Sin duda alguna, Las Ventas, es la primera plaza del mundo, por su exigencia, intransigencia, su toro y su público. Sus más y sus menos, sus menos y sus más, y su lanzadera al cielo, o su pulgar hacia abajo dictando sentencia.Madrid es Madrid, y para bien en algunos casos, o para mal en otros, fue, es y seguirá, siendo Madrid.

Ahora bien, está bien, que las novilladas sean serias y un punto por encima de las novilladas de otras plazas, al igual que su toro, serio, pero sin la exageración del toro sacado de tipo y pasado de romana que eso no es ni será trapío. Serán kilos sin más. Ojo, también dependiendo del tipo de toro por su encaste o procedencia.

Paro la de ayer de Los Chospes, fue un atropello en toda regla para los tres actuantes, Fernández, Carretero y Navarrete. Pues anduvieron dignamente con una «tía» con toda la barba con el guarismo 5, que perfectamente, es una «tía» para las anteriores ferias ya vistas de primera categoría, de llevar el guarismo 4. Feria de Fallas de Valencia, y Feria de Abril de Sevilla. Y apta por cara y hechuras para lidiarse ahora mismo y sin problemas en cualquier plaza de primera, (Excepto en Pamplona que se demanda más cara) Y con creces para una corrida en segunda. Toledo, Albacete, Guadalajara, etc… Iba con cara, pechos anchos, morrillo y culata, y con la seria duda de los pesos por debajo de lo que marcaba la tablilla.

Diego Fernández, lo pagó caro. Lidió tres toros, siendo su primera del año, y habiendo matado solamente una novillada en 2017, con el añadido de estar mermado físicamente por una operación de cadera. Carretero, estuvo digno, con un lote manso de no muy buenas ideas, que soltaba la cara en cada muletazo, y Navarrete, resultó herido al ejecutar la suerte suprema en el tercero de la tarde (Primero de su lote) Dignos, pero no toreando. Insisto, dignos ante una tía sin medias tintas, y bajo el escenario de la plaza de toros de Las Ventas.

No, y esto no es excusar o defender al novillero con picadores. Pues estuvieron con la dignidad estar de la mejor manera posible, y eso es de alabar con una novillada excesivamente fuerte. (Y las fotografías en esta ocasión no hacen justicia de lo lidiado) Es defender un escalafón decisivo antes de que muchos puedan cumplir el sueño de tomar la alternativa. Otros, por desgracia, menos suerte, no tener maneras, o por no estar en su mano, verán su sueño truncado, y no pasarán de este escalafón. Pero por lo menos, que tengan una oportunidad digna en la primera plaza del mundo, con un ganado propio de un novillero con caballos, y no de una corrida de toros con toda la barba.

¿Quién defiende lo visto ayer, y el atropello al novillero con caballos, en esta ocasión, Fernández, Carretero y Navarrete?