Ante un cielo encapotado, trenzaban el paseíllo en la plaza de toros de Mora de Toledo, dos toledanos. Un veterano curtido en mil batallas, Eugenio de Mora, y el joven que pegó un puñetazo en la mesa y fuerte el Domingo de Resurreción en Las Ventas, Alvaro Lorenzo en un mano a mano con toros de Guadalmena. Hoy, era el día grande en dicha localidad, por su Fiesta de El Olivo, y grande lo hicieron ambos actuantes.

El primero de Guadalmena, cantó de salida su falta de fuerzas, y tras el primer encuentro con el caballo, ya dejó de manifiesto su condición y escaso poder. En banderilla, no fue menos. De Mora curtido en mil batallas, supo medir las alturas y distancias, realizando el toreo fundamental por ambas manos, sin apretar en exceso al bueno de Guadalemena. Faena destacada sobre todo por el pitón derecho, siendo este el más potable del animal. Dos pinchazos y estocada.

El tercero de la tarde, segundo de Eugenio, ya mostró en el capote su noble condición, pero  estar sobrado de fueraz. Picado sin abusos, y medido en banderillas, fue la antesala para que de Mora, tuviera toro en el último tercio. Y de Mora, lo trató con suavidad, sin tirones. Y sí, le sirvió mientras no le apretó, realizando el toreo fundamental por ambas manos, dándole espacio y aire entre tanda y tanda. El de Guadalmena tuvo buen tranco y entrega, pero sin estar sobrado de fuerzas. Estocada y descabello.

El tercero de Eugenio, quinto de la tarde, metió de salida la cara en el capote del toledano, que remató un ramillete de verónicas con una bonita larga. Sin picar en exceso, antes del tercio de banderillas, Chapurra, realizó un sentido quite por verónicas rematado con una bonita media. Mora en el quinto dijo de pisar el pie en acelerador, y puso las rodillas en tierra para comenzar la faena de muleta. El animal tuvo fijeza, y Eugenio sin apretarle, lo toreó por ambos pitones cómodamente. El poso y las tablas de un veterano toreando para sus adentros, vertical y naturalidad, hicieron la confección de una faena para su disfrute, y el de los presentes. Un circular eterno, fue la guinda del postre, rematando la misma con ayudados por alto, cargados de torería. Tres pinchazos y estocada.

Lorenzo recibió al primero de su lote con verónicas muy templadas ante las embestidas un tanto rebrincadas del segundo de la tarde. En el caballo, hizo pelea discreta, y en el tercio de banderillas, ya mostró en los cites al colocarlo en suerte, cual sería su condición. Desigual en su embestida. Alvaro lo trató con mimo y suavidad, sin pegar tirones, y según le imprimió dulzura con la izquierda, de igual manera respondió el animal metiendo la cara. Con la diestra, el toro no tuvo la misma condición, y la faena no cogió cuerpo. Estocada

El segundo de Lorenzo, cuarto de la tarde, salió con más pies. Sin picar en exceso, y sin un número elevado de capotazos en banderillas, fueron la clave y la previa para el último tercio. Lorenzo con la muleta, trató al toro con suavidad. (Algo propio de quién lo ve claro y ve toro dónde no hay) Cinceló una faena sin vender humo por ambos pitones realizando el toreo básico. Remató la faena con una serie de estatuarios, para terminar de llegar aol tendido. Pinchazo y estocada en todo lo alto.

Lorenzo, al sexto y último, lo recogió con un buen ramillete de verónicas, meciendo los brazos y toreando con todo el cuerpo. Lógicamente, el animal cuidado y no pegado en exceso en varas, fue la medicina para dejarlo más entero de cara al último tercio. Al de Guadalemena, le presentó bien la muleta y templó las embestidas broncas del animal, consiguiendo por momento buenos naturales. El toledano le trató con mimo y sin tirones, para no violentar más su embestida, que al entrar en la muleta, de cuando en cuando soltaba la cara.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Mora de Toledo, con los tendidos prácticamente llenos. Toros de Guadalmena nobles y con clase en líneas generales.

Eugenio de Mora. Oreja, dos orejas y ovación

Alvaro Lorenzo. Dos orejas, dos orejas y dos orejas