Torojo, no rematando la obra pinchando en 3 ocasiones.

El segundo para Diego, de Guiomar, salió sin fijeza ni celo en el caballo. Con Fino, y con las banderillas en la mano pero sin clavar, le estuvo cambiando los terrenos al toro, galopando con el caballo de costado, para acto seguido citar de frente, y clavar las banderillas en todo lo alto, quebrando en la cara del animal. ¡Espectáculo con Fino! Con Importante, jugó las mismas cartas, las del espectáculo elevado al cuadrado encima de un caballo. Piruetas imposibles, cabalgar de costado, y citar en corto, de frente y dejándose ver. ¡Cumbre el cigarrero! Con Bronce, citó al toro haciendo reverencia con el caballo antes de poner las cortas  y así terminar de calentar al respetable. El rejón de muerte cayó trasero, y tuvo que hacer uso del descabello.

El quinto de la tarde, tercero de Ventura, salió con buen son y tranco en el galope. Fundamental la templanza y embestida franca rejonear con ritmo y cadencia. El alto voltaje, vino en el segundo tercio con Nazarí (Uno de los caballos estrella del cigarrero) Citar de frente, quiebros imposibles, y cambiar los terrenos al toro toreando de costado, fueron el grueso y la explosión de la faena ¡Ventura en estado puro! Con Dólar, llegó el éxtasis total clavando un par de banderillas sin la cabezada. Los olés, y la locura colectiva, sí, olés, y el público en pie, vinieron con las cortas con el dominio total del cigarrero sobre Remate.

El de Carmen Lorenzo, cantó de salida su falta de bravura, y rápido lo manifestó en el capote de Perera y en los dos siguientes tercios. Pero la capacidad del torero de La Puebla de Prior, hizo meter al animal en la muleta, tapando los defectos, y haciéndole parecer bueno. La virtud del toro, su nobleza, cosa que Miguel Angel supo aprovechar sobre todo toreando al natural, invadiendo su espacio, y pisando terrenos prohibidos, pero sin la emoción suficiente para calar en el tendido.

Salió el cuarto de la tarde, segundo de Perera, del hierro del Puerto de San Lorenzo. Miguel Angel, rápido cogió el pulso de la embestida propia de este encaste, Lisardo – Atanasio. Y sin definir estuvo el animal en el tercio de varas y banderillas. Pero el del Puerto, metió la cara en la muleta y el de La Puebla de Prior, cinceló una faena de mano baja, sin tirones ni brusquedades para no violentar al animal, dándole un trato exquisito para realzar sus virtudes, la fijeza y prontitud en el los cites. Perera le toreó al natural con trazo largo, pulseando la embestida del animal, que respondía mejor dándole la media distancia. Pinchazo y golpe de descabello

Perera recibió al sexto y último de Domingo Hernández, con una docena de verónicas rematadas con una revolera. Bien hecho, y bajo el animal pero con las fuerzas justas, tenía toda las papeletas para regalar buenas embestidas. En el caballo, lo dejó crudo con el fin de poder estructurar una armónica faena, para poner el broche y final en la tarde. Y así fue, en el último tercio, Perera sacó toda la artillería pesada empezando con varios pases cambiados por la espalda, pero…Poco más, pues el de Domingo Hernández, el carbón lo tenía justo y Miguel Angel, estuvo más pendiente de «cuidarlo» que de torearlo bajo su concepto sometiendo por debajo, y estirando al máximo los muletazo. El de la Puebla, cerró con cercanías exponiendo los muslos y la femoral, pues era el único recurso para conectar con los tendidos, y no irse de vacío. Estocada casi entera

Plaza casi llena en Guadalajara con toros de Carmen Lorenzo, El Capea, Puerto de San Lorenzo y Domingo Hernández de juego variado

FICHA DEL FESTEJO:

Diego Ventura. Palmas, oreja y oreja

Miguel Angel Perera. Palmas, oreja y oreja