Entre nubes y claros, y con amenaza de tormenta, trenzaron el paseíllo los tres novilleros encargados de inaugurar la Feria de San Isidro 2018, con una novillada seria pero sin ser exagerada de Guadaira, pero sin fondo de casta para el espectáculo y el lucimiento de Garzón, Ochoa y Téllez.

El primero que abría la Feria de San Isidro 2018, salió de chiqueros marcando su escasez de fuerzas. En el tercio de varas, la costumbre picar mal o peor, sigue vigente, al igual que clavar las frías de cualquier manera, sin ningún orden en la lidia. Con la muleta, Garzón bailó con la nula clase del novillo, pero dejó ver su disposición y mimbres realizando el toreo básico por ambos pitones. Faena larga pero sin eco ni transcendencia al tendido. Media estocada.

Garzón con el cuarto, tuvo dificultades para torear de capa, pues Eolo, quiso estar presente en la segunda mitad del festejo. En el caballo, el novillo se empleó engañando al respetable y al mismo novillero, y en banderillas con arrancadas prontas en los cites siguió engañando pareciendo tener fondo de casta, cuando no era así . Garzón al ver posibilidades, brindó al respetable pero…La faena la estructuró bien por ambos pitones, aunque sin eco en los tendidos. El animal, ofreció una embestida brusca, y toda posibilidad de lucimiento quedó diluida en un querer y no poder por parte del novillero. Pinchazo y estocada

Con disposición recibió Ochoa al segundo de la tarde por verónicas. Bien picado, y con un puyazo medido, fue la ventana hacia tercio de banderillas, dónde brilló con las mismas,  Andrés Revuelta que saludó tras parear. Al inicio de faena, Carlos pecó de atacar en exceso al bueno de Guadaira, pero según transcurría la faena, el novillero se fue acoplando con el novillo, metiendolo en la muleta por ambos pitones y dejando sobre todo al final de la faena, un par de buenas tandas siendo cada una por ambos pitones. Cerró con una tanda de bernadinas y malogrando la faena con una estocada contraria y utilizando en cuatro ocasiones el descabello.

El quinto, fuerte, con cuajo y con 540 kg, pero bien hecho, tuvo la fachada y seriedad de toro. Efectivamente, un «toro» sin más, pero sin gasolina en el depósito para mover la carrocería. En el caballo, fue picado sin exceso pero de mala manera, y en banderillas, el novillo, terminó de mostrar cual sería su comportamiento y condición. Con la franela en la mano, Ochoa poco pudo hacer. Mostrar firmeza y disposición por ambos pitones, pero poco más al no tener oponente enfrente. toques suaves y sutiles, pero sin eco en los tendidos. Tres pinchazos y estocada.

Suelto salió de cada verónica el tercero de Guadaira. Tras el primer encuentro con el caballo, quedó de manifiesto su escasez de fuerzas, y en el tercio de banderillas, con una embestida sosa y plomiza, quedó clara su falta de casta. En la primera tanda con la diestra, el novillo bajó el cierre del kiosco y Téllez realizó esa mal llamada labor de enfermero. Aún así, dejó ver de nuevo su concepto clásico. Las palmas de tango fueron impropias para un novillero que por lo menos lo intentó, justificando de esta manera su presencia. Estocada

El sexto, otro tío así sin más, pero sin carbón en los cites de Téllez. En el caballo, simplemente se dejó pegar en el primer encuentro. En el segundo, derribó al caballo engañando al respetable, pues lo cogió por los pechos. En banderillas, Navazo y Niño de Santa Rita, brillaron con luz propia con un animal de embestida incierta. Y llegó el momento de apostar por parte de Angel con un novillo sin opción para el lucimiento por sus malas formas de embestir, y al mismo tiempo saliendo suelto de cada muletazo. Firmeza de Telléz sin más. Estocada trasera y tendida, y golpe de descabello.

FICHA DEL FESTEJO.

Plaza de toros de Las Ventas con un registro de media entrada aproximadamente. Novillos de Guadaira bien presentados, pero faltos de casta.

David Garzón. Silencio en ambos

Carlos Ochoa. Palmas en ambos

Angel Téllez. Silencio en ambos